El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó polémica al sugerir que uno de sus predecesores, Andrew Jackson (1829-1837), pudo haber evitado la guerra civil estadounidense (1861-1865), una afirmación que parece restar importancia a la causa central de ese conflicto: la esclavitud.
En una entrevista publicada por el diario conservador The Washington Examiner, Trump volvió a elogiar a Jackson, uno de sus presidentes favoritos y con el que le han comparado algunos historiadores por su discurso populista y su campaña contra el sistema establecido en Washington.
«Si Andrew Jackson hubiera llegado un poco más tarde (al poder), no habría habido guerra civil. Era una persona muy dura, pero tenía un gran corazón», aseguró Trump.
La primera reacción a esas declaraciones fue la observación, por parte de historiadores y periodistas, de que Jackson murió en 1845, más de una década antes del comienzo de la guerra civil, en 1861.
No obstante, Jackson sí protagonizó un episodio que se considera un precursor de la guerra civil, la llamada «crisis de la anulación», en la que el entonces mandatario amenazó con la fuerza militar al estado de Carolina del Sur para obligarle a pagar impuestos.
Aún así, Trump pareció sugerir que, si Jackson hubiera estado en el poder justo antes del estallido de la guerra civil, pudo haberla evitado, probablemente mediante una negociación para resolver las demandas de los estados secesionistas del sur.
Esa insinuación obvia el complicado problema de la esclavitud, considerado la principal causa del conflicto armado y que además tocaba de cerca a Jackson, que fue propietario de unos 150 esclavos a los que tenía trabajando en su finca de Tennessee.
MVS