La congresista demócrata Ilhan Omar vuelve al centro de la polémica tras el testimonio de un conocido miembro de la comunidad somalí de Minneapolis, que afirma públicamente —por primera vez— en exclusiva para DailyMail que la diputada se casó con su hermano para facilitarle documentos y mantenerse en Estados Unidos.
El dirigente comunitario Abdihakim Osman, bien conectado con las familias somalíes instaladas en Minnesota, asegura que Omar admitió entre allegados que su segundo marido, Ahmed Elmi, era en realidad su hermano, y que el objetivo del enlace era «ayudarle a conseguir papeles para estudiar y quedarse en el país».
Osman sostiene además que, mientras esto ocurría, Omar seguía conviviendo con su primer esposo, Ahmed Hirsi, con quien había contraído matrimonio religioso en 2002.
Según su relato, el matrimonio con Elmi en 2009 se mantuvo oculto a la comunidad somalí debido a su carácter irregular: «Cuando se casó con Hirsi, fue una boda grande, con más de cien invitados. Cuando se casó con Elmi, nadie supo nada hasta que apareció el certificado matrimonial años después», afirma.
Las sospechas sobre un posible matrimonio fraudulento han acompañado a Omar desde 2016. Ella siempre se ha negado a responder preguntas directas y ha acusado a los medios de «islamofobia», pero jamás ha ofrecido una explicación coherente sobre por qué se casó civilmente con Elmi mientras seguía unida a Hirsi por la vía religiosa y mantenía una vida familiar con él.
Los datos aportados por Osman refuerzan la tesis de un matrimonio instrumental para obtener beneficios migratorios, una práctica penalizada en EE.UU. con hasta cinco años de cárcel.
La versión coincide con diversas informaciones que señalaban que, tras el enlace, Elmi accedió a ayudas educativas y documentación necesarias para estudiar en North Dakota State University, antes de regresar al Reino Unido.
Los registros muestran que: Omar se casó civilmente con Elmi en 2009. En 2012 tuvo un tercer hijo con Hirsi. En 2017 se divorció de Elmi. En 2018 se casó civilmente con Hirsi, coincidiendo con su salto a la política nacional.
Osman sostiene que la versión oficial es ficticia: «Nunca estuvieron separados. Nunca dejaron de ser marido y mujer», dice sobre Omar y Hirsi. Omar, perteneciente al ala más radical del Partido Demócrata, ha estado rodeada de escándalos en los últimos años, incluidos los derivados de su vida personal y de acusaciones de trato de favor hacia consultoras vinculadas a su campaña.
Para la influyente comunidad somalí de Minneapolis, sin embargo, el asunto del presunto matrimonio con su hermano es el episodio que más ha dañado su relación con la congresista: «Escandalizó a toda la comunidad», afirma Osman.
De momento, Omar sigue sin aclarar por qué se casó con Elmi, ni por qué recurrió a un ministro cristiano para una boda civil que ningún miembro de su comunidad conoció.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos advirtió que, si los países de América Latina, incluido México, no logran debilitar a las organizaciones criminales catalogadas como narcoterroristas, el gobierno estadounidense actuará de manera “decisiva” contra estos grupos.
La advertencia forma parte de la Estrategia de Defensa Nacional 2026, documento publicado el pasado jueves, en el que se establecen las prioridades del Departamento de Guerra en materia de seguridad nacional, libertad y prosperidad para Estados Unidos.
En la introducción del documento, dentro del apartado Defensa de la Patria de los EE. UU., se señala que el Departamento de Guerra asumirá la responsabilidad de asegurar la frontera y los accesos marítimos del país, así como de proteger su espacio aéreo mediante el denominado Domo Dorado para América y un enfoque renovado contra amenazas aéreas no tripuladas.
El texto también establece que se mantendrá una disuasión nuclear robusta y modernizada para enfrentar amenazas estratégicas, además de fortalecer las defensas cibernéticas y continuar con la persecución y neutralización de terroristas islámicos con capacidad e intención de atacar territorio estadounidense.
De manera paralela, el documento subraya que Estados Unidos defenderá activamente sus intereses en todo el hemisferio occidental y garantizará su acceso militar y comercial a zonas estratégicas, en particular el Canal de Panamá, el Golfo de América y Groenlandia.
Asimismo, se indica que se proporcionarán al presidente Donald Trump opciones militares creíbles para ser utilizadas contra organizaciones narcoterroristas en cualquier lugar donde operen. En ese contexto, el Departamento de Guerra afirmó que mantiene un compromiso de buena fe con sus vecinos, desde Canadá hasta los países de América Central y del Sur, pero recalcó que estos deberán cumplir con su responsabilidad de proteger los intereses compartidos.
El documento advierte que, en caso de no hacerlo, Estados Unidos estará preparado para emprender acciones “enfocadas y decisivas” para promover sus propios intereses. Este planteamiento es descrito como el Corolario Trump de la Doctrina Monroe, el cual, según el texto, las fuerzas militares estadounidenses están listas para aplicar con rapidez, poder y precisión.
Más adelante, se señala que tanto Estados Unidos como sus aliados deben estar preparados ante la posibilidad de acciones coordinadas por parte de adversarios potenciales. En este punto, el documento afirma que algunos socios, entre ellos México, no invirtieron de manera suficiente en sus capacidades de defensa en décadas recientes.
Finalmente, se destaca que México y Canadá tienen roles relevantes en la defensa del hemisferio occidental, particularmente en la cooperación con el Departamento de Guerra y otras agencias estadounidenses para impedir el ingreso de extranjeros ilegales y narcoterroristas a las fronteras de Estados Unidos.