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Cuba rechaza exigencias de cambio de EU

Cuba fustigó al «imperialismo» y cuestionó las exigencias de cambio hechas por Estados Unidos al rendir tributo este domingo a Ernesto Che Guevara a medio siglo de su muerte en Bolivia, recordando gestas y frases del famoso guerrillero.

Presente en medio de una multitud de unas 70 mil personas reunidas para la ocasión en Santa Clara (centro), el presidente Raúl Castro dejó el honor de pronunciar el discurso central del acto a su vicepresidente Miguel Díaz-Canel.

«Reafirmamos que Cuba no realizará concesiones inherentes a su soberanía e independencia y no negociará sus principios ni aceptará condicionamientos», dijo ante la multitud Díaz-Canel, de 57 años y probable sucesor de Castro en la presidencia de Cuba en febrero próximo.

El vicepresidente también recordó una advertencia de Guevara: «No se puede confiar en el imperialismo, menos, ni tantito así, nada», dijo.

Sus dichos llegaron luego de que el viernes el presidente estadounidense Donald Trump dijera que no levantará «sanciones contra el régimen de Cuba hasta que haya total libertad política para el pueblo cubano», y en medio de crecientes tensiones entre La Habana y Washington.

«Los cambios necesarios en Cuba los está decidiendo soberanamente el pueblo cubano», replicó Díaz-Canel.

El homenaje se realizó en Santa Clara, 300 km al este de La Habana, pues esta ciudad adoptó al rebelde argentino-cubano tras la batalla que capitaneó allí Guevara en diciembre de 1958, marcando el derrumbe de la tiranía de Fulgencio Batista y el triunfo de Fidel Castro el 1 de enero de 1959.

Artistas declamaron poemas y entonaron canciones en la ceremonia de apenas una hora de duración.

Es el primer homenaje al Che en Cuba sin Fidel Castro, su jefe y amigo, quien murió en noviembre pasado y que en 1967 instituyó el 8 de octubre como el día del «Guerrillero Heroico» y convirtió al Che en símbolo del «hombre nuevo», que ambos intentaron forjar.

Una comitiva oficial cubana partió también el sábado hacia Bolivia, donde se realizará una serie de actos conmemorativos, con el apoyo y participación del presidente Evo Morales.

«Sigue vivo»

«Ahora estamos enfrentando también las intenciones del señor presidente de los Estados Unidos (..) y el Che nos dio la enseñanza desde que comenzó este proceso revolucionario en México: al imperialismo le decimos ni un tantito así», dijo a la AFP Félix Rodríguez, un exguerrillero de la Sierra Maestra.

Entre los asistentes también estaba Luis Monteagudo, un mestizo delgado de 79 años que combatió a las órdenes de Guevara en el Congo.

Con una camiseta blanca y una imagen del Che en rojo, un emocionado Monteagudo aseguró que para él «el Che sigue vivo por su vida, por su obra y por su ejemplo».

David Metral, un argentino profesor de historia en Córdoba, manifestó su emoción al concluir el acto y señaló que «en la medida que vamos tomando conciencia del valor de su lucha (del Che) y del sentido de su lucha, se va multiplicando su ejemplo y su legado en todo el mundo».

Varios turistas asistieron a la ceremonia, en momentos en que la isla es cuestionada como destino seguro, debido a las denuncias de Washington sobre lesiones sufridas por una veintena de sus diplomáticos en La Habana por «ataques» contra su salud.

«Algunos voceros y medios de comunicación, se prestan para propagar insólitas patrañas, sin evidencia alguna, con el perverso propósito de desacreditar la impecable actuación de nuestro país, universalmente considerado como un destino seguro para visitantes extranjeros, incluidos los estadounidenses», denunció Díaz-Canel.

Nacido el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina, Guevara fue un inquieto joven de familia burguesa que estudió medicina y protagonizó un histórico viaje en moto por Sudamérica con su amigo Alberto Granados.

Era fotógrafo ambulante en México cuando conoció a Fidel Castro en 1956, que preparaba la expedición del Granma en la cual se enroló.

Ministro de Industrias y presidente del Banco Nacional tras el triunfo de Fidel, Guevara se casó con Aleida March y tuvo cuatro hijos.

A medio siglo de su muerte, Cuba apuntala este domingo el símbolo, inmortalizado en una imagen de Alberto Korda, una de las más publicadas en la historia mundial de la fotografía.

La Jornada

México

Pone ‘El Mayo’ ultimátum: me repatrian o el colapso

Ismael «El Mayo» Zambada, líder de Cártel de Sinaloa, exigió al Gobierno de México que reclame a Estados Unidos su repatriación porque, de no hacerlo, la relación entre los dos países sufrirá un «colapso».

Juan Manuel Delgado González, asesor jurídico de Zambada en México, confirmó que la petición fue presentado ayer en el Consulado General de México en Nueva York un escrito al que tuvo acceso Grupo Reforma y donde Zambada exige que lo defienda el gobierno.

Debe intervenir (el gobierno) a fin de que el presente asunto no resulte en un colapso en la relación bilateral entre ambos países, puesto que no se debe de perder de vista la irregular e ilegal manera en que el suscrito fui puesto a disposición de las autoridades de los Estados Unidos de América».

En julio del 2024, Zambada fue engañado por Joaquín Guzmán López, hijo de «El Chapo» Guzmán, fue secuestrado para llevarlo a Texas donde enfrenta cargos por delincuencia organizada, homicidio, narcotráfico en gran escala y lavado de dinero, entre otros.

En la solicitud de asistencia consular, el capo señala que si no se interviene en favor de sus derechos, políticos y funcionarios mexicanos también pueden ser secuestrados y trasladados ilegalmente al país vecino.

Por lo anterior, expresa que la respuesta del Estado mexicano «no es opcional», porque tiene la obligación ineludible de defenderlo.

«Si el Gobierno de México no actúa, el suscrito seré condenado a pena de muerte sin lugar a ninguna duda y además esto constituirá un precedente peligroso que permitiría que en cualquier momento cualquier gobierno extranjero pudiera de manera impune violentar nuestro territorio y soberanía, interviniendo para la detención de cualquier persona, incluso políticos o funcionarios del Gobierno, para ser trasladados a la jurisdicción norteamericana sin que nada suceda», manifiesta.

«Exijo y demando que el Estado mexicano cumpla con su obligación ineludible de intervenir de manera inmediata, contundente y sin margen de discrecionalidad para exigir formalmente a los Estados Unidos de América garantías y seguridades absolutas, plenas, vinculantes e irrevocables de que no se me impondrá ni se ejecutará la pena de muerte en su jurisdicción. Esta exigencia no es opcional, ni puede ser interpretada como una cuestión de oportunidad política o diplomática».

El documento firmado por Zambada advierte que, de no haber una exigencia categórica y formal de sus garantías, «constituiría una traición al sistema jurídico mexicano» y al deber del Estado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, sin excepción alguna.

«En este contexto, en cuanto hace a mi asunto en particular, resulta una obligación del Estado Mexicano: presentar una protesta formal ante las autoridades estadounidenses, señalando la violación del Tratado (de México y Estados Unidos para prohibir los secuestros transfronterizos) y exigiendo el respeto a la soberanía mexicana y al debido proceso legal», señala.

Solicitar la repatriación inmediata de mi persona, argumentando que mi traslado fue ilegal y que cualquier proceso judicial en mi contra debe llevarse a cabo en México, conforme a las leyes nacionales y los acuerdos internacionales vigentes».

En una parte de su escrito, el líder del Cártel de Sinaloa requiere al Gobierno de México para que pida a los estadounidenses un informe detallado de las circunstancias de su secuestro y traslado, identificando quiénes permitieron su entrada a la Unión Americana y bajo qué base legal.

También, que le informen la identidad de las personas involucradas en su traslado, tanto del lado estadounidense como del lado mexicano.

La razón por la que alega que el Gobierno federal debe exigir la cancelación del proceso al que está sometido en Nueva York, es precisamente porque el procedimiento tiene como origen su secuestro y traslado ilegal a la Unión Americana.

«Esta exigencia no es una cuestión discrecional ni sujeta a consideraciones políticas o diplomáticas», dice.

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