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Los tres escenarios posibles si Trump decide que EU abandone el TLC

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Donald Trump llama al Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre México, Estados Unidos y Canadá, TLCAN, el “peor acuerdo comercial de la historia”.

Dijo que, como presidente, negociaría mejores condiciones con México y Canadá, y si no llegan a un acuerdo, se retiraría por completo.

¿Acaso tiene la facultad de abandonarlo por su cuenta? Resulta que los presidentes tienen ese poder y no necesitan al Congreso. El artículo 2205 del TLCAN, el cual Trump citó en su discurso de la semana pasada en Pittsburgh, cuenta con solo 34 palabras y simplemente dice que una de las partes podrá desistir del contrato seis meses después de notificarlo por escrito.

Lo que pasaría después no está claro, ya que Estados Unidos no se ha retirado de un acuerdo comercial desde 1866.

El TLCAN, que entró en vigor en 1994, cambió las relaciones entre Estados Unidos y México en dos aspectos importantes. Virtualmente eliminó los aranceles entre los dos países, y facilitó a las empresas estadounidenses para invertir en México.

Entonces, ¿qué pasaría si el acuerdo es abandonarlo? Entonces los aranceles volverían automáticamente a los niveles previos al TLCAN? ¿La inversión estadounidense sería bloqueada?

Así es como podría desarrollarse:

Escenario 1: una guerra comercial.

Lo que más preocupa a los economistas es la perspectiva de una guerra comercial.

Digamos que Trump acaba con el TLCAN e impone un arancel de 35% sobre por lo menos algunas importaciones mexicanas como ha amenazado con hacer. La ley de implementación del TLCAN, que permanecerá en vigor hasta que el Congreso la derogue, parece dar al presidente el poder de imponer aranceles sobre México y Canadá sin la aprobación del Congreso, dijo Horlick.

Esto perjudicaría a muchas empresas como GM, IBM y Coca-Cola, que fabrican piezas y productos en México y los envían de vuelta a los Estados Unidos. Entre las importaciones más populares se encuentran las partes automotrices, los televisores de pantalla plana, los teléfonos y los refrigeradores.

“Hemos desarrollado una vasta red de cadenas de suministro y estaríamos interfiriendo con ella”, dijo Robert Lawrence, profesor de Comercio Internacional e inversión de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard. “Es un suicidio para ambas partes”.

Además, los consumidores estadounidenses tendrían que pagar más por estos productos, ya que los aranceles se sumarían a su costo. Estados Unidos importó 259.000 millones de dólares en productos manufacturados desde México el año pasado.

Además de todo eso, México probablemente responderá con sus propios aranceles, perjudicando las ventas de productos estadounidenses al sur de la frontera, lo que probablemente restringiría sus compras y afectaría a los fabricantes estadounidenses. México, que es el segundo mercado más grande de Estados Unidos para bienes exportados, compró 214,000 millones de dólares en productos manufacturados de de las empresas estadounidenses el año pasado. Entre los principales productos de exportación se encuentran la maquinaria, los vehículos y los plásticos.

México generalmente impone un arancel de 7.5% sobre las mercancías procedentes de países con las que no tienen un acuerdo de libre comercio, pero depende en gran medida del producto.

Escenario 2: ¡trump negocia un acuerdo increíble!

Trump ha dicho que sólo se retiraría de TLC si no puede renegociar los términos del acuerdo para obtener un mejor acuerdo para los trabajadores. “Y no me refiero a uno solo un poco mejor, me refiero a uno mucho mejor”, dijo.

Pero los detalles siguen siendo escasos. Los expertos en comercio dijeron que no saben qué quiere hacer Trump.

“No está claro qué es lo que sería un mejor acuerdo”, dijo Hufbauer.

Además, la reapertura de un acuerdo comercial no es una tarea fácil. Tanto el presidente Barack Obama como Hillary Clinton hablaron sobre reabrir el TLCAN para mejorar las normas laborales durante la campaña de 2008, pero el esfuerzo no llegó muy lejos porque habría sido muy perjudicial, dijo Lawrence.

Robert Scott, director de comercio e investigación de políticas de manufactura en el Economic Policy Institute, de tendencia izquierdista, dijo que le gustaría ver un TLCAN “corregido” para aumentar los ingresos para los trabajadores mexicanos para que “haya más demanda para los productos fabricados en Estados Unidos”.

La campaña de Trump no respondió a una solicitud de comentarios.

Escenario 3: no mucho impacto, al menos inicialmente

Aunque México era más cerrado antes del TLCAN, no es probable que ponga un muro en contra de las empresas externas. El país se beneficia enormemente de la inversión extranjera.

Antes del TLCAN, la inversión directa de Estados Unidos en 1993 fue de 2.500 millones de dólares. Eso creció a 9.300 millones de dólares en 2014, según la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas.

“No sé por qué México presionaría [a las empresas estadounidenses] para salir por la puerta”, dijo Scott.

Además, digamos que retirarse del TLCAN simplemente significa que México ahora estaría sujeto a las tarifas normales de relaciones comerciales. Eso por sí solo podría no mellar de manera significativa la producción actual de los fabricantes estadounidenses en México, pero podría disuadirlos de aumentar sus inversiones. En algunas de las importaciones más populares, como los automóviles y las autopartes, el arancel es de solo 2,5%, de acuerdo con VanGrasstek. Y artículos como computadoras, chips de silicio y algunos productos médicos generalmente son libres de impuestos.

Independientemente de cómo se desarrolle exactamente, no es probable que un retiro del TLCAN sirva de mucho para ayudar a los trabajadores estadounidenses. Los aranceles más altos acabarían con muchas de las ventajas de las empresas estadounidenses que fabrican en México. Algunos de esos trabajos en teoría podrían volver a Estados Unidos, pero los mayores costos laborales pesarían sobre las ganancias de las empresas estadounidenses. Es más probable que las empresas estadounidenses busquen producir en otros países con salarios bajos.

“Terminar con el TLCAN no traería de vuelta empleos a Estados Unidos”, dijo Scott.

Fuente: CNN

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EE.UU. impone arancel de 10% a México por política sobre trabajo forzoso

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Estados Unidos anunció una nueva ronda de aranceles para 60 economías, entre ellas México, al que aplicará un gravamen de 10 por ciento por considerar que no prohíbe o no hace cumplir de manera efectiva la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso.

La medida fue dada a conocer por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que explicó que la decisión deriva de una investigación realizada bajo la Sección 301, iniciada el 12 de marzo de 2026 por instrucción del presidente Donald Trump. El proceso incluyó dos rondas de audiencias públicas, consultas con más de 45 gobiernos y el análisis de más de 2 mil 100 comentarios.

México forma parte del grupo de países sujetos a un arancel de 10 por ciento, junto con Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.

De acuerdo con la USTR, esta categoría corresponde a economías que ya cuentan con una prohibición para importar productos elaborados con trabajo forzoso, que asumieron el compromiso de establecerla mediante un Acuerdo sobre Comercio Recíproco o que aplican mecanismos parciales para impedir la entrada de este tipo de mercancías.

La resolución también establece un esquema de tres niveles de sanciones. Para el resto de las economías investigadas se fijó un arancel de 12.5 por ciento, mientras que determinados productos procedentes de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza enfrentarán tasas de 10 o 12.5 por ciento, descontando la tarifa de Nación Más Favorecida cuando corresponda.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que la decisión responde a la conclusión emitida el pasado 2 de junio, en la que la USTR determinó que las políticas de las 60 economías investigadas obstaculizan o restringen el comercio estadounidense. Agregó que la administración de Donald Trump considera necesario reforzar las medidas contra el trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro.

Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que la resolución no modifica el arancel efectivo que actualmente paga México, ya que más del 80 por ciento de las exportaciones nacionales permanece exento al cumplir con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

El funcionario explicó que el gravamen de 10 por ciento para las exportaciones que no cumplen con el T-MEC se mantiene, aunque ahora cambia su fundamento legal al pasar de la Sección 122 a la Sección 301. Añadió que el Gobierno de México continúa las conversaciones con el representante comercial estadounidense para acercar posiciones en materia comercial.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que este jueves sostuvo una reunión con Jamieson Greer en Palacio Nacional, donde ambas partes avanzaron en la revisión del T-MEC y en otros acuerdos bilaterales.

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