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Mexicanos, sin miedo a reconocer un despido

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La satisfacción y desempeño laboral van más allá del tiempo que pasamos en una oficina ejecutando tareas o el dinero que ganamos. La forma en la que vestimos, la honestidad de reconocer errores o la capacidad para defender ideas son algunos de los aspectos que los nuevos trabajadores demandan en los ambientes empresariales.

Un estudio de la red social de profesionales LinkedIn entre más de 15,000 trabajadores en 19 países detectó algunos de los comportamientos más comunes de los nuevos ambientes laborales.

El estudio reveló que casi el 50% de los trabajadores tienen dos tipos de  guardarropa: uno para el trabajo y otro para su vida personal. El 25% dijo que a las mujeres se les juzga más por cómo visten en el trabajo y otro 54% busca abrirse paso en su empleo al hacer escuchar su voz y retar las ideas de su jefe.

Por su parte, los mexicanos destacaron a nivel global por tener menos prejuicios o miedo a reconocer frente a reclutadores que han sido despedidos de empleos anteriores.

“En promedio mundial sólo 46.8% de los empleados admitiría haber sido despedido de algún trabajo; en este rubro, México destaca como el país más honesto de todos, pues casi 70% de los empleados aceptarían haber sido despedidos de uno de sus empleos”, cita el informe de LinkedIn.

Junto con la honestidad, el informe de la red social detectó que pese a que en el 88% de los empleos el uso de traje o vestido formal ya no es necesario, la mayoría de los trabajadores dedican un tiempo considerable en arreglarse para el trabajo.

“Mientras que en algunos sitios han implementado una forma más liberal y casual de vestir, los profesionales aún se siguen vistiendo para impresionar”, según el informe.

En México, una de cada cinco personas tarda el mismo tiempo alistándose para el trabajo que para salir por la noche, siendo esta práctica más común en hombres (23%) que en mujeres (19%), según los datos de LinkedIn.

Los mexicanos también siguen la tendencia de no ser empleados “sí señor”, aquellos que únicamente toman y ejecutan órdenes de sus jefes sin proponer o cuestionar. Casi siete de cada 10 trabajadores afirmaron que ellos no forman parte de ese grupo.

Esta tendencia está ligada a la experiencia que las nuevas generaciones adquieren dentro de una empresa, pues casi la mitad de los empleados entre 18 y 24 años dijeron ser del tipo que sólo sigue órdenes.

“Las reglas en el lugar de trabajo cambian a través de las culturas, industrias y generaciones. Lo que permanece constante es la importancia de construir y nutrir una marca profesional fuerte”, dijo la especialista en Carrera de LinkedIn en el reporte.

Fuente: CNN Expansión

Dinero

Sube el salario mínimo y aprieta a las PyMES: piden apoyos para evitar despidos y alza de precios

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El incremento del 13 por ciento al salario mínimo, que entró en vigor al inicio de 2026, representa un avance importante para la recuperación del poder adquisitivo de las familias, pero también plantea un desafío significativo para las pequeñas y medianas empresas, advirtió el maestro Isaac González Granados, docente de la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

El especialista reconoció que el aumento es una medida positiva desde el punto de vista social, al permitir que los trabajadores enfrenten mejor el costo de vida. Sin embargo, subrayó que las decisiones económicas tienen efectos en cadena y no ocurren de manera aislada.

Explicó que mientras las grandes empresas suelen tener mayor capacidad para absorber el incremento en la nómina, las PyMES enfrentan un escenario mucho más complejo. Negocios como tiendas de barrio, talleres o comercios locales podrían verse presionados si sus costos laborales aumentan sin que exista un crecimiento proporcional en sus ventas.

De no existir apoyos, alertó, esta situación podría traducirse en un alza de precios para los consumidores o, en el peor de los casos, en recortes de personal, afectando tanto al empleo como a la estabilidad económica local.

Ante este panorama, González Granados hizo un llamado a no dejar solas a las pequeñas empresas y a impulsar medidas de acompañamiento por parte de las autoridades, como subsidios temporales a las cuotas de seguridad social o periodos de gracia en el Impuesto Sobre Nómina.

Este tipo de apoyos, explicó, permitirían amortiguar el impacto inicial del aumento salarial mientras las empresas ajustan su productividad y modelo financiero, generando un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la viabilidad del sector productivo local.

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