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Cómo podrían cambiar las apuestas en 2030 con la IA y el CRM

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Las apuestas deportivas siempre han girado en torno a elegir ganadores y seguir la intuición, pero eso está cambiando rápido. La inteligencia artificial y las nuevas herramientas de gestión están transformando cómo se hacen, se controlan y se ofrecen las apuestas. Para 2030, la casa de apuestas tradicional podría desaparecer tal como la conocemos, reemplazada por un software mucho más rápido e inteligente. Así podría verse ese futuro.

La IA como el nuevo cerebro de las apuestas

La IA ya está cambiando cómo se hacen las cuotas y cómo se controlan los riesgos. Para 2030, los algoritmos podrán analizar enormes cantidades de datos: desde estadísticas de jugadores hasta lesiones o el rendimiento físico en tiempo real. Gracias a eso, las cuotas serán mucho más precisas y los apostadores recibirán opciones personalizadas según su estilo.

Además, la IA hará que las apuestas sean más seguras al detectar fraudes o movimientos extraños casi al instante. Antes, las casas de apuestas confiaban en la experiencia y en revisiones manuales, pero ahora las máquinas identifican patrones en segundos. Junto a esto, una solución CRM permitirá crear ofertas a medida y mejorar la relación con cada usuario. El resultado será un mercado basado en datos en vivo, no en corazonadas, que cambiará por completo la forma de apostar.

El CRM como motor de la fidelización

Mientras que la IA gestiona las cifras y las predicciones, el CRM se centrará en mantener la fidelización de los apostadores. Esto crea una experiencia de apuestas mucho más personalizada.

Los sistemas CRM no solo observarán lo que hacen los usuarios, sino que también influirán en su comportamiento:

  1. Bonos especiales basados ??en el historial de apuestas
  2. Notificaciones antes de los grandes partidos
  3. Aumentos de cuotas personalizados según los hábitos individuales

Este nivel de personalización es algo que las casas de apuestas tradicionales jamás podrían lograr por sí solas. Es una combinación de marketing y psicología diseñada para que los jugadores vuelvan.

La línea entre lo humano y lo mecánico

Con la IA gestionando las cuotas y el CRM moldeando el comportamiento del cliente, cabe preguntarse qué les queda a las casas de apuestas. La imagen clásica de alguien escribiendo números en un papel está desapareciendo. En cambio, las apuestas se están orientando hacia algoritmos y software, cambiando el rol humano en el proceso.

El argumento a favor de la experiencia humana

Incluso con toda la tecnología, los humanos siguen teniendo cabida. Las máquinas pueden predecir resultados, pero no comprenden del todo la cultura, los rumores en el vestuario ni la mentalidad de los jugadores. En esos casos impredecibles, los corredores de apuestas humanos pueden aportar información valiosa.

La confianza es otro factor. Muchos apostadores se sienten más seguros sabiendo que hay una persona detrás del sistema. Las regulaciones también pueden exigir la supervisión humana para garantizar la imparcialidad y la rendición de cuentas, especialmente cuando se manejan grandes cantidades de dinero.

El argumento a favor de la automatización total

La IA nunca descansa, procesa los datos al instante y opera en todo el mundo sin costes adicionales. Para las grandes casas de apuestas, depender únicamente de máquinas implica menos gastos y menos errores. Es más rápido, más económico y más escalable. El CRM ayuda a compensar la falta de interacción personal. Incluso sin contacto presencial, los apostadores siguen recibiendo ofertas personalizadas y una sensación de atención.

La industria de las apuestas en 2030

Lo más probable es que la industria encuentre un punto intermedio. La IA se encargará de las cuotas y la detección de fraudes, mientras que la CRM guiará la experiencia del cliente. Las casas de apuestas seguirán existiendo, pero con un papel más reducido, centrándose en áreas donde la experiencia personal o la confianza son más importantes.

Esto significa que las apuestas no eliminarán por completo a las personas, pero sus trabajos cambiarán. En lugar de gestionarlo todo, las casas de apuestas trabajarán junto con la tecnología que ahora realiza la mayor parte del trabajo pesado.

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Bad Bunny encabeza medio tiempo del Super Bowl con Lady Gaga y Ricky Martin

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Bad Bunny protagonizó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl celebrado en el Levi’s Stadium, en San Francisco, con una presentación que incluyó las apariciones especiales de Lady Gaga y Ricky Martin. El show destacó por su enfoque en la cultura latina y por ser una de las primeras presentaciones mayoritariamente en español en este escenario.

El artista puertorriqueño abrió su actuación con “Tití Me Preguntó”, acompañado de una escenografía que recreó una vivienda típica, elemento que se mantuvo como eje visual durante el espectáculo. Desde el inicio, la puesta en escena apostó por representar distintos aspectos de la vida y las celebraciones latinas, con vestuarios coloridos, coreografías grupales y una ambientación festiva.

A lo largo del show, Bad Bunny interpretó varios de sus temas más conocidos, entre ellos “Yo Perreo Sola”, “Mónaco” y “El Apagón”. También incluyó referencias al reguetón clásico, con un segmento dedicado a “Gasolina”, como parte de un homenaje al género. Durante “Yo Perreo Sola”, la escenografía se abrió para mostrar a diversas figuras invitadas entre el público, entre ellas Pedro Pascal, Karol G y Young Miko.

Uno de los momentos centrales del espectáculo ocurrió con la aparición sorpresa de Lady Gaga, quien se unió a Bad Bunny para interpretar “Die With a Smile”. Ambos realizaron una coreografía ambientada en una boda, lo que marcó uno de los instantes más comentados de la noche. Más adelante, Ricky Martin apareció en el escenario para cantar “Lo que Pasó en Hawái”, mientras el cantante puertorriqueño se preparaba para el cierre de su presentación.

El repertorio también incluyó canciones con un tono de protesta, como “Voy a Llevarte Pa Puerto Rico” y “El Apagón”, integradas dentro de un espectáculo concebido principalmente como una celebración musical. En la recta final, Bad Bunny interpretó “Baile Inolvidable”, seguido de “Debí Tirar Más Fotos”, tema con el que cerró su participación.

El espectáculo concluyó con un desfile de banderas de distintos países del continente americano, mientras el público acompañaba la música desde las gradas. Bad Bunny se retiró del escenario tras una presentación que mantuvo al Levi’s Stadium activo pese a las bajas temperaturas registradas esa noche en San Francisco.

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