Conecta con nosotros

Opinión

CONTEXTO: *Cruz y su llegue a Loera… *A Maru le resultó la estrategia… *Hackeo al Municipio… Sánchez vs el apocalípsis…

Published

on

Casi toda la moreniza local cayó en el juego de las declaraciones de la gobernadora Maru Campos donde hizo uso de lenguaje no apto para oídos castos en un evento partidista.

Y decimos casi, pues el alcalde de Juaritos, Cruz Pérez Cuéllar lo entendió perfectamente y dijo que Morena no tendría que distraerse en eso y mejor ponerse a trabajar para dar los resultados que los podrían colocar en el gusto de los chihuahuenses.

Eso sí, aprovechó para darle un «quién te quiere» al delegado de los programas federales Juan Carlos Loera, al señalar que en lugar de poner a amigos, compadres y hasta familiares en el poder, se pusieran a generar estrategias que les den el triunfo electoral en 2024.

Cruz sabe de las alertas encendidas en el PAN ante una nueva ola obradorista que se aproxima para los siguientes comicios, que sin duda es lo que motiva al PAN a hacer señalamientos fuertes a su oposición en Chihuahua.

……

Sobre los dichos a los que hacemos mención, la gobernadora comentó que «le vale madre», es decir, que le tiene sin cuidado lo que en Morena se diga sobre cómo es que se expresa.

Claramente es una estrategia mediática que surtió efecto y alborotó el hormiguero de la Cuatroté.

De sobra se sabe que las expresiones populares tienen un efecto positivo en el electorado, por lo que Maru se ha puesto a subir imágenes que pueden convertirse rápidamente en memes, que sin duda son la herramienta más efectiva para posicionarse en las redes sociales.

Así que mientras a Morena le sigan picando la cresta, esta estrategia continuará, ya que le dejen de hacer caso rápidamente se podría esfumar… ¿apostamos?

……

A los que se les fueron recio y no con hackeitos de WhatsApp fue al Ayuntamiento de Chihuahua.

Funcionarios de todas las dependencias fueron alertados sobre un ciberataque que dejó incomunicadas y sin servicio digital a las áreas del Gobierno Municipal.

Según los reportes, no se lamentó pérdida de información y sobre todo de dinerito, pues ayer mismo se informó que el hackeo afectó algunos equipos, mas no vulneró ni el sistema financiero, ni el recaudatorio y mucho menos al de seguridad.

……

Metafórico como es su estilo, el diputado y coordinador estatal de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez, rindió su primer informe de actividades legislativas.

En él se refirió al actual régimen como el apocalípsis, con todo y sus 4 jinetes, a los que enlistó como la vieja política mexicana, la vieja política empobrecedora, la de abrazar criminales y darle la espalda a las familias y finalmente el abandono a Chihuahua, todo esto teniendo como destinatario a Palacio Nacional.

Entre sus acciones como diputado destacó la acción de inconstitucionalidad que interpuso para lograr la vacunación de niños y niñas contra el COVID-19, así como una iniciativa para asegurar el tratamiento contra el cáncer para la población infantil.

Ademaaaas, resaltó sus acciones en contra del alza del cobro del predial, así como sus labores en contra de la política monetaria del Gobierno Federal.

Opinión

La embajada, ¿un salvavidas para Adán Augusto? Por Caleb Ordóñez T.

Published

on

By

El rumor corrió con fuerza, como suelen correr las versiones que no nacen en el vacío. En los pasillos del poder se empezó a repetir una misma idea: Adán Augusto López Hernández estaría explorando —o incluso negociando— su salida del Senado a cambio de una embajada. No como castigo, no como premio, sino como salida política. Cuando un trascendido de ese tamaño se vuelve insistente, no es porque alguien quiera inventar una historia, sino porque el sistema está buscando una válvula de escape.

En política, los fuertes rumores no siempre anticipan hechos, pero casi siempre revelan tensiones. Y hoy, la tensión alrededor de Adán Augusto es real, profunda y multicausal.

Caleb Ordóñez T.

Desde que asumió como coordinador del grupo mayoritario en el Senado, su figura pasó de ser un operador eficaz en la sombra a un protagonista expuesto todos los días. El Senado es una máquina de desgaste: cada sesión suma presión, cada negociación deja heridos, cada escándalo se amplifica. Y Adán Augusto llegó a ese espacio con una mochila pesada, cargada de pasado, poder y enemigos.

Porque no es un senador más. Es exsecretario de Gobernación, exgobernador, aspirante presidencial frustrado y, sobre todo, líder de un grupo político interno tan disciplinado como polémico, que hoy empuja candidaturas por todo el país. Gobernaturas, alcaldías, congresos locales, espacios estratégicos rumbo a 2027. Ese movimiento no es clandestino ni improvisado: es una estructura que incomoda porque compite, porque presiona y porque recuerda que el poder dentro del oficialismo no es monolítico.

Ahí comienza el problema.

La llegada de una nueva presidenta redefinió las reglas del juego. Claudia Sheinbaum necesita orden, control narrativo y disciplina legislativa. Y el Senado se volvió un frente sensible. Cada fractura interna cuesta gobernabilidad. Cada corriente autónoma se convierte en una amenaza potencial. En ese contexto, Adán Augusto dejó de ser solo un aliado con historia: pasó a ser un factor de tensión permanente.

A eso se sumó el golpe más duro: el costo reputacional derivado de su gestión pasada en Tabasco. La historia de su exsecretario de Seguridad —hoy señalado como operador criminal— se convirtió en un ancla que arrastra todo intento de defensa. No importa cuántas veces se repita que no hay una imputación directa: en política, la frase “él lo nombró” pesa más que cualquier deslinde técnico. El daño no es jurídico, es simbólico. Y el símbolo ya se instaló.

Como si eso fuera poco, el frente administrativo y legal terminó de cerrar el cerco. Más de treinta denuncias, montos que se cuentan en cientos de millones de pesos y cuestionamientos patrimoniales que, aun sin sentencia, generan una percepción devastadora. No porque prueben culpabilidad, sino porque obligan a dar explicaciones constantes. Y en el Senado, explicar es perder.

Con ese panorama, la embajada aparece como una jugada lógica. No elegante, no heroica, pero sí muy racional.

Salir del Senado reduce el ruido de inmediato. Desaparecen los micrófonos diarios, las preguntas incómodas, la necesidad de reaccionar. El personaje se traslada a una lógica distinta: la del servicio exterior, la representación del país, la agenda institucional. No limpia el pasado, pero enfría el presente.

Hay, además, un precedente que en el poder nadie ignora. Cuando Alejandro Gertz Manero dejó la Fiscalía General para asumir una embajada en el Reino Unido, la lectura fue similar: no se trató de un ascenso diplomático, sino de una reubicación política cuidadosamente calculada. En su momento, su permanencia en el centro del debate público ya era más costosa que útil, y la salida permitió despresurizar al gobierno sin abrir un conflicto frontal. El paralelismo es evidente: cuando una figura concentra demasiado desgaste, demasiadas resistencias internas y demasiada atención incómoda, la embajada se convierte en una fórmula conocida del sistema para retirar el estorbo sin admitirlo, enfriar la crisis y ganar tiempo. En política, a veces no se va el que cae, sino el que estorba quedándose.

Además, su salida reordena el tablero interno. Sin Adán Augusto en el Senado, su grupo político pierde un eje visible de poder, pero no se desintegra. Al contrario: se dispersa y se vuelve más negociable. Los aspirantes que hoy se cobijan bajo su sombra tendrían que sentarse directamente con el centro del poder. Eso reduce fricciones, descomprime ambiciones y elimina la sensación de que una sola corriente está capturando territorios.

Desde el punto de vista personal, la embajada también compra tiempo. Tiempo para que las investigaciones avancen o se diluyan. Tiempo para que la agenda pública cambie. Tiempo para reconstruir una narrativa distinta: la del político que se hizo a un lado “por el bien del país”, no la del dirigente que fue desplazado por escándalos.

Claro, el movimiento no está libre de riesgos. Salir del Senado puede implicar perder el fuero. Nadie con problemas potenciales hace eso a la ligera. Por eso, esta jugada solo tiene sentido si existe la percepción —o el acuerdo— de que el riesgo legal es controlable. La embajada, en ese sentido, no es protección jurídica, sino protección política.

Y está, por supuesto, la batalla final: la percepción pública. Para algunos será un premio; para otros, un exilio diplomático. Esa disputa no se define con el cargo, sino con el relato. Y ese relato no solo lo construye Adán Augusto: lo administra el poder.

Al final, el punto es brutalmente simple. En la política mexicana no siempre pierde el que se va. Muchas veces pierde el que se queda demasiado tiempo cuando el desgaste ya es irreversible. La embajada, en este caso, no sería una huida, sino un movimiento lateral para evitar una caída vertical.

Porque cuando los rumores de salida se vuelven insistentes, no hablan del futuro del cargo, hablan del presente del poder y hoy Adán Augusto está en el top de los más incómodos para palacio nacional.

Continuar Leyendo
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Más visto