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Confiscan dos kilos de cocaína, 44.000 dólares, un rifle y una pistola chapada en oro tras una parada de tráfico rutinaria de un hombre «nervioso»

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La Policía de Port Arthur (Texas, EE.UU.) confiscó el pasado jueves dos kilos de cocaína, 44.000 dólares, un rifle y una pistola chapada en oro después de una parada rutinaria de tráfico, según informa el Departamento de Policía de la ciudad en su cuenta de Facebook.

Un oficial que paró un vehículo debido a un exceso de velocidad se percató de que el conductor «parecía muy nervioso» y pidió su consentimiento para registrar el coche. Como resultado, encontró un paquete envuelto en plástico que contenía aproximadamente un kilo de una sustancia en polvo blanca sólida que posteriormente dio positivo para cocaína.

Una investigación de seguimiento condujo al registro de dos residencias. En la primera, ubicada en Port Arthur, los oficiales confiscaron aproximadamente 44.000 en moneda estadounidense, un rifle y otro kilo de cocaína envuelto en plástico. Tras la búsqueda en la segunda residencia, ubicada en Bridge City, confiscaron una pistola chapada en oro decorada con hojas y otros diseños.

El conductor, identificado como Humberto Anteverde, de 29 años, fue arrestado por fabricación y entrega de cocaína, y trasladado al centro correccional del condado de Jefferson. Según la legislación de Texas, el cargo de producción o entrega de sustancias estupefacientes por peso total de más de 400 gramos es punible con entre 15 y 99 años de prisión y una multa de hasta 250.000 dólares.

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Beber hasta perder el control: el nuevo hábito que supera al “binge drinking” y prende alertas de salud

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Un patrón de consumo de alcohol más extremo que el conocido binge drinking comienza a preocupar a especialistas en salud pública, al ser identificado como más peligroso y cada vez más frecuente, especialmente entre adultos de mediana edad.

Investigaciones recientes advierten sobre el llamado “high-intensity drinking”, una práctica que consiste en consumir ocho o más bebidas alcohólicas seguidas en mujeres y diez o más en hombres durante una sola ocasión. Este nivel de ingesta supera ampliamente el estándar tradicional de consumo excesivo, definido como cuatro o cinco bebidas en un periodo corto.

De acuerdo con los estudios citados por especialistas en adicciones, este tipo de consumo puede elevar el nivel de alcohol en sangre por encima del 0.2 por ciento, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de intoxicación grave, apagones de memoria, accidentes, lesiones, hospitalizaciones e incluso la muerte.

Aunque durante años el consumo excesivo de alcohol se asoció principalmente con jóvenes universitarios, los datos muestran un cambio relevante. Mientras las tasas de binge drinking han disminuido entre jóvenes, el consumo de alta intensidad ha crecido entre personas mayores de 30 años, tanto hombres como mujeres, quienes reportan beber grandes cantidades en contextos sociales o como una forma de afrontar el estrés.

Especialistas señalan que este patrón no solo afecta a quien bebe, sino que también se relaciona con violencia, accidentes viales, daños materiales y conflictos familiares. Además, el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol aumenta conforme se incrementa la cantidad ingerida por ocasión.

Expertos subrayan que distinguir entre consumo excesivo y consumo de alta intensidad es clave, ya que el impacto en la salud y la seguridad es considerablemente mayor cuando se duplican las cantidades de alcohol. En este contexto, reiteran que la prevención y la concientización son fundamentales para reducir un hábito que, aunque normalizado en algunos entornos, representa un riesgo serio y creciente.

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