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No todo es Harvey, en Asia hay miles de muertos y desaparecidos

Mucho se ha hablado en los medios más populares del mundo sobre la devastación que dejó el huracán Harvey tras su paso en el Golfo de México, inundando las ciudades y asolando las costas en la región sur del estado de Texas, Estados Unidos. Pero, ¿qué hay sobre las terribles inundaciones que afectan masivamente a la India, Bangladesh, Nepal y que ya lleva un saldo de 1200 muertos y millones de evacuados?
Los tres países asiáticos sufren incesantemente inundaciones, dejando a sus comunidades aisladas y ciudades inundadas… todo por la temporada de monzones que inicia en junio y termina hasta octubre.
De acuerdo con el Servicio de Información Meteorológica Mundial. Los monzones son fuertes vientos que se producen por el desplazamiento del cinturón ecuatorial, un fenómeno natural que controla la fuerza airosa y que potencializa las lluvias en verano. Se dan principalmente en el océano Índico y al sur de Asia.
Si bien es cierto y comprobado por las ciencias meteorológicas que el poder de un huracán es superior a un monzón, la Cruz Roja Internacional y Naciones Unidas estimaron que las lluvias registradas en Asia son las peores en las últimas dos décadas. Según la contabilización humanitaria de la ONU, 41 millones de personas resultaron afectadas por las inundaciones que poco a poco comienzan a suavizarse, dejando mayor destrucción que el huracán en el Golfo de México.
«Se la ha puesto más atención a otros desastres en otras partes del mundo que son de menor gravedad», dijo una vocera de la Cruz Roja. En Texas, se contabilizan 18 muertos principalmente en el área de Houston y más de 13 mil personas rescatadas y afectadas por el paso de Harvey.
Más de 10 mil son ya los desplazados entre los estados de Texas y Luisiana, donde Harvey trajo vientos de hasta 72 kilómetros por horas acompañadas de lluvias torrenciales y aguaceros que devastaron Arkansas, Tennessee, Corpus Christi, Houston y Missouri.
Mientras que en Asia, se estima que 8,6 millones de personas quedaron sin hogar principalmente por las inundaciones y por las condiciones de suelo, ya que en esas regiones sureñas el clima y el ecosistema ya de por sí húmedo e inestable dificulta la construcción de casas.
Nepal es el más afectado ya que apenas pudo recuperarse del fuerte terremoto registrado en 2015. Hasta el día de hoy hay un saldo de 140 personas muertas y una cifra desconocida de desaparecidos. La ONU calculó que unas 100 mil familias han sido desplazadas, donde las dimensiones del desastre son aún desconocidas por los organismos internacionales y las autoridades nepalíes.
Por su parte, en Mumbai, 20 millones quedaron sin hogar y se reportan al menos cinco muertos y decenas de miles de familias varadas en la intemperie por el caótico tráfico y congestión de transporte causado por el exceso de agua en los caminos y carreteras. Las ciudades de la región permanecen aisladas.
En Dhavari, uno de los suburbios más grandes y poblados de Asia, los hogares de un millón de personas quedaron completamente bajo el agua. «La gente que tuvo suerte pudo refugiarse en las azoteas de sus casas», dijo a la BBC Selvam Sathya de 45 años.
Los servicios básicos como la electricidad, las redes de comunicación, el transporte público y el agua potable se cayeron por completo por lo que las autoridades declararon zona de desastre sin saber cuándo se podrán reanudar los servicios públicos.
Las condiciones son distintas, principalmente por la cantidad de población que hay entre estos tres países con la población de Texas y Luisiana. La sobrepoblación en la región sur de Asia agrava el problema de las inundaciones, así como las carencias de los gobiernos locales por facilitar la llegada de ayuda humanitaria a su gente.
Por lo pronto, en Estados Unidos, las pérdidas materiales podrían alcanzar entre los 30 y los 100 millones de dólares en una recuperación de meses. La producción petrolera se suspenderá en un 22 por ciento regionalmente, lo que equivale a 375 mil barriles por día, según reportó el medio Bloomberg.
Ni siquiera existen cifras estimadas por organizaciones internacionales o gobiernos locales para determinar el costo de los daños materiales en Nepal, India y Bangladesh. La recuperación sin duda será considerablemente superior a la estadounidense y tomará años restablecer el estilo de vida para las millones de personas afectadas.

Fuente: Cultura Colectiva

México

Pone ‘El Mayo’ ultimátum: me repatrian o el colapso

Ismael «El Mayo» Zambada, líder de Cártel de Sinaloa, exigió al Gobierno de México que reclame a Estados Unidos su repatriación porque, de no hacerlo, la relación entre los dos países sufrirá un «colapso».

Juan Manuel Delgado González, asesor jurídico de Zambada en México, confirmó que la petición fue presentado ayer en el Consulado General de México en Nueva York un escrito al que tuvo acceso Grupo Reforma y donde Zambada exige que lo defienda el gobierno.

Debe intervenir (el gobierno) a fin de que el presente asunto no resulte en un colapso en la relación bilateral entre ambos países, puesto que no se debe de perder de vista la irregular e ilegal manera en que el suscrito fui puesto a disposición de las autoridades de los Estados Unidos de América».

En julio del 2024, Zambada fue engañado por Joaquín Guzmán López, hijo de «El Chapo» Guzmán, fue secuestrado para llevarlo a Texas donde enfrenta cargos por delincuencia organizada, homicidio, narcotráfico en gran escala y lavado de dinero, entre otros.

En la solicitud de asistencia consular, el capo señala que si no se interviene en favor de sus derechos, políticos y funcionarios mexicanos también pueden ser secuestrados y trasladados ilegalmente al país vecino.

Por lo anterior, expresa que la respuesta del Estado mexicano «no es opcional», porque tiene la obligación ineludible de defenderlo.

«Si el Gobierno de México no actúa, el suscrito seré condenado a pena de muerte sin lugar a ninguna duda y además esto constituirá un precedente peligroso que permitiría que en cualquier momento cualquier gobierno extranjero pudiera de manera impune violentar nuestro territorio y soberanía, interviniendo para la detención de cualquier persona, incluso políticos o funcionarios del Gobierno, para ser trasladados a la jurisdicción norteamericana sin que nada suceda», manifiesta.

«Exijo y demando que el Estado mexicano cumpla con su obligación ineludible de intervenir de manera inmediata, contundente y sin margen de discrecionalidad para exigir formalmente a los Estados Unidos de América garantías y seguridades absolutas, plenas, vinculantes e irrevocables de que no se me impondrá ni se ejecutará la pena de muerte en su jurisdicción. Esta exigencia no es opcional, ni puede ser interpretada como una cuestión de oportunidad política o diplomática».

El documento firmado por Zambada advierte que, de no haber una exigencia categórica y formal de sus garantías, «constituiría una traición al sistema jurídico mexicano» y al deber del Estado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, sin excepción alguna.

«En este contexto, en cuanto hace a mi asunto en particular, resulta una obligación del Estado Mexicano: presentar una protesta formal ante las autoridades estadounidenses, señalando la violación del Tratado (de México y Estados Unidos para prohibir los secuestros transfronterizos) y exigiendo el respeto a la soberanía mexicana y al debido proceso legal», señala.

Solicitar la repatriación inmediata de mi persona, argumentando que mi traslado fue ilegal y que cualquier proceso judicial en mi contra debe llevarse a cabo en México, conforme a las leyes nacionales y los acuerdos internacionales vigentes».

En una parte de su escrito, el líder del Cártel de Sinaloa requiere al Gobierno de México para que pida a los estadounidenses un informe detallado de las circunstancias de su secuestro y traslado, identificando quiénes permitieron su entrada a la Unión Americana y bajo qué base legal.

También, que le informen la identidad de las personas involucradas en su traslado, tanto del lado estadounidense como del lado mexicano.

La razón por la que alega que el Gobierno federal debe exigir la cancelación del proceso al que está sometido en Nueva York, es precisamente porque el procedimiento tiene como origen su secuestro y traslado ilegal a la Unión Americana.

«Esta exigencia no es una cuestión discrecional ni sujeta a consideraciones políticas o diplomáticas», dice.

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