Un fin de semana que debía ser de celebración para fanáticos de Pokémon en Japón terminó convirtiéndose en una polémica nacional por el desperdicio de comida. La cadena McDonald’s lanzó el pasado sábado una promoción especial: un paquete de Cajita Feliz que incluía una tarjeta coleccionable exclusiva de la franquicia. Sin embargo, en cuestión de horas, la iniciativa se salió de control.
Cientos de clientes adquirieron pedidos masivos únicamente para obtener las tarjetas y revenderlas, dejando intactos los alimentos. En redes sociales circularon imágenes de decenas de bolsas y charolas con hamburguesas, papas y bebidas abandonadas en banquetas y mesas de recolección. La Cajita Feliz, con un precio aproximado de 510 yenes (unos 3.50 dólares), incluía comida, bebida y juguete; pero las tarjetas ya se ofrecían en portales como eBay por hasta 28 dólares cada una.
McDonald’s Japón informó en su página oficial que la promoción, prevista originalmente del 9 al 11 de agosto, se agotó en la mayoría de las sucursales debido a una demanda mucho mayor a la esperada. La empresa lamentó lo ocurrido y declaró que “no tolera la compra de Cajitas Felices para reventa ni el abandono o desecho de alimentos”.
El caso generó especial indignación porque Japón es reconocido por su limpieza y orden en espacios públicos. Las imágenes de basura acumulada sorprendieron a la opinión pública, que pidió a la compañía tomar medidas. En respuesta, McDonald’s anunció que trabajará con plataformas de terceros para frenar la reventa de las tarjetas y reforzar su filosofía de ofrecer experiencias agradables para niños y familias, reconociendo que su reacción inicial fue insuficiente.
Pokémon, nacido en Japón en 1996, es un fenómeno mundial presente en cartas coleccionables, videojuegos, películas y series. La escasez y el estado impecable de algunas ediciones limitadas han convertido estas tarjetas en piezas que alcanzan precios de cientos de dólares, lo que ha incentivado su compra como inversión especulativa, a veces con consecuencias tan visibles como las de este fin de semana.
El presidente Donald Trump, informó en horas de la noche de este martes que el régimen chavista acordó entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
El anuncio, realizado a través de la red social Truth Social, implica que el crudo será vendido a precio de mercado y que los fondos obtenidos estarán bajo control de su administración, con el compromiso de destinarlos a iniciativas que beneficien tanto a la población venezolana como a los intereses de Washington.
“Ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para asegurar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”, afirmó Trump en su declaración.
El mandatario también comunicó que dio la orden al secretario de Energía, Chris Wright, para poner en marcha el plan de inmediato.
Según el mensaje difundido, el petróleo será transportado por buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos estadounidenses.
El anuncio de Donald Trump en su red Truth Social sobre el petróleo venezolano
De acuerdo con un reporte de Reuters, representantes de Washington y Caracas han mantenido conversaciones para organizar el envío de crudo venezolano a refinerías estadounidenses, lo que podría redirigir cargamentos originalmente destinados a Chinay evitar recortes adicionales en la producción de la petrolera estatal PDVSA.
Estas gestiones surgieron como respuesta a la exigencia de Trump de que el régimen venezolano abra el sector petrolero a empresas estadounidenses y privadas, bajo la advertencia de que un rechazo podría implicar una escalada militar.
Venezuela acumula millones de barriles de crudo en tanqueros y depósitos, sin posibilidad de exportarlos debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos a mediados de diciembre, en el marco de una presión internacional que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
Según fuentes citadas por Reuters, el acuerdo en discusión podría requerir la reasignación de embarques originalmente previstos para el mercado asiático, especialmente China, que ha sido el mayor comprador de petróleo venezolano en la última década.
Washington y Caracas han mantenido conversaciones para organizar el envío de crudo venezolano a refinerías estadounidenses (REUTERS/Leonardo Fernández Viloria/Foto de archivo)
“Trump quiere que esto ocurra pronto para poder presentarlo como un logro importante”, señaló una fuente del sector energético consultada por la agencia.
En la actualidad, el flujo de crudo venezolano hacia Estados Unidos está controlado únicamente por la compañía Chevron, principal socio de PDVSA, bajo licencia especial del gobierno estadounidense.
Chevron ha mantenido exportaciones regulares de entre 100.000 y 150.000 barriles diarios a Estados Unidos durante el bloqueo, mientras otras compañías internacionales permanecen restringidas.
El plan anunciado por Trump prevé que los ingresos de la venta de crudo sean gestionados directamente desde la presidencia estadounidense. Paralelamente, Washington y Caracas han discutido la posibilidad de realizar subastas para que compradores estadounidenses adquieran cargamentos venezolanos y de otorgar licencias especiales a socios de PDVSA, según confirmó Reuters.
Estas licencias han permitido en el pasado que empresas como Chevron, Reliance, CNPC, Eniy Repsol accedan a petróleo venezolano para refinarlo o comercializarlo en terceros mercados.