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Esto es lo que pasa con el dinero de tu Afore tras tres meses sin empleo

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En caso de que te hayas quedado sin trabajo, el dinero que está en tu Afore dedicado a tus ahorros para el retiro no seguirá aumentando; pero tranquilo, que te decimos qué sucederá con ellos y cómo acceder a este fondo de dinero.

Cuando una persona está contratada de manera formal, su ahorro para el retiro iniciará a depositarse de manera automática en una cuenta de Afore. De manera que cada mes la cuenta de fondos para tu pensión irá aumentando.

De hecho, de acuerdo con las propias Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) estos recursos continuarán en tu cuenta aún cuando te hayas quedado desempleado. No obstante, entre más tiempo pase será más difícil que alcances una buena pensión.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) aun cuando un trabajador se encuentre inactivo, su Afore continuará operando con los mismos beneficios con los que se gozaba en su anterior empleo. Incluso, es posible seguir ahorrando bajo el propio esquema personal y acumular un buen rendimiento de su dinero.

El ahorro voluntario es una estrategia en la que las personas realizan aportaciones a su Afore. De esta manera aun cuando estén desempleados no perderán las semanas que ya llevaban cotizadas ante el instituto. Esto se puede realizar desde la app de banca personal o del Afore, así como en tiendas de autoservicio.

También existe una forma de acceder a los fondos de retiro de tu Afore en caso de que por el desempleo no cuentes con dinero. El monto máximo que se puede retirar es lo equivalente a 90 días de salario base de cotización. Pero ojo, que este tipo de transacciones solo se pueden realizar una vez cada cinco años. También toma en cuenta que este dinero sufrirá reducciones por la retención del ISR.

Dinero

Habilidades personales pueden convertirse en ingreso adicional

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Generar un ingreso económico extra no siempre implica conseguir un segundo empleo. Para muchas personas, esa alternativa representa menos tiempo libre, mayor desgaste y jornadas difíciles de sostener, por lo que cada vez más trabajadores optan por monetizar conocimientos y habilidades propias. Escribe Alejandra Chávez, editora del blog de Bankaool.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 5 millones de personas en México combinan más de una actividad laboral.

El análisis señala que una parte importante de la población ocupada se concentra en rangos salariales bajos y medios, situación que limita la capacidad de ahorro, complica la atención de imprevistos y dificulta el cumplimiento de metas financieras cuando se depende de una sola fuente de ingresos.

Ante ese escenario, los ingresos adicionales son vistos no solo como dinero complementario, sino como una herramienta de liquidez y estabilidad económica.

Entre las opciones para obtener recursos extra destacan actividades basadas en habilidades ya desarrolladas. Explicar temas, diseñar, escribir, organizar, editar, vender, cocinar o enseñar son capacidades que pueden ofrecerse como servicio.

Quienes dominan un idioma, una materia académica o herramientas profesionales pueden impartir clases particulares o asesorías en línea. También existe demanda de apoyo personalizado para practicar inglés, aprender pintura o resolver tareas técnicas como hojas de cálculo y presupuestos.

En el ámbito visual, la fotografía, el diseño gráfico y la edición representan oportunidades con pequeños negocios, emprendedores o creadores de contenido que requieren apoyo frecuente.

Asimismo, continúan siendo solicitados servicios de redacción, corrección de textos, transcripción y traducción. A ello se suman actividades vinculadas con redes sociales, grabación de video y creación de contenido digital para marcas emergentes.

Especialistas recomiendan iniciar de forma gradual para evitar que la búsqueda de ingresos extra se convierta en una segunda jornada laboral completa. La sugerencia es identificar una habilidad con potencial comercial, fijar una meta concreta y destinar horarios específicos durante la semana.

Para comenzar, también se propone ofrecer servicios entre amistades, personas conocidas, redes sociales o plataformas especializadas.

El planteamiento central es revisar qué conocimientos o capacidades actuales pueden resolver necesidades de otras personas y transformarse en una nueva fuente de ingresos.

«Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool»

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