El magnate de la música Sean “Diddy” Combs fue condenado el 3 de octubre de 2025 a 50 meses de prisión (aproximadamente cuatro años y dos meses) tras ser hallado culpable de dos cargos relacionados con el transporte de personas con fines de prostitución.
El fallo fue pronunciado por el juez federal Arun Subramanian en la corte de Manhattan, después de que en julio el jurado lo absolviera de cargos más graves como tráfico sexual y conspiración de crimen organizado.
Durante la audiencia de sentencia, Combs se mostró arrepentido. En declaraciones a la corte reconoció abuso físico y emocional y pidió una segunda oportunidad. “Mis acciones fueron repugnantes… estaba enfermo… perdí el control”, afirmó.
Varios de sus hijos también se manifestaron ante el juez solicitando clemencia, evocando un cambio en su padre tras pasar más de un año detenido.
Por su parte, la defensa reprochó la sentencia y anunció la intención de apelar, acusando al magistrado de “actuar como un jurado adicional”.
La Fiscalía había pedido una condena mucho más severa, proponiendo una pena de 11 años y 3 meses, argumentando que Combs había empleado violencia, coerción y abuso de poder en los denominados eventos “freak-off”.
Combs ya cumple prisión desde su arresto en septiembre de 2024, y parte de ese tiempo será reconocido como tiempo cumplido dentro de esta condena.
Este acontecimiento marca uno de los casos más mediáticos en el entorno del entretenimiento y la justicia en Estados Unidos, al enfrentar figuras de alto perfil con acusaciones de conductas sexuales coercitivas. La polémica sobre la proporcionalidad del castigo y el mensaje judicial a figuras influyentes continúa generando debate.