“Los padres y maestros tienen el alma quebrada”: pastor, sobre tiroteo en una escuela en Texas
A propósito del tiroteo en una escuela en la localidad de Uvalde, en Texas, Estados Unidos, Daniel Mayers, un pastor que vive a cinco minutos del lugar de la tragedia. Justamente ayer iba de camino a su casa cuando vio a los oficiales de Policía en la zona.
Caleb Ordoñez
“Había muchos padres de la escuela que no los dejaban acercarse, fue algo terrible. No hay palabras para expresar esto, estamos orando por los padres de esta tragedia, se siente el vacío de los niños que ya no están con nosotros”, relató el pastor de la iglesia.
También se refirió al dolor de los familiares de los niños que fallecieron en el tiroteo, donde 21 personas perdieron la vida.
“Es algo que uno nunca piensa que puede pasar, pero como dicen acá en Estados Unidos, fue en la puerta de la casa. Los padres y maestros tienen el alma quebrada, duele mucho, hay un vacío muy grande”, agregó.
Aunque el pastor no conocía al principal sospechoso del tiroteo, identificado como Salvador Ramos, rechazó ese tipo de actos contra niños inocentes.
“No puedo explicar qué es lo que pasó, pero algo quebró en la vida de este joven, algo lo lastimó hasta el punto en que dijo ‘no tengo nada por qué vivir’”, dijo Mayers, quien se ha convertido en un líder para las familias de las víctimas fatales de la masacre.
Consuela a padres y organizan vigilia
La cita fue a las 19:00 horas de este miércoles, convocada por Mayers y la escuela de distrito de Uvalde, difundida en redes por comunidades cristianas como la Iglesia Bautista de Texas.
A la vigilia acudió el senador republicano Ted Cruz, quien platicó con algunas de los asistentes. Además, se vio al gobernador del estado de Texas, Greg Abbott, quien también se acerco a los asistentes que estaban afectados.
Foto: Reuters
Por la mañana, llegaron voluntarios al centro cívico de Uvalde, Texas, con biblias y perros de terapia. Tres niños y un adulto permanecían en un hospital de San Antonio, donde dos de ellos, una mujer de 66 años y una niña de 10 años, figuraban en estado grave.
La comunidad unida, construida alrededor de una plaza central sombreada, incluye muchas familias hispanas que han vivido allí durante generaciones. Está ubicada en medio de campos de coles, cebollas, zanahorias y otras verduras. Pero muchos de los trabajos más estables los proporcionan empresas que producen materiales de construcción.
Los residentes están unidos por la familia y la amistad, dijo Joe Ruiz, otro pastor cristiano que nació y se crió en Uvalde y tiene hijos y nietos allí.
“Todo el mundo conoce a todo el mundo o está conectado con todo el mundo”, dijo Ruiz.
La esposa de su primo, dijo, fue una de las maestras muertas en el ataque.
Dillon Silva, cuyo sobrino estaba en un salón de clases, dijo que los estudiantes estaban viendo la película de Disney “Moana” cuando escucharon varios estallidos fuertes y una bala rompió una ventana. Momentos después, su maestro vio al atacante pasar la puerta.
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“¡Dios mío, tiene un arma!” la maestra gritó dos veces, según Silva. “El maestro ni siquiera tuvo tiempo de cerrar la puerta”, dijo.
“Simplemente no sé cómo la gente puede vender ese tipo de arma a un niño de 18 años”, dijo enojada entre lágrimas Siria Arizmendi, la tía de la víctima Eliahna García. “¿Para qué lo va a usar sino para ese propósito?”.
Foto: Reuters
El ataque en esta ciudad con mayoría de población latina fue el tiroteo escolar más mortífero en los Estados Unidos desde que un hombre armado mató a 20 niños y seis adultos en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut, en diciembre de 2012.
La tragedia de Uvalde fue la última de una ola aparentemente interminable de tiroteos masivos en los Estados Unidos en los últimos años. Solo días antes diez personas negras fueron asesinadas a tiros en un ataque racista en un supermercado de Buffalo, Nueva York.
Un juez mexicano ordenó el pago de indemnizaciones tras el accidente aéreo ocurrido en 2018 en Cuba, donde murieron 112 personas, al determinar que el siniestro estuvo relacionado con fallas en el mantenimiento de la aeronave.
De acuerdo con documentos judiciales fechados el 31 de marzo y consultados por The Washington Post a través de la Agencia AP, un peritaje independiente concluyó que el hecho fue un “accidente institucional” derivado de negligencia sistemática en los trabajos de mantenimiento, señalando que el avión no debió despegar.
Con base en estos hallazgos, el juez resolvió que la empresa Aerolíneas Damojh, que operaba bajo el nombre comercial Global Air, deberá pagar 1.5 millones de dólares a cada una de las familias de los cuatro tripulantes mexicanos que promovieron la demanda inicial. La aerolínea no se presentó al juicio, por lo que fue sentenciada en ausencia.
El accidente involucró un Boeing 737 que se desplomó en un campo agrícola poco después de despegar del Aeropuerto Internacional José Martí. De las 113 personas a bordo, solo una mujer sobrevivió, mientras que la mayoría de las víctimas eran de nacionalidad cubana.
El informe pericial citado establece que los pilotos fueron la última línea de defensa, sin lograr evitar el impacto. Asimismo, señala que la causa principal fue la falta de mantenimiento adecuado por parte de la empresa propietaria.
El abogado de los demandantes, Samuel González, afirmó que desde el primer día en La Habana, el jefe de mantenimiento de la compañía reconoció ante los familiares que la aeronave no debía estar en operación.
La sentencia también identificó omisiones en los protocolos y deficiencias en la supervisión, factores que derivaron en el accidente y en la apertura de procesos legales por homicidio y demandas colectivas.
Mientras en Cuba las autoridades atribuyeron el hecho a error humano, en México se suspendió temporalmente a la empresa y se inició una investigación, sin que hasta el momento se haya informado su avance.
El litigio continúa, ya que se mantiene una demanda civil colectiva en representación de las víctimas, además de una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República. Según la defensa, la investigación enfrenta obstáculos debido a la falta de información por parte de autoridades cubanas.