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Salud y Bienestar

Comer 800 gramos de frutas y verduras al día reduce un 31% el riesgo de muerte prematura

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Comer 800 gramos de frutas y verduras cada día disminuye un 31% el riesgo de morir de forma prematura, según sugiere una revisión sistemática de casi un centenar de estudios científicos, con un total de dos millones de personas. El nuevo trabajo concluye que la ingesta de 800 gramos diarios está asociada a una reducción del 24% del riesgo de padecer cardiopatías, del 33% de sufrir un ictus, del 28% de tener enfermedades cardiovasculares y del 13% de vivir un cáncer. El estudio calcula los riesgos en comparación con no comer habitualmente frutas y verduras.
El trabajo, liderado por el epidemiólogo noruego Dagfinn Aune, recomienda el consumo diario de 10 raciones de 80 gramos de frutas y verduras. En sus ejemplos, una ración sería un plátano pequeño. Tres cucharadas soperas de vegetales cocinados —como espinacas, guisantes, brócoli o coliflor— también constituyen una ración.
La revisión, que se publica hoy en la revista especializada International Journal of Epidemiology, afirma que, de confirmarse los efectos que sugieren las asociaciones estadísticas observadas, hasta 7,8 millones de muertes prematuras en 2013 se podrían atribuir a comer menos de 800 gramos diarios de frutas y verduras.
«Hay que facilitar que haya frutas y verduras en las cafeterías de los centros de trabajo», opina la médica Estefanía Toledo
“Con lo que sabemos hoy en día, podemos decir que manzanas, peras, cítricos, verduras de hoja [lechuga, espinacas…] y crucíferas [brócoli, coliflor, nabos…] están asociadas a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad prematura, mientras que las verduras amarillas y verdes [calabaza, zanahoria, calabacín, tomate…] y de nuevo las crucíferas están asociadas a un menor riesgo de cáncer en general”, explica Aune, del Imperial College de Londres.
El metaanálisis indica que incluso una ingesta diaria de 200 gramos está asociada a una reducción del 16% del riesgo de cardiopatía, del 18% de ictus, del 13% de enfermedad cardiovascular, del 4% de cáncer y del 15% de muerte prematura.
Entre los 95 estudios analizados se encuentra el Predimed, un proyecto para investigar los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea. Una de sus autoras, la médica Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, puntualiza que los anglosajones llaman ración a 80 gramos de frutas y verduras, pero en España tradicionalmente son 150 gramos. La campaña Cinco al día, apoyada por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, sumaría unos 750 gramos diarios. Una manzana pesa entre 150 y 200 gramos. Una zanahoria grande o una patata mediana también se consideran una ración.
“Hay que facilitar la alimentación sana, fomentando por ejemplo que haya frutas y verduras en las cafeterías de los centros de trabajo”, sostiene Toledo. “Son necesarias medidas políticas que hagan que los precios sean asequibles, pero no solo eso. También cada familia tiene que educar el paladar de los niños hacia una dieta saludable”.

El País

Salud y Bienestar

La IA llega a los hospitales, pero el médico sigue al mando

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La incorporación de la inteligencia artificial en la medicina se ha convertido en uno de los avances tecnológicos más relevantes de los últimos años; sin embargo, especialistas de la Universidad Autónoma de Chihuahua advierten que estas herramientas deben entenderse como un apoyo y no como un sustituto del médico.

El doctor Carlos Eduardo Cañedo Figueroa, docente de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH, explicó que la inteligencia artificial ya está transformando la atención en salud al facilitar procesos como la interpretación de estudios de imagen, el análisis de grandes volúmenes de datos clínicos, la detección temprana de enfermedades y la personalización de tratamientos, lo que se traduce en diagnósticos más precisos y una atención más ágil para los pacientes.

No obstante, subrayó que la tecnología carece de aspectos esenciales del ejercicio médico, como el juicio clínico, la experiencia profesional y la capacidad de tomar decisiones éticas ante escenarios complejos. Señaló que, aunque la inteligencia artificial puede procesar información con gran rapidez, no puede reemplazar el criterio humano ni la relación médico-paciente.

Desde la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas se destacó que el futuro de la atención médica no radica en una competencia entre humanos y máquinas, sino en un modelo de colaboración. Por ello, la formación de nuevos profesionales de la salud debe integrar el uso de herramientas tecnológicas con una sólida preparación ética, humanista y científica.

Especialistas de la UACH coincidieron en que la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la calidad de la atención, siempre que el médico conserve su papel central como responsable del cuidado integral, humano y ético de los pacientes.

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