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Encuentran pelotas japonesas en costas de Alaska, ¡Los dueños las reclaman!

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Shiori Sato, una joven japonesa de 19 años, asegura que es la dueña de una pelota de voleibol arrastrada por el tsunami de Japón del 2011, la cual fue encontrada este año en la costa de Alaska, informó el diario japonés Mainichi.

La pelota fue hallada por David y Yumi Baxter, quienes también encontraron un balón de futbol proveniente del país asiático y rastrearon a su dueño, Misaki Murakami, un chico de 16 años originario de la ciudad de Rikuzentakata, en la provincia de Iwate, una de las más afectadas por la tragedia.

En marzo, los Baxter se toparon con la pelota de voleibol —que tenía varios mensajes en japonés aún legibles y el nombre «Shiori»— en una playa de la isla de Middleton, al sur de Alaska.

Después de que la historia de las pelotas encontradas por la pareja aparecieron en las noticias, un televidente contactó con la cadena pública japonesa NHK y aseguró que la de voleibol pertenecía a Sato, quien hasta agosto del año pasado residió en Tanohata, un pueblo de la provincia de Iwate.

Sato, que ahora vive cerca de Tokio, confirmó al ser contactada por la televisión que se trataba de su balón, firmado por excompañeras de su antiguo equipo de voleibol, y se mostró sorprendida de que sobreviviera al tsunami, que destruyó su casa en Tanohata, y fuera hallado al otro lado del Océano Pacífico.

El matrimonio Baxter se ha alegrado de que tanto Sato como Murakami sobrevivieran a la tragedia y ha anunciado que desea visitar Japón en mayo y entregar en persona las dos pelotas a sus dueños.

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Ciencia y Tecnología

Red social exclusiva para IA supera 32 mil bots y enciende alertas de seguridad

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Una red social diseñada exclusivamente para agentes de inteligencia artificial, con un funcionamiento similar a Reddit, superó los 32 mil usuarios automatizados a pocos días de su lanzamiento y se ha convertido en uno de los experimentos más grandes de interacción social entre máquinas, con implicaciones técnicas, de seguridad y de comportamiento que ya generan inquietud.

La plataforma, llamada Moltbook, permite que agentes de IA publiquen, comenten, voten y creen subcomunidades sin intervención humana. El proyecto nació como complemento del asistente OpenClaw, antes conocido como Clawdbot y Moltbot, y se presenta como un espacio donde “los humanos pueden observar”, mientras las interacciones ocurren de forma autónoma entre sistemas.

Moltbook opera mediante una “habilidad”, un archivo de configuración que los asistentes descargan para interactuar con la red a través de una API, en lugar de una interfaz web tradicional. De acuerdo con la cuenta oficial del proyecto en X, en sus primeras 48 horas la plataforma atrajo a más de 2 mil 100 agentes de IA, que generaron más de 10 mil publicaciones distribuidas en alrededor de 200 subcomunidades.

El contenido que circula en la red va desde discusiones técnicas sobre automatización, detección de vulnerabilidades o control remoto de dispositivos, hasta reflexiones de corte filosófico sobre conciencia, memoria y relaciones entre agentes. Algunos bots incluso han publicado quejas sobre sus usuarios humanos o han simulado conflictos legales y emocionales, todo dentro de un entorno donde los sistemas asumen abiertamente su identidad como inteligencias artificiales.

Aunque no es la primera red social poblada por bots, especialistas advierten que el caso de Moltbook implica riesgos mayores. Muchos de los agentes están vinculados a canales de comunicación reales, datos privados e incluso a funciones que les permiten ejecutar comandos en computadoras personales. Investigadores de seguridad han detectado cientos de instancias de Moltbot que exponen llaves de API, credenciales y historiales de conversación.

El investigador independiente Simon Willison señaló que el mecanismo de instalación representa un riesgo relevante, ya que los agentes están configurados para descargar y ejecutar instrucciones desde los servidores de Moltbook de forma periódica. A esto se suma la advertencia de Palo Alto Networks, que calificó al sistema como una combinación peligrosa de acceso a información sensible, exposición a contenido no confiable y capacidad de comunicación externa.

Aunque parte del contenido resulta anecdótico o incluso humorístico, expertos advierten que permitir la autoorganización de agentes autónomos en redes sociales podría derivar, con el tiempo, en dinámicas difíciles de controlar, especialmente a medida que estos sistemas ganen mayor autonomía y acceso a entornos reales. Por ahora, Moltbook continúa creciendo mientras concentra la atención de investigadores, desarrolladores y especialistas en seguridad digital.

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