Ciudad de México.- Un nuevo caso encendió las alertas en la relación migratoria entre México y Estados Unidos. La Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó la muerte de otro migrante mexicano bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, con lo que la cifra asciende a 15 fallecimientos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El deceso ocurrió el pasado 11 de abril en el Centro Correccional de Winn, en Luisiana, y hasta ahora las autoridades estadounidenses no han determinado la causa de la muerte.
Tras recibir la notificación, el consulado mexicano en Nueva Orleans activó los protocolos de protección y estableció contacto con la familia de la víctima, en coordinación con la sede consular en Atlanta, para brindar asistencia legal y acompañamiento.
La cancillería mexicana manifestó su preocupación por la recurrencia de estos casos, al considerar que evidencian deficiencias graves en las condiciones de detención, incompatibles con estándares internacionales de derechos humanos.
Como respuesta, instruyó a la red consular a reforzar las visitas a centros de detención migratoria y reiteró a los connacionales en Estados Unidos que pueden solicitar apoyo a través de consulados o de la Línea de Apoyo Consular.
El caso se suma a otros recientes, como el de José Guadalupe Ramos-Solano, cuya muerte en un centro de detención en California llevó al gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum a anunciar acciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
México advirtió que recurrirá a todas las vías legales y diplomáticas disponibles para exigir esclarecimiento de los hechos y garantizar la protección de sus ciudadanos en el extranjero.