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Salud y Bienestar

«El aceite de coco es veneno», advierte profesora de medicina de Harvard

El aceite de coco es «veneno puro», según una conferencia de una profesora de Harvard T.H. Escuela Chan de Salud Pública.

La Dra. Karin Michels, quien también dirige el centro de investigación de tumores en la Universidad de Freiburg, hizo la declaración en una charla de 50 minutos en alemán el mes pasado.

El video, que ha acumulado más de 400,000 visitas desde su publicación el 10 de julio, agregará combustible al debate sobre las propiedades nutricionales del aceite; muchos han recurrido a los cocos como una grasa libre de culpa, pero incluso la American Heart Association ha instado a los consumidores a restringir su uso.

El aceite de coco tuvo un aumento de popularidad.

Los cardiólogos saben bien que puede ser sabroso y suntuoso, pero esas cualidades aterciopeladas no van bien con sus arterias, indica Daily Mail.

El Dr. Michels dice que es peor que la manteca de cerdo.

Y, sin embargo, una encuesta nacional realizada en 2016 descubrió que al menos el 70 por ciento de los estadounidenses cree que el aceite de coco es saludable, y muchos lo ven como uno de los aceites más saludables que existen.

El ascenso de las ventas de aceite de coco comenzó a principios de la década de 2000, después de dos estudios de la Universidad de Columbia que analizaron los ácidos grasos de cadena media, un tipo de grasa presente en los cocos.

Agencias

Revista

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

10 de octubre de 2026 – 03:47 Hrs. Las redes sociales han transformado la percepción de la salud mental, promoviendo un enfoque rápido y emocional que a menudo resulta distorsionado. En plataformas como TikTok e Instagram, se ha vuelto común que miles de usuarios se autodiagnostiquen con condiciones como ansiedad, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión y trastornos de personalidad, basándose en videos breves que simplifican condiciones clínicas complejas a solo tres síntomas aislados.

Este fenómeno ha comenzado a reflejarse en consultas psicológicas y en interacciones cotidianas, donde tanto jóvenes como adultos llegan convencidos de padecer un trastorno tras identificarse con un clip de 30 segundos. Especialistas en salud mental advierten que el consumo compulsivo de estos videos cortos puede alterar la atención, la memoria y el estado emocional de las personas. Este agotamiento emocional puede llevar a muchos a interpretar síntomas comunes como indicativos de padecimientos severos.

Además, los expertos señalan que esta tendencia no solo trivializa la salud mental, sino que también genera confusión, estigmas y retrasos en la búsqueda de atención profesional. La romantización de los diagnósticos, que se convierten en etiquetas identitarias y contenido aspiracional, agrava el problema al normalizar señales de alarma que requieren una evaluación clínica adecuada. El algoritmo de las plataformas sociales, al repetir y amplificar estas experiencias, refuerza la sospecha inicial del usuario dentro de burbujas digitales donde todo parece encajar.

Un ejemplo de esta situación es la historia de Mariana, quien comenzó a explorar TikTok una madrugada para distraerse del insomnio. En su búsqueda, se encontró con una serie de contenidos sobre TDAH, donde usuarios enumeraban tres señales: dificultad para concentrarse, procrastinación y sensibilidad al rechazo, afirmando que si alguien se identificaba con estas características, probablemente padecía el trastorno. Mariana se vio reflejada en estas descripciones y, en menos de una hora, construyó una narrativa sobre sí misma influenciada por el algoritmo, que le ofreció más testimonios y listas de síntomas, llevando a una conclusión precipitada sobre su salud mental.

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