Resto del mundo
Negocia Biden para evitar huelga ferroviaria
Washington.- El Gobierno del Presidente Joe Biden está tratando desesperadamente de evitar una potencial huelga ferroviaria que podría exacerbar la inflación en Estados Unidos y poner en peligro las aspiraciones de su partido en las elecciones de noviembre.
Su Administración está presionando a las compañías ferroviarias y a los sindicatos para que lleguen a un acuerdo antes de la fecha límite del viernes, mientras explora medidas unilaterales para calmar las preocupaciones de los trabajadores.
Biden y su equipo económico se han involucrado de última hora en las pláticas de los sindicatos ferroviarios y las grandes compañías de trenes, que están en desacuerdo sobre los horarios y las licencias por enfermedad. Los grupos laborales insisten en que los empleados puedan tomar tiempo no remunerado para citas médicas, una solicitud que las empresas no quieren conceder.
Este miércoles, ante la previsión de una huelga, Amtrak dijo que cancelaría todos los trenes de pasajeros de larga distancia a partir del jueves para evitar que las personas quedaran varadas, dado que muchos de sus trenes circulan por vías operadas por transportistas de carga.
También hoy, miembros de un pequeño sindicato ferroviario, cuyos líderes habían llegado a un acuerdo tentativo con las empresas para evitar la huelga, votaron en contra del pacto. En tanto, el Secretario del Trabajo de Biden reunió a líderes sindicales y empresariales en Washington para tratar de desestancar las negociaciones, pero sin lograr avances significativos.
La posible huelga ha puesto a la Administración Biden en una posición difícil durante un momento crítico, a unas semanas de las elecciones intermedias que determinarán si los demócratas retienen el control del Congreso y en medio de una inflación creciente que ha socavado la popularidad del Presidente.
Biden, quien defiende a los sindicatos, está atrapado entre sus planes para intentar desatorar las cadenas de suministro para hacer bajar la inflación y sus esfuerzos por ganar el apoyo de los trabajadores.
El lunes, el Mandatario habló por teléfono con ambos lados del conflicto para pedirles que alcanzaran un acuerdo, enfatizando un mismo mensaje para todos, según personas familiarizadas con las discusiones: una huelga perjudicará a los clientes ferroviarios y a una amplia franja de personas y empresas en todo el país, por lo que alcanzar un acuerdo es la mejor manera de evitarlo.
Martin Walsh, el Secretario de Trabajo, y funcionarios de la Casa Blanca recibieron a los líderes sindicales y empresariales en Washington este miércoles en un intento de negociar un acuerdo antes del viernes, cuando vence un «periodo de reflexión» impuesto por el Gobierno federal para las negociaciones. Cuando acabe el periodo, los trabajadores podrían declararse en huelga de inmediato.
Los funcionarios de la Casa Blanca no dieron más detalles sobre qué acciones había discutido el equipo económico del Presidente, y no está claro qué poder tiene Biden para resolver problemas que en gran medida están bajo el control de empresas privadas.
«Este es un tema que puede y debe ser resuelto entre las compañías ferroviarias y los sindicatos», dijo Karine Jean-Pierre, secretaria de prensa de la Casa Blanca, a periodistas el miércoles.
Los funcionarios de la Administración están elaborando planes de contingencia para tratar de minimizar las interrupciones de los envíos críticos en caso de una huelga. Estos incluyen trabajar con empresas de camiones, transportistas marítimos y otras formas alternativas de transporte para garantizar que algunos suministros aún puedan llegar a sus destinos.
Resto del mundo
Japón eleva tasa de interés a máximo de 31 años para frenar inflación
El Banco de Japón ha incrementado su tasa de interés principal a un nuevo máximo de 31 años, en un esfuerzo por alejarse de décadas de costos de endeudamiento ultra bajos y frente a crecientes presiones económicas en el país. En una decisión ampliamente anticipada, el Banco de Japón (BOJ) elevó la tasa del 1% al 1.25%, un nivel no visto desde 1995. Este ajuste se produce en un contexto donde los principales bancos centrales del mundo están aumentando sus tasas, impulsados por el alza en los precios de la energía provocada por la guerra en Irán, que ha contribuido a un aumento de la inflación. El miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos incrementó su tasa de interés de referencia por primera vez en más de tres años, mientras que el Banco Central Europeo también aumentó sus costos de endeudamiento a principios de este mes. Desde 2024, el BOJ ha estado incrementando la tasa, que en ese momento se encontraba en -0.1%. En los últimos dos años y medio, ha elevado las tasas en seis ocasiones. Cuando un banco central aumenta las tasas, conocido como endurecimiento de la política monetaria, la moneda del país generalmente se fortalece, ya que se vuelve más atractiva para los traders. Lale Akoner, analista de mercado de la empresa de inversión eToro, comentó que "una de las últimas fuentes de dinero ultra barato en el mundo está desapareciendo". Japón enfrenta varios desafíos económicos, incluyendo un yen persistentemente débil, el aumento de precios y una fuerza laboral en disminución. Las cifras oficiales publicadas el viernes, antes del anuncio del BOJ, mostraron que la inflación disminuyó ligeramente el mes pasado. La inflación subyacente cayó al 1.7% en agosto desde el 1.8% del mes anterior, aunque se mantiene cerca del objetivo del 2% del banco. Si bien la tasa de inflación de Japón no es alta en comparación con estándares internacionales, el aumento de precios es un desarrollo relativamente nuevo en la economía. Hasta hace poco, el país había experimentado una inflación muy baja o deflación durante aproximadamente tres décadas. Los precios globales del petróleo y gas han aumentado este año debido a la guerra en Irán, que ha causado importantes interrupciones en los envíos a través de la clave ruta marítima del estrecho de Ormuz. Japón es particularmente vulnerable a estas interrupciones de suministro, ya que depende en gran medida de la energía proveniente del Medio Oriente. La moneda del país también ha estado bajo presión en los últimos meses. En agosto, Tokio y Washington confirmaron que habían intervenido conjuntamente para detener la caída del yen, que había alcanzado un nuevo mínimo de 40 años. Esta intervención coordinada fue la primera desde 2011, cuando ambos países actuaron juntos para debilitar el yen tras el devastador terremoto y tsunami que afectó el este de Japón. Tanto el Ministerio de Finanzas de Japón como el Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmaron en ese momento que no dudarían en realizar más intervenciones conjuntas en el futuro. Bessent también ha estado aumentando la presión sobre el BOJ para que eleve las tasas de interés y apoye al yen, instando a su gobernador, Kazuo Ueda, a "hacer lo correcto". Akoner advirtió que si el yen sigue débil a pesar de las tasas más altas, la presión inflacionaria resultante podría forzar al BOJ a endurecer su política más rápido de lo que los mercados o el gobierno japonés desearían.
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