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Nicola Porcella y Gomita protagonizan intensa pelea en ‘Hoy’ por supuesto enamoramiento con Agustín Fernández

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En plena emisión en vivo del programa matutino «Hoy», Nicola Porcella y Aracely Ordaz Campos, mejor conocida como Gomita, protagonizaron un tenso intercambio de palabras. Lo que comenzó como una visita para recordar su paso por «La Casa de los Famosos México» terminó en una acalorada discusión sobre amor propio, valores y un supuesto romance no correspondido con otro integrante del reality.

Gomita, se convirtió en el centro de atención cuando visitó el set del programa «Hoy», tras su eliminación como la sexta expulsada de la casa. Durante la entrevista, los conductores del matutino aprovecharon la ocasión para recordarle ciertos comentarios que ella había hecho durante su estancia en el reality, en especial aquellos en los que expresó que no asistiría al programa debido a cuestiones de autoestima y amor propio.

Sin embargo, la situación dio un giro cuando Nicola Porcella, también exparticipante del reality y presente en el foro, decidió confrontarla por su comportamiento y decisiones dentro de la casa. La primera chispa de la discusión se encendió cuando Porcella mencionó un episodio en el que Gomita cortó el cabello al presentador Mario Bezares, lo que resultó en un momento incómodo para todos. Sin embargo, lo más tenso del encuentro se dio cuando Nicola cuestionó abiertamente el supuesto amor que Gomita sentía por Agustín Fernández, otro de los concursantes del show.

¿Dónde quedó el amor propio y el respeto a las mujeres?

«Amor, no hubo nada. Gomita se inventó un amor que no existía», lanzó Nicola sin rodeos. La afirmación provocó una reacción inmediata en Gomita, quien, visiblemente incómoda, intentó defender su punto de vista mientras el conductor peruano continuaba orillando para que dijera la verdad.

Martha Figueroa, una de las conductoras del programa, intervino en la conversación preguntándole a Gomita si en algún momento había considerado la idea de convertirse en cuñada de Nicola. Antes de que ella pudiera responder, Nicola replicó rápidamente: «Nada, cero», lo que llevó a Gomita a llamarlo «grosero» en plena transmisión. «Qué grosero, yo le eché ganas, yo intentaba», respondió Gomita, mostrando su descontento ante la actitud de Porcella.

La tensión en el set se incrementó aún más cuando se proyectó un clip que recopilaba varios momentos en los que Agustín, el supuesto objeto de afecto de Gomita, la rechazó de manera constante. A pesar de la incomodidad evidente, Gomita reconoció sus sentimientos hacia el argentino, aunque admitió que nunca fueron correspondidos.

«Se dio todo en la cancha, intenté todo con todas mis armas, pero no se pudo amigas, me enamoré del guapo del grupo y no se logró, y ya lo entendí muy tarde, pero sí me dolía», confesó con un tono de resignación.

Porcella, lejos de suavizar la situación, aprovechó la oportunidad para cuestionar la autenticidad de los sentimientos de Gomita, planteando dudas sobre cómo era posible enamorarse en un periodo tan corto de tiempo. «Voy a hablar como amigo de Agustín. Nunca dio pie a nada, primero. Segundo, ¿enamorarte en seis semanas? Acabas de decir que te enamoraste», le mencionó Nicola, sin darle respiro a su compañera.

¿Fueron auténticos sus sentimientos o una farsa para el programa?

Gomita, intentando defender su posición, argumentó que sus declaraciones dentro del reality fueron genuinas y que en ese contexto sus sentimientos parecían válidos. Sin embargo, Nicola no dejó que la conversación terminara ahí. Continuó criticándola por seguir mostrando interés en Agustín, aun cuando él había hechocomentarios despectivos sobre otras mujeres, específicamente refiriéndose a las estrías de una de ellas.

«Después dijiste que te enamoraste del gigoló. Otro día, cuando saliste de la casa, dijiste que Agustín se había referido a las estrías de una mujer. Entonces, ¿por qué seguías detrás de él? Pero si una persona se refiere mal a otra mujer, ¿por qué seguías detrás de él? O sea, ¿no importaba lo que él hablaba de las demás personas? Que sea guapo no quiere decir que avales», cuestionó Nicola.

Gomita, tratando de mantener la calma ante el bombardeo de preguntas, aclaró que no pretendía que la conversación tomara un tono conflictivo y que simplemente estaba exponiendo su punto de vista. «No estoy alegando nada como para un pleito, no me gustaría que fuera este el tono de la conversación», dijo, tratando de calmar el ambiente tenso en el programa.

La conversación dio un último giro cuando se le preguntó a Gomita si su molestia hacia Gala Montes, otra de las participantes del reality, se debía a que Agustín sí mostraba interés en ella. Gomita negó esta acusación, señalando que su enojo provenía de la actitud que Gala mostraba en sus respuestas, las cuales consideraba demasiado agresivas.

«No, mi coraje fue otro, era la manera en que respondía, muy enojada en sus contestaciones de cualquier cosa», explicó, añadiendo que le incomodaba que la llamaran «trampitas».

Finalmente, Gomita reconoció que el juego había terminado para ella y que hizo lo mejor que pudo con las herramientas emocionales que tenía en ese momento. Aunque sus esfuerzos no le valieron el afecto de Agustín, aseguró que ya había superado la situación y que no guardaba rencor.

«El juego se acabó para mí, hice lo que pude, con las herramientas que tenía», concluyó.

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Serie revive el caso de El Mochaorejas y reabre debate sobre el secuestro en México

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Con el estreno de la serie “El Mochaorejas”, producción original de ViX, el nombre de Daniel Arizmendi López volvió a colocarse en la conversación pública, al retratar uno de los casos criminales más violentos y recordados de la década de los noventa en México.

Arizmendi López es considerado uno de los secuestradores más notorios del país por el método con el que operaba. Durante años, su nombre fue asociado al auge del secuestro que se registró en distintas regiones del territorio nacional, delito que en ese periodo alcanzó niveles alarmantes y generó un clima generalizado de temor.

De acuerdo con los antecedentes del caso, Arizmendi inició su actividad delictiva en la adolescencia, cuando se dedicaba al robo de autopartes en el Estado de México. A los 15 años fue detenido por primera vez y, tras recuperar su libertad por ser menor de edad, continuó cometiendo delitos en distintos municipios de la entidad.

Con el paso del tiempo, integró una banda dedicada al secuestro que operó en varias zonas del país, dando inicio a una de las etapas más oscuras en materia de seguridad. Su forma de presionar a las familias consistía en mutilar las orejas de las víctimas y enviarlas como prueba de vida para exigir el pago del rescate. El propio Arizmendi reconoció en una entrevista televisiva haber realizado estas amputaciones con tijeras.

Entre las personas afectadas se encontraban jóvenes y adultos mayores. En uno de los casos, una mujer fue la única víctima a la que le fueron cortadas ambas orejas. Se estima que el número de personas secuestradas por la banda alcanzó al menos 200, de las cuales algunas fueron asesinadas.

El primer secuestro atribuido a Arizmendi ocurrió en 1995, cuando privó de la libertad al propietario de una gasolinera. Ante la negativa de la familia a pagar el rescate, decidió amputarle una oreja y enviarla a sus familiares, marcando el inicio del modus operandi que lo haría ampliamente conocido.

En agosto de 1998 fue detenido a las afueras de su domicilio. Posteriormente, las autoridades lo sentenciaron a 400 años de prisión, condena que cumple actualmente en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, en el Estado de México.

La serie aborda su trayectoria criminal entre 1996 y 1998 a través de una versión ficcionada basada en la investigación de la periodista Olga Wornat y se estrenó el 23 de enero en la plataforma ViX Premium.

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