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Deuda de México disminuyó 1.2% anual y se ubicó en 48.5% del PIB

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El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la deuda, en su medida más amplia, registró a septiembre de este año un saldo de poco más de 12.6 billones de pesos, lo que representó una disminución de 1.2% en comparación con el mismo mes del año pasado, de acuerdo con los últimos datos divulgados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esta manera el SHRF se ubicó en 48.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto, a consideración de Hacienda es coherente con su estimado para el cierre del año de 51%, menor al nivel de 52.4% que se registró a finales del 2020.

La deuda pública mantiene una trayectoria sostenible sin sobrepasar los techos de endeudamiento aprobados por el Congreso”, indicó la dependencia a cargo de Rogelio Ramírez de la O.

El año pasado, la crisis causada por el Covid-19 impactó el SHRFSP, el cual llegó a un nivel histórico ante la contracción de la economía mexicana y la depreciación del peso frente al dólar.

Ahora, con la recuperación de la economía y un tipo de cambio más estable, la dependencia espera que la deuda se mantenga en un nivel de 51% no sólo este año, sino hasta el 2027, es decir, aún para el próximo sexenio.

El SHRFSP toma en cuenta la deuda del sector público presupuestario más las obligaciones financieras del Instituto Para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y el programa de apoyo a deudores.

Asimismo, contempla las obligaciones de los Proyectos de Inversión de Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público (Pidiregas), las obligaciones derivadas del llamado Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) –hoy FONADIN– así como el patrimonio de las instituciones de Fomento

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Habilidades personales pueden convertirse en ingreso adicional

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Generar un ingreso económico extra no siempre implica conseguir un segundo empleo. Para muchas personas, esa alternativa representa menos tiempo libre, mayor desgaste y jornadas difíciles de sostener, por lo que cada vez más trabajadores optan por monetizar conocimientos y habilidades propias. Escribe Alejandra Chávez, editora del blog de Bankaool.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 5 millones de personas en México combinan más de una actividad laboral.

El análisis señala que una parte importante de la población ocupada se concentra en rangos salariales bajos y medios, situación que limita la capacidad de ahorro, complica la atención de imprevistos y dificulta el cumplimiento de metas financieras cuando se depende de una sola fuente de ingresos.

Ante ese escenario, los ingresos adicionales son vistos no solo como dinero complementario, sino como una herramienta de liquidez y estabilidad económica.

Entre las opciones para obtener recursos extra destacan actividades basadas en habilidades ya desarrolladas. Explicar temas, diseñar, escribir, organizar, editar, vender, cocinar o enseñar son capacidades que pueden ofrecerse como servicio.

Quienes dominan un idioma, una materia académica o herramientas profesionales pueden impartir clases particulares o asesorías en línea. También existe demanda de apoyo personalizado para practicar inglés, aprender pintura o resolver tareas técnicas como hojas de cálculo y presupuestos.

En el ámbito visual, la fotografía, el diseño gráfico y la edición representan oportunidades con pequeños negocios, emprendedores o creadores de contenido que requieren apoyo frecuente.

Asimismo, continúan siendo solicitados servicios de redacción, corrección de textos, transcripción y traducción. A ello se suman actividades vinculadas con redes sociales, grabación de video y creación de contenido digital para marcas emergentes.

Especialistas recomiendan iniciar de forma gradual para evitar que la búsqueda de ingresos extra se convierta en una segunda jornada laboral completa. La sugerencia es identificar una habilidad con potencial comercial, fijar una meta concreta y destinar horarios específicos durante la semana.

Para comenzar, también se propone ofrecer servicios entre amistades, personas conocidas, redes sociales o plataformas especializadas.

El planteamiento central es revisar qué conocimientos o capacidades actuales pueden resolver necesidades de otras personas y transformarse en una nueva fuente de ingresos.

«Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool»

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