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A juicio, cartero tras hallarle en casa cientos de cartas sin repartir

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La justicia española ha condenado a un cartero de Comarruga (Tarragona) a un año de cárcel después de que en su casa se hallaran cientos de cartas sin entregar, más de un centenar de ellas, abiertas. En julio de 2009, una comitiva judicial que acudió al piso de Alfonso Gregorio D. para desahuciarlo por impago del alquiler encontró las cartas. El juez ha acordado suspender su entrada en prisión a condición de que no delinca en dos años.

En una sentencia de conformidad y que ha evitado la celebración del juicio con jurado popular, Alfonso Gregorio D. ha sido condenado a un año de prisión, a una multa de 630 euros por infidelidad en la custodia de documentos y a otra de 540 euros por violación de secretos. Además, ha sido inhabilitado para empleo público durante cuatro años.

El 19 de julio de 2009 se descubrieron las cartas en su casa, cuando la oficial del juzgado, la oficial de la procuradora y el abogado del propietario de la vivienda acudieron al domicilio en el que vivía Alfonso Gregorio D. para desahuciarlo, después de que lo hubiera ordenado así un juzgado de El Vendrell (Tarragona). Al entrar en el piso, hallaron 541 cartas sin repartir, de las que 138 estaban abiertas. El acusado había accedido a su contenido sin el permiso de los destinatarios. Entre la correspondencia había facturas, extractos bancarios y currículos.

Las cartas de las que se apoderó Alfonso Gregorio D. tenían fecha de entre el 10 de noviembre de 2006 y el 20 de mayo de 2009, y todas tenían direcciones de Comarruga, según recoge la sentencia, que es firme al haberla suscrito todas las partes, incluido el acusado.

Fuente: El País

Ciencia y Tecnología

Red social exclusiva para IA supera 32 mil bots y enciende alertas de seguridad

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Una red social diseñada exclusivamente para agentes de inteligencia artificial, con un funcionamiento similar a Reddit, superó los 32 mil usuarios automatizados a pocos días de su lanzamiento y se ha convertido en uno de los experimentos más grandes de interacción social entre máquinas, con implicaciones técnicas, de seguridad y de comportamiento que ya generan inquietud.

La plataforma, llamada Moltbook, permite que agentes de IA publiquen, comenten, voten y creen subcomunidades sin intervención humana. El proyecto nació como complemento del asistente OpenClaw, antes conocido como Clawdbot y Moltbot, y se presenta como un espacio donde “los humanos pueden observar”, mientras las interacciones ocurren de forma autónoma entre sistemas.

Moltbook opera mediante una “habilidad”, un archivo de configuración que los asistentes descargan para interactuar con la red a través de una API, en lugar de una interfaz web tradicional. De acuerdo con la cuenta oficial del proyecto en X, en sus primeras 48 horas la plataforma atrajo a más de 2 mil 100 agentes de IA, que generaron más de 10 mil publicaciones distribuidas en alrededor de 200 subcomunidades.

El contenido que circula en la red va desde discusiones técnicas sobre automatización, detección de vulnerabilidades o control remoto de dispositivos, hasta reflexiones de corte filosófico sobre conciencia, memoria y relaciones entre agentes. Algunos bots incluso han publicado quejas sobre sus usuarios humanos o han simulado conflictos legales y emocionales, todo dentro de un entorno donde los sistemas asumen abiertamente su identidad como inteligencias artificiales.

Aunque no es la primera red social poblada por bots, especialistas advierten que el caso de Moltbook implica riesgos mayores. Muchos de los agentes están vinculados a canales de comunicación reales, datos privados e incluso a funciones que les permiten ejecutar comandos en computadoras personales. Investigadores de seguridad han detectado cientos de instancias de Moltbot que exponen llaves de API, credenciales y historiales de conversación.

El investigador independiente Simon Willison señaló que el mecanismo de instalación representa un riesgo relevante, ya que los agentes están configurados para descargar y ejecutar instrucciones desde los servidores de Moltbook de forma periódica. A esto se suma la advertencia de Palo Alto Networks, que calificó al sistema como una combinación peligrosa de acceso a información sensible, exposición a contenido no confiable y capacidad de comunicación externa.

Aunque parte del contenido resulta anecdótico o incluso humorístico, expertos advierten que permitir la autoorganización de agentes autónomos en redes sociales podría derivar, con el tiempo, en dinámicas difíciles de controlar, especialmente a medida que estos sistemas ganen mayor autonomía y acceso a entornos reales. Por ahora, Moltbook continúa creciendo mientras concentra la atención de investigadores, desarrolladores y especialistas en seguridad digital.

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