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CONTEXTO: *Urge seguridad en escuelas… *Marco el bailador… *Vázquez calienta visita de Adán… *El informe de Rubí…

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Algo urgente y efectivo tendrán que hacer las autoridades de Educación en el estado ante las broncas de drogas, intoxicación y lo que, esperamos que no, se siga acumulando.

Mientras tanto ya se dijo que endurecerían las medidas de seguridad en escuelas pues no es menor el hecho de que los alumnos lleven pastillas y demás estupefacientes que afectan no solo su desarrollo académico, sino su salud y el bienestar de la comunidad escolar.

Como ejemplo está el caso de la Secundaria Federal 1, donde 30 alumnos se intoxicaron con pastillas de clonazepam.

Los alumnos empezaron a correr por todo el plantel, no sabían qué hacer con ellos pues hasta se amotinaron.

Mientras tanto la directora estuvo perdida luego de que le cayeron las autoridades educativas pero finalmente apareció.

……

El que anduvo en el centro del país para pedir fondos para seguridad fue el alcalde Marco Bonilla, ante el recorte de 220 millones de pesos de la Federación, asegurando que con tal de que les regresen esos chelines, estarían dispuestos a bailar al son que el Gobierno les toque.

El edil chihuahuense acudió a una reunión con los alcaldes capitalinos del país para solicitar el regreso de fondos de seguridad ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.

Bonilla recalcó que este recurso es necesario para las acciones de prevención a fin de utilizarlos en combustible, equipamiento, patrullas, uniformes de policía, chalecos antibalas, entre otras cuestiones.

En resumen pidió dejar de lado los colores partidistas para ponerse a trabajar en forma coordinada a fin de que las tareas de seguridad no se vean mermadas por falta de dinero.

……

El líder de los diputados del PAN, Mario Vázquez Robles empezó a calentar la reunión, que aún no se confirma, con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.

Vázquez Robles aconsejó al compadre Adán que si estuviera en sus zapatos mejor ni se presentaba, luego de alborotar al gallinero al decir que los norteños son menos inteligentes que los del sur, por no poner otro calificativo… Pen…sándolo bien, mejor lo dejamos a su imaginación.

Adán viene a hacer campaña, con el pretexto de socializar con el Congreso local el tema de ampliar la presencia del ejército en las calles.

Mientras tanto, el colmillo retorcido del albiazul empezó a alborotar el avispero y ver de qué cuero salen más correas, si del norte o del sur.

……

Donde se aglutinó la clase política con un buen evento, fue en el informe de la presidenta del DIF Muncipal de Juárez, Rubí Enríquez.

En el evento se destacó el manejo de la política social que se ha logrado llevar a buen puerto, eso sí, aún con bastante chamba por hacer pero también con apoyo de buena parte de las organizaciones civiles.

Además destacó el pilar que ha representado en esta gestión la mano de Lucía Chavira, quien ya lleva largo camino recorrido en el área y ha sido un respaldo fundamental para la primera dama de Juárez.

Opinión

Kristi Noem: la caída de la antimexicana más visible. Por Caleb Ordóñez T.

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En Washington nadie desaparece del poder: simplemente cambia de oficina, de pasillo o de batalla. Eso acaba de ocurrir con Kristi Noem, una de las figuras más visibles del trumpismo duro, una mujer que construyó su carrera política con una narrativa casi perfecta para seducir a Donald Trump: origen rural, discurso firme, conservadurismo frontal y una capacidad mediática poco común dentro del Partido Republicano.

Noem no surgió de las élites de Washington ni de las grandes universidades de la costa este. Su historia política nace en el corazón agrícola de Dakota del Sur, donde la tierra pesa tanto como la identidad política. Creció en una familia dedicada al campo y su biografía pública quedó marcada por un episodio decisivo: la muerte de su padre, que la obligó a asumir responsabilidades en el negocio familiar siendo muy joven. Esa experiencia se convirtió después en una de sus credenciales más poderosas ante el electorado conservador estadounidense: la mujer fuerte, práctica, criada en la América profunda.

Su ascenso fue rápido. Primero llegó a la legislatura estatal, luego al Congreso federal y más tarde a la gubernatura de Dakota del Sur. Pero su verdadero salto nacional ocurrió durante la pandemia, cuando decidió desafiar abiertamente las restricciones sanitarias que aplicaban otros gobernadores. Mientras gran parte de Estados Unidos cerraba escuelas, comercios y actividades públicas, Noem defendió la apertura, rechazó confinamientos estrictos y convirtió esa postura en una bandera ideológica.

Ahí fue donde Trump comenzó a verla como algo más que una gobernadora popular: la vio como una figura nacional útil para su proyecto político. Noem representaba una derecha que sabía comunicar con eficacia, que generaba titulares y que además tenía una estética perfectamente alineada con el relato trumpista: botas, campo, bandera y autoridad.

Por eso, cuando Trump regresó a la Casa Blanca, la colocó al frente del United States Department of Homeland Security, una de las posiciones más delicadas del gabinete. No era un nombramiento menor. Era entregarle el control del aparato encargado de frontera, migración, protección territorial y seguridad interior.

Desde ahí asumió el papel esperado: endurecimiento migratorio, discurso severo contra el ingreso irregular y presión permanente sobre la frontera sur. Su presencia encajaba perfectamente en la estrategia política de Trump: convertir la seguridad en símbolo de control.

Pero Washington tiene una regla antigua: cuanto más visible es un funcionario, más rápido puede desgastarse.

El primer gran golpe vino con una campaña multimillonaria diseñada para incentivar que migrantes abandonaran voluntariamente territorio estadounidense. La cifra —220 millones de dólares— provocó preguntas incómodas dentro del Congreso y también dentro del propio círculo republicano. La discusión dejó de ser migratoria y pasó a ser administrativa: contratos, beneficiarios, decisiones internas y sospechas políticas.

Después llegaron audiencias tensas en el Capitolio. Legisladores comenzaron a cuestionar no sólo el manejo operativo del departamento, sino también la manera en que Noem administraba políticamente un aparato extremadamente sensible. A ello se sumaron críticas por gastos elevados, uso de recursos y decisiones internas que comenzaron a incomodar incluso dentro del trumpismo.

Pero en el entorno de Trump, el verdadero problema suele aparecer cuando alguien deja de controlar la narrativa presidencial. Y eso parece haber ocurrido cuando Noem dejó entrever públicamente que ciertas decisiones estratégicas habían sido avaladas directamente por Trump, algo que después fue desmentido desde el propio entorno presidencial.

En política estadounidense los errores administrativos se sobreviven; las incomodidades personales con el presidente, no siempre.

Así llegó su salida.

El relevo fue inmediato: Markwayne Mullin, senador por Oklahoma, empresario, expeleador de artes marciales mixtas y uno de los republicanos más cercanos a Trump dentro del Senado.

Mullin tiene un perfil distinto al de Noem. Menos exposición mediática, menos narrativa personal y más disciplina política. Trump parece haber apostado por alguien menos protagonista y más funcional a una etapa donde necesita resultados operativos sin desgaste innecesario.

Eso no significa que Noem haya sido expulsada del círculo de poder. En realidad, fue trasladada a una nueva tarea internacional vinculada al llamado escudo hemisférico de seguridad, una estrategia orientada al combate regional contra narcotráfico, crimen organizado y redes transnacionales.

Y ahí aparece México.

Porque cualquier cambio en Seguridad Nacional estadounidense impacta directamente a nuestro país.

Noem representaba una línea frontal, muy ideológica, especialmente visible en el discurso migratorio. Mullin podría significar una etapa menos estridente públicamente, pero quizá más pragmática en la ejecución.

Eso abre tres escenarios. Primero, una renegociación inmediata sobre la forma en que Washington quiere administrar los flujos migratorios en la frontera compartida.

Segundo, mayor presión técnica sobre cooperación en materia de cárteles, rutas de tráfico y control del fentanilo.

Tercero, una interlocución menos mediática pero posiblemente más exigente.

México conoce bien este tipo de movimientos en Washington: cuando Trump cambia una pieza, rara vez es para suavizar; normalmente busca ajustar la maquinaria para que funcione con menos ruido y más control.

Por eso la salida de Noem no necesariamente implica moderación. Puede significar exactamente lo contrario: una nueva etapa donde el endurecimiento se ejerza sin protagonismos personales.

Washington vuelve a demostrar algo que nunca cambia: nadie cae sólo por errores; se cae cuando deja de ser útil al relato central del poder. Y ahora a esperar el nuevo ataque anti migrante.

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