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Cuerpos abandonados en Palacio de Gobierno de Zacatecas son una provocación: AMLO

“Hay enfrentamientos entre grupos y es una provocación ir a dejar cuerpos”, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) luego que este jueves dejaron en una camioneta 10 cuerpos frente al Palacio de Gobierno de Zacatecas.

Aseveró que es una acción de los grupos criminales por la puesta en marcha del Plan de Apoyo a Zacatecas y el despliegue de la Guardia Nacional, con el cual ha bajado el homicidio doloso 25 por ciento.

En el salón Tesorería de Palacio Nacional, López Obrador enfatizó que es “muy lamentable lo que sucedió, pero vamos avanzando en el tiempo que llevamos con un operativo especial en Zacatecas tenemos una disminución en Zacatecas del 25 por ciento en homicidios”.

Dijo que aunque se registraron esos 10 homicidios dolosos, “de todas maneras tenemos una disminución de cuando empezamos y también informar que hay detenidos de lo de ayer”.

El presidente explicó que “Zacatecas es algo especial porque sus vecinos no tienen el mismo problema, decidieron los grupos utilizar como escenario para el enfrentamiento a Zacatecas y aún con lo que tú estás planteando no está San Luis Potosí como Zacatecas, ni Aguascalientes, ni Durango, ni Jalisco, es una circunstancia especial y en el caso de Zacatecas como ya vemos estamos reforzando la presencia como está Guardia Nacional”. Subrayó que hay detenidos por el caso.

Luego de que anoche incendiaron un vehículo frente a la Fiscalía General del Estado (FGE) en Tijuana, Baja California, afirmó que fue un “acto propagandístico, quemando un carro y las granadas son pues de juguete, de plástico llenas de sal para darle peso”.

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Caleb Ordoñez Talavera

Opinión

Tiempos positivos. Por Itali Heide

Itali Heide

Parece que todo el mundo conoce a alguien (o a muchos alguiens) que ha dado positivo en las pruebas de COVID desde el inicio del año. No es terriblemente sorprendente, teniendo en cuenta que los días festivos estuvieron llenos de familias y amigos pasando tiempo juntos, lo que es todo menos una queja.

Mientras muchos a nuestro alrededor parecen dar positivo a la variante que se cierna sobre nosotros, yo fui una de los desafortunados. Es cierto que pasé tiempo con gente querida durante las fiestas, así que no me sorprendió mucho, pero en cuanto el dolor de cabeza se hizo presente supe que en algo la había regado y que estaría encerrada por un tiempo.

Empezó con un picor de garganta que no me dejaba dormir. Hice varios viajes madrugaderos a la cocina a por té y una medicina para la tos, pensando que era sólo un síntoma de mi insomnio. Después de dar vueltas incómodas en la cama toda la noche, me desperté en la mañana con un dolor de cabeza cegador y dolores corporales que me hicieron darme cuenta inmediatamente de lo que probablemente estaba pasando. Pasé el día con un cansancio inamovible, apenas encontrando fuerzas para arrastrarme hasta el botiquín en busca de algún alivio.

El día se pasó en una niebla cerebral, escuchando el tic toc del reloj y esperando alguna forma de alivio, echando siestas improvisadas y forzándome a comer algo de sopa incluso a pesar de las náuseas. Podía sentir el ataque de la fiebre, convirtiendo mi cuerpo en un campo de batalla para un virus que se apoderaba de cada momento de tranquilidad.

Aunque pasé unos días de profundo malestar, otra parte de mí se sentía agradecida. Agradecida de estar en casa, en mi cómoda cama, con un té caliente en la mano y viendo series todo el día. Agradecida por haberme vacunado, lo que sin duda ha hecho que el virus sea menos peligroso y definitivamente está evitando que los hospitales estén totalmente inundados, a pesar del pico de casos. Agradecida de poder hacerme la prueba y asegurarme de que era COVID para que la gente de mi entorno lo supiera y tomara precauciones.

También traté de mantenerme positiva, a pesar de dar positivo. Aunque la idea de estar encerrada durante dos semanas es, como mínimo, una mega, súper, rete lata, me siento afortunada. Qué suerte tengo de tener un hogar cómodo en el que estar, suerte de poder mantener a mis abuelos y otros abuelos a salvo, suerte de tener unos días libres en el trabajo, suerte de tener gente alrededor que se preocupa por cómo estoy, suerte de que me dejen comida y bocadillos en la puerta, suerte de ser joven y estar sana, limitando los riesgos que supone el virus.

Más que nada, en estos días me he quedado una lección muy importante: no bajar la guardia. Aunque es cierto que no podemos mantenernos encerrados en todo momento, quizás nos hemos permitido olvidar en ocasiones que seguimos viviendo una peligrosa pandemia mundial, que ha cobrado la vida de más de cinco millones de personas en todo el mundo y ha dejado a otras con problemas de salud de por vida.

No se puede esperar que no vivamos la vida, pero debemos estar dolorosamente conscientes de que podemos ayudar al mundo a superar esto tomando todas las precauciones posibles, o empeorarlo pretendiendo que el COVID es cosa del pasado. Debemos vivir, pero también debemos vivir con precaución.

No le deseo el virus a nadie, pero a estas alturas, es inevitable para muchas personas, algo que queda demostrado por el sorprendente aumento de casos que debería preocupar a cualquiera. Sin embargo, deseo que quienes lo contraigan hagan lo correcto: hacerse la prueba, informar a las personas de su entorno de que tiene COVID, cuidarse y monitorearse, aislarse durante el tiempo necesario y volver a aparecer en la sociedad con un estado de ánimo renovado y un enfoque más consciente de la socialización en tiempos positivos. En mi caso, prometo que así será.

Caleb Ordoñez T.

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¿Sabes por qué celebramos el Día de Reyes?

Este 6 de enero se festeja en México y otros países el Día de Los Reyes Magos, es una tradición de origen católica que funciona como adoración del Niño Jesús.

Entre las primeras referencias que se conocen sobre los Reyes Magos hay una que aparece en el Evangelio de San Mateo, mención que eran unos “magos”, que iban a conocer al rey de los judíos acabado de nacer, no dice sus nombres, ni que eran reyes.

Después cuenta la historia que fueron Melchor, Gaspar y Baltazar los llamados tres Reyes Magos que provenían en Oriente para rendir honores y llevar regalos al recién nacido guiados por una estrella hacía Belén.

Lo Reyes Magos llevaron al Niño Jesús tres regalos: oro, incienso y mirra, el día que se encontraron es denominado como “Epifanía”, que significa “manifestación”, que la iglesia católica celebra el 6 de enero.

Para los predicadores de esta religión la forma ovalada de la rosca tiene como significado el amor de dios sin principio ni un fin, la frutas que se colocan sobre el pan manifiestan la gracia traída por Jesucristo, mientras que varias personas también señalan que son la referencia del: amor, paz y felicidad.

El objetivo de colocar una figura del Niño Dios en interior de la rosca es para representar la vez que José y María escondieron a Jesús de Herodes, anteriormente solo se utilizaba uno, pero en ocasiones se colocan dos o más.

Otro de los cambios que han llevado a cabo los mexicanos es que a quien le sale el Niño Dios en algún pedazo de rosca se convierte en madrina y deberá llevar a la iglesia para que reciba la bendición del padre y festejar el 2 de febrero, Día de la Candelaria llevando tamales y alguna bebida.

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