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2024

El infierno de Alito Moreno: Como pulverizó al PRI en su gestión

A 94 años de su fundación, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa una de sus peores temporadas, pues en casi tres años, casi la mitad de los militantes abandonaron el partido que dirige Alito Moreno, lo cual podría influir negativamente en su poder territorial.

De acuerdo con el Padrón de Afiliados publicado en la página oficial del Instituto Nacional Electoral (INE), el tricolor cuenta con 2 millones 65 mil 161 militantes, al respecto, se destaca que el registro del organismo autónomo está actualizado hasta julio de 2020; en cambio, la página oficial del PRI, que está actualizada hasta marzo de 2023, refiere que sólo cuentan con un millón 151 mil 640 militantes.

Esto quiere decir que, entre la primera mitad de 2020 y el primer trimestre de 2023, 913 mil 521 militantes del PRI abandonaron el partido. Sin embargo, vale la pena destacar lo que ha ocurrido al interior del instituto, pues su organización y poder territorial se vio dramáticamente reducido mientras sus bases escapaban del Revolucionario Institucional.

Así empezó la fuga

A finales de 2020, para hacerle frente a Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el PRI se sumó al proyecto de Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, quienes a través de Sí por México, materializaron la coalición Va por México, que suma al PAN y al PRD junto al tricolor en una alianza de naturaleza electoral.

Con esto, la oposición creó un bloque para competir en las elecciones intermedias de 2021; sin embargo, la coalición Juntos Hacemos Historia (Morena, PT y PVEM) se vio favorecida por la preferencia electoral, de tal modo que el PRI redujo su presencia en el territorio, una constante que se repitió en 2022 y 2023.

Al iniciar 2021, el PRI gobernaba 12 entidades federativas (Campeche, Coahuila, Colima, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas); no obstante, después del proceso electoral de ese año, sólo se quedó con cuatro (Estado de México, Hidalgo, Coahuila y Oaxaca).

Para las elecciones de 2022, si bien el PRI recuperó Durango, perdió Hidalgo y Oaxaca; además, para las elecciones de2023 perdió el Estado de México(Edomex), la entidad con más votantes de toda la república. Con ello, el Revolucionario Institucional llegará al proceso electoral de 2024 con únicamente dos entidadesgobernadas de las 32 que integran a la nación.

El único lugar donde crecieron fue en la Cámara de Diputados, pues tras las elecciones de 2018, el PRI pasó de 49 a 69 curules; sin embargo, una tensión exacerbada contra Alito Moreno, hizo que el partido se debilitara en el Senado de la República, pasando de 13 a nueve escaños en la Cámara Alta.

Alito, el sepulturero

Alejandro Moreno Cárdenas asumió la presidencia nacional del PRI el 18 de agosto de 2019, a partir de ahí, el tricolor se ha visto sumido en derrotas electorales y escándalos. Desde las grabaciones difundidas por Layda Sansores, pasando por la pérdida de territorio y la prolongación de su mandato un año más, hasta la fuga de casi un millón de militantes.

Al respecto, se destaca que, desde que se planeó la alianza con el PAN y el PRD, miembros de su militancia dijeron que esa unión atentaría con la ideología del PRI. Asimismo, las discusiones en relación a la Reforma Eléctrica, la prolongación de Alito Moreno en el poder y algunas candidaturas en los procesos electorales, mantuvieron un ambiente de tensión.

Recientemente, la renuncia de los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu, Eruviel Ávila, Nuvia Mayorga y Diva Gastélum debilitaron al PRI de cara a las elecciones de 2024 y, el mantener el registro del Padrón de Afiliados con 2 millones presenta una falsa apariencia de poder.

El poder de la militancia

La fuerza de los partidos políticos se mide, inicialmente, por la cantidad de votos que acumulan durante las elecciones; sin embargo, es ingenuo pensar que la militancia no es un factor decisivo para demostrar su presencia territorial. Al respecto, Juan José Tena, Investigador del Tec de Monterrey, explicó a qué se debe la diferencia entre los registros del INE con los del partido, las probables consecuencias que esto puede tener y los puntos que se deben de tener en el radar para poder analizar adecuadamente el porvenir del PRI.

Lo primero que aclaró es que el INE no mantiene actualizada su base de datosde manera continua. Es decir, el número que señala de militancia es probable que se actualice antes de que inicie el proceso electoral de 2024; no obstante, sí advirtió que la fuga de 900 mil militantes puede ser un indicador de que el PRI sigue en picada.

Bajo esta lógica, destacó que lo que no se debe de perder de vista es la militancia activa, es decir, aquella militancia que puede movilizarse para apoyar en los procesos electorales, particularmente, la vigilancia de casillas durante las elecciones. Por ello habría que esperar a que se realicen los comicios de 2024 para que el PRI demuestre el músculo efectivo que le queda.

2024

Xóchitl Gálvez revela que Marko Cortés sí le gritó por felicitar a Sheinbaum

En medio de las polémicas poselectorales y después una intensa jornada, Xóchitl Gálvez, la ex contendiente de la oposición en las elecciones presidenciales de este 2024, ha desatado una controversia al relatar un acalorado momento con Marko Cortés, presidente del Partido Acción Nacional (PAN). El motivo que desencadenó este altercado, se dio a una llamada telefónica que Gálvez hizo a Claudia Sheinbaum parafelicitarla por su triunfo, lo que Cortés consideró una traición política por no consultarlo antes.

En una entrevista dada al periodista Carlos Loret de Mola, Gálvez detalló cómo un gesto de cortesía hacia Sheinbaum, la vencedora según el conteo rápido, provocó una agresiva reacción del dirigente del PAN. «Marko Cortés me reclamó de manera muy agresiva y fuera de lugar», contó Gálvez, aún asombrada por la intensidad del enfrentamiento. La senadora explicó que su llamada fue un acto personal y no representaba a la coalición opositora.

Según Gálvez, el presidente del PAN la acusó, sugiriendo que el triunfo de Sheinbaum fue producto de una «elección de Estado». En palabras de Xóchitl, «Marko se enoja, me reclama con demasiado tono alto. No sé si a los hombres en general les gusta gritar, pero se pueden resolver los problemas o dialogar sin gritar y sí, sí levantó la voz. Me dijo que era indigno de mi parte felicitar a Claudia porque había sido una elección de Estado».

Xóchitl defendió su acción como un reflejo de madurez democrática. «En una democracia es importante saber ganar y perder», afirmó, insistiendo en que su llamada fue un simple acto de cortesía, no una validación del proceso electoral. Además, criticó la demora en el anuncio oficial de los resultados por parte del INE, sugiriendo que hubo irregularidades que deben ser investigadas.

De la misma forma, Gálvez anunció su intención de impulsar una reforma en el Senado para penalizar la intervención indebida en procesos electorales por parte del presidente de la República. A pesar de reconocer que no busca anular la elección, enfatizó la necesidad de sancionar cualquier acto ilegal que pueda empañar la integridad del proceso electoral.

Por su parte, Marko Cortés no se quedó callado. El líder del PAN admitió públicamente su desacuerdo con la felicitación de Gálvez, argumentando que era inapropiado felicitar a quien no ganó «a la buena». «Cuando Xóchitl habló esa noche para felicitar a Claudia, todavía se estaban contando los votos en buena parte del país», expresó Cortés. «Felicitas a alguien que ganó a la buena, pero no cuando te pisotean, cuando te avientan todo el Estado mexicano, cuando te difaman».

La controversia entre Gálvez y Cortés también puso al descubierto las tensiones internas dentro de la coalición opositora. Max Cortázar, ex coordinador de campaña de Gálvez, se unió a la refriega acusando una falta de recursos adecuados durante la campaña. Cortés, sin embargo, defendió la estrategia del partido, subrayando que el PAN destinó el 67% de los spots a la candidatura presidencial, más de lo acordado en el convenio de coalición.

«El convenio de coalición que firmamos era que 50 por ciento de los spots se entregaran a la candidatura presidencial y en el PAN entregamos el 67 por ciento», explicó Cortés. «Lo que falló en los spots fue el impacto que causaron, si generaban simpatía, convicción, si el mensaje era potente, el correcto o no era».

Las divisiones internas solo sirven para debilitar su posición frente a un partido gobernante que ha demostrado ser altamente efectivo en consolidar su poder. Para Gálvez, Cortés y sus colegas, el reto será encontrar una manera de reconciliar sus diferencias y presentar un frente unido que pueda competir efectivamente en las próximas contiendas electorales.

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