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López Obrador rechaza haber gastado 16 mil pesos en kilo de longaniza

El Presidente Andrés Manuel López Obrador rechazó que Presidencia gaste en alimentos onerosos -como longaniza de 16 mil pesos el kilo- y que además a él no le gusta el chorizo ni la moronga azul, sino la butifarra de Jalpa de Méndez, Tabasco.

Durante su conferencia de prensa, el Mandatario se refirió al tema: «Ayer salió que aquí en presidencia íbamos a comprar chorizos de no sé cuánto, yo no como chorizo, es un alimento muy bueno, es extraordinario, soy más de la butifarra de allá de Jalpa, tampoco me gusta la moronga azul».

El Mandatario pidió no confundirlo con las pasadas administraciones «porque eso sí calienta».

Ayer lunes, el senador Julen Rementería (PAN) ironizó con la lista del Programa Anual de Adquisiciones de la Presidencia de la República, al señalar: «¡Esta despensa no la tiene ni Obama!».

El documento señala que un kilo de jamón tuvo un costo de tres mil 013 pesos; que el kilo de longaniza es de 16 mil 789 pesos; que una caja con 200 cerillos costó mil 296 pesos, y una lata de refrescos 336 pesos; un paquete de servilletas de 500 a 295 mil pesos; una caja de endulzante para café de seis mil 578 pesos.

Presidencia dijo que los montos reportados no corresponden con lo que se ha gastado.

«El documento citado es una previsión de gasto elaborado en el gobierno anterior y que se usó como referencia».

Fuente: Informador

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Juárez

Asesinan a cuatro empleados de Megaradio en pleno caos de Cd. Juárez

Una agresión a balazos en el estacionamiento de un centro comercial dejó como saldo cuatro personas sin vida en la avenida Ejército Nacional en las cercanías de las calles Misión Diego de Alcalá.

Según el primer reporte en la agresión, otras tres personas resultaron lesionadas en el lugar, fuerzas policiales de los tres niveles de gobierno realizaron el resguardo de los cuerpos.

De manera extraoficial, se informó que las víctimas fueron identificadas como Armando Guerrero, y el locutor Alán González.

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Juárez

Piden a juarenses a través de redes sociales no salir a las calles ante caos de violencia

A través de varios grupos de Facebook y de algunas colonias, se ha recomendado resguardarse ante la posibilidad de que se presenten más ataques a negocios.

Al parecer por efecto de las condiciones de violencia registradas en las últimas horas en la ciudad, los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) se desplazan en grupo para cubrir su labor.

Un recorrido por varias calles de la ciudad, mostró filtros ubicados en distintas partes de la ciudad.

También es visible una considerable disminución del tráfico, debido a que ciudadanos han optado por resguardarse en sus casas.

A través de varios grupos de Facebook y de algunas colonias, se ha recomendado resguardarse ante la posibilidad de que se presenten más ataques a negociaciones.

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Juárez

Riña en CERESO de Juárez: Van 3 muertos

Una riña entre internos en el Centro de Reinserción Social número 3 de Ciudad Juárez dejó tres muertos, informó la Fiscalía General del Estado de Chihuahua.

El reporte preliminar establece que alrededor de las 13:00 horas, se suscitó una riña en una de las áreas del Penal, la cual fue protagonizada por personas privadas de la libertad que forman parte de pandillas rivales.

De acuerdo con el comunicado, elementos de Seguridad y Custodia Penitenciaria, Seguridad Pública Municipal, Policía del Estado, la Agencia Estatal de Investigación, Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Protección Civil lograron contener la riña.

SE DIO AVISO A SEMEFO PARA QUE DETERMINE LAS CAUSAS DE MUERTE

Sin embargo, se dio a conocer sobre tres personas en situación de internamiento que resultaron fallecidas, por lo que se dio aviso al Servicio Médico Forense para que determine las causas de muerte.

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Opinión

Belleza torcida. Por Itali Heide

Itali Heide

No es fácil navegar por este mundo como mujer. Desde el momento en que nacemos, nos bombardean con estándares de belleza que parecen imposibles de alcanzar. Dondequiera que miremos, aparece otra inseguridad: las mujeres retocadas en las portadas de las revistas, las influencers en bikini en Instagram y los constantes recordatorios de lo imperfectas que somos a través de los anuncios de «adelgazar» y «eliminar la celulitis».

Seguido miramos a nuestro alrededor, comparándonos con otras mujeres. Estaremos pensando: «ojalá tuviera su cuerpazo», «ojalá tuviera su nariz», “ojalá tuviera su cintura,” «ojalá tuviera su confianza».

Esta comparación no es sin razón: se nos enseña a pensar que estamos en constante competencia con las mujeres que nos rodean, desde una edad temprana. Cualquier cosa que ella tenga que nosotros no tengamos, nos hará sentir una punzada de celos.

Estos celos pueden parecer odiosos, pero en realidad son un síntoma del problema al que nos enfrentamos en general: la objetivación de la mujer desde hace siglos.

Aunque los estudios sólo han rastreado el efecto psicológico que la sexualización ha tenido en las mujeres durante los últimos 30 años, la cuestión es mucho más profunda y larga.

Las redes sociales y el internet son zona cero de muchas inseguridades, así como un caldo de cultivo para la cosificación. Miles de modelos de Instagram hacen alarde de sus cuerpos perfectamente tonificados, bronceados y en bikini, acumulando likes de hombres de todo el mundo que no saben más que pasar de largo y respetar a su pareja.

No pretendo avergonzar a ninguna mujer que haya publicado fotos subidas de tono en Internet, sino todo lo contrario: la liberación sexual es una gran vía para que las mujeres encuentren su lugar en el mundo. Sin embargo, la cosa se pone un poco rara una vez que las mujeres se dan cuenta para qué ‘sirven’ en ese contexto: la objetivación.

Esta es la realidad oculta de la experiencia de las mujeres. Podemos fingir que estamos acostumbradas a los comentarios inapropiados, al sexismo casual, al sentimiento de inadecuación que controla nuestra narrativa de belleza.

Al fin y al cabo, nunca nos acostumbramos. Luchamos contra los estereotipos ancestrales, intentamos demostrar que somos tan dignas como los hombres que están por encima de nosotras.

Mientras tanto, nos preocupamos por nuestro aspecto. Nos preocupa si nuestra falda es lo suficientemente corta o larga, si fuimos demasiado controladoras en tal reunión, si somos dignas de respetabilidad después de salir por unos drinks.

Para quienes no caen bajo el espectro de los estereotipos de belleza, esto se vuelve aún más difícil. Alguien con sobrepeso o menor de edad será más vulnerable a la sexualidad fetichizada que controla nuestra narrativa.

Incluso esto puede causar celos, y por la peor razón. Pregúntale a cualquier mujer, estoy segura de que le dirá que un hombre parecía estar más interesado en los cuerpos de apariencia menor, la sumisión y la obediencia. Por alguna razón, el mundo ha decidido la sexualidad de las mujeres es mejor representada por los gustos pedófilos.

Sí, gustos pedófilos. Quizás se escuche controversial, pero es la verdad. Las mujeres de aspecto más inocente y virtuoso normalmente son el tipo preferido, mientras que envejecer es un pecado.

Demonizamos las estrías, la celulitis y el aumento de peso como si no fuera algo por lo que la mayoría de las mujeres pasan. Ponemos los pechos perfectos, la piel lisa y blanca perfecta como estándar de belleza, aunque las mujeres vienen en todas las formas, tamaños y colores.

La verdad es simple: los hombres no quieren mujeres, quieren niñas. Ni siquiera es del todo culpa de ellos, ya que las industrias promueven la idea de la belleza infantil como objetivo: piernas sin vello, piel suave y sedosa, cuerpos delgados, naturaleza sumisa, personalidades virginales.

Las niñas sólo son niñas durante unos años, y las mujeres durante el resto de su vida. Pasan sus años de niña tratando de descubrir quiénes son, y el resto de su vida tratando de volver a ser esa niña.

¿Por qué lo permitimos? Deberíamos cambiar las narrativas de belleza para que se ajusten a la realidad: que todos los cuerpos son perfectos, sin importar la talla, el color, la forma, las imperfecciones.

En un mundo en el que hay tanto que ver, sería una pena que nos viéramos enturbiados por unos cánones de belleza irreales e inalcanzables.

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