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No soy sexy: Scarlett Johansson

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CIUDAD DE MÉXICO, 4 de abril.- La neoyorquina Scarlett Johannson está considerada un símbolo sexual y es figura recurrente en los conteos de las mujeres más deseadas del orbe, pero ella a sus 27 años no entiende por qué gusta tanto a los hombres y cree que dentro de un tiempo su atractivo desaparecerá.

«No soy sexy. Estoy convencida de que en unos años cambiaré, no seré interesante para nadie y no me reconocerán de esa manera», afirmó Scarlett en Showbizspy.

Parece que a la rubia actriz no le gusta que la consideren como una sex symbol y prefiere que la reconozcan porque tiene confianza en sí misma.

Aunque hace tiempo que no aparece en películas ni en campañas publicitarias, los hombres la consideran una de las más atractivas del mundo, aunque ella se empeñe en destacar su faceta más «intelectual».

Por el momento, la carrera profesional de Scarlett se ha detenido brevemente y se ha tomado un respiro para dedicar tiempo a su nuevo novio, Nate Taylor.

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Beber hasta perder el control: el nuevo hábito que supera al “binge drinking” y prende alertas de salud

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Un patrón de consumo de alcohol más extremo que el conocido binge drinking comienza a preocupar a especialistas en salud pública, al ser identificado como más peligroso y cada vez más frecuente, especialmente entre adultos de mediana edad.

Investigaciones recientes advierten sobre el llamado “high-intensity drinking”, una práctica que consiste en consumir ocho o más bebidas alcohólicas seguidas en mujeres y diez o más en hombres durante una sola ocasión. Este nivel de ingesta supera ampliamente el estándar tradicional de consumo excesivo, definido como cuatro o cinco bebidas en un periodo corto.

De acuerdo con los estudios citados por especialistas en adicciones, este tipo de consumo puede elevar el nivel de alcohol en sangre por encima del 0.2 por ciento, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de intoxicación grave, apagones de memoria, accidentes, lesiones, hospitalizaciones e incluso la muerte.

Aunque durante años el consumo excesivo de alcohol se asoció principalmente con jóvenes universitarios, los datos muestran un cambio relevante. Mientras las tasas de binge drinking han disminuido entre jóvenes, el consumo de alta intensidad ha crecido entre personas mayores de 30 años, tanto hombres como mujeres, quienes reportan beber grandes cantidades en contextos sociales o como una forma de afrontar el estrés.

Especialistas señalan que este patrón no solo afecta a quien bebe, sino que también se relaciona con violencia, accidentes viales, daños materiales y conflictos familiares. Además, el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol aumenta conforme se incrementa la cantidad ingerida por ocasión.

Expertos subrayan que distinguir entre consumo excesivo y consumo de alta intensidad es clave, ya que el impacto en la salud y la seguridad es considerablemente mayor cuando se duplican las cantidades de alcohol. En este contexto, reiteran que la prevención y la concientización son fundamentales para reducir un hábito que, aunque normalizado en algunos entornos, representa un riesgo serio y creciente.

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