Con 41 años y a causa del cierre de foros por la pandemia, el comediante decidió dedicarse al modelaje erótico. Esa experiencia la cuenta ahora en un stand up
*“¡Mamá, ya tengo OnlyFans! se presentará el 21 de mayo en el W139 (foro especializado en stand up) y el 4 de junio en el Foro Shakespeare
A sus 41 años, el cuerpo de Gonzalo Curiel todavía aguanta, y se sobra. Y no lo dice él, sino los fans que pagan por verlo en la plataforma en la que el otrora comediante vende contenido sensual y erótico al cual le agrega un poco de humor.
Desde hace cuatro meses, Curiel vive de “cuerpomático”, ya que creó su perfil en OnlyFans, en donde acumula mil 400 me gusta y que le genera ingresos con los que tiene el mismo nivel de vida que cuando se dedicaba a la comedia.
“Estoy orgulloso de mi cuerpo y ahora me entero de que a la gente le gusta y está dispuesta a pagar por ello”, dice respecto a las cuotas que se pagan para entrar a lo que él ha llamado su “GonlyFans”.
“Fui desarrollador de sistemas, luego me dediqué a las finanzas y luego dejé todo eso para ser comediante… ¿qué tanto más puedo arruinar las cosas?”, dice Curiel entre risas cuando explica las razones que lo llevaron de standupero con prestigio a convertirse en “el señor sexy de 41 años” que enseña su cuerpo sin darle explicaciones más que a su madre.
“Esto de GonlyFans es una rayita más al tigre; yo ya me enfrenté a todos y, a mi edad, pues hay menos gente que me pueda cuestionar. Por ahí mi mamá si me preguntó qué era eso, pero no hay otra explicación más que fue una decisión consciente y formal”.
Esa reflexión partió de un hecho irrefutable: Gonzalo necesitaba ganar dinero, porque el cierre de los foros por la pandemia de Covid-19 le había quitado su mayor fuente de ingresos como comediante. Poco antes, intentó reinventarse como empresario e invirtió todos sus ahorros en un restaurante que cerró.
Fue entonces que se dio cuenta que la respuesta a sus problemas estaba en su propio cuerpo. “La carrera del standupero es enseñar lo que traes dentro, debemos somos honestos y críticos para revelar nuestra opinión y mostrar nuestros defectos. Por eso la gente se conecta, porque nos mostramos como alguien imperfecto, mostramos que somos vulnerables y nos desnudamos. Pues acá en OnlyFans es lo mismo, nos desnudamos, pero de forma literal”.
En una sociedad poco acostumbrada a la brutal honestidad con la que Gonzalo Curiel se preparó físicamente (“le metí durísimo al ejercicio y me puse sabrosón, porque guapo ya era”) y moralmente (“tomé la decisión de enseñar el cuerpo a mi antojo y cobrar con la seguridad de que no había riesgos que no pudiera manejar”) obviamente surgieron voces que lo criticaron.
“Se burlaron, me tacharon de cosas, pero yo nunca me había sentido tan auténtico. Me expongo a mí mismo de manera vulnerable y al final, eso la gente lo valora”, dice Gonzalo.
Ahora, no sólo pagan por ver su contenido erótico, sino que también lo hacen para que platique de esa experiencia porque como resultado de estos meses dedicado al modelaje erótico por pago, Curiel ha escrito “¡Mamá, ya tengo OnlyFans!”, un monólogo de stand up en el que comparte no solamente su experiencia en la plataforma sino todo lo que vivió durante el año de la pandemia y cuarentena.
Entre otras cosas, Gonzalo se ríe (fiel a su estilo de comedia) de cosas como que ahora resulta que él, un señor de 41 años, le da consejos a muchas mujeres jóvenes que se le acercan con una duda: ¿abro o no abro mi página de OnlyFans?
“Casi siempre, la cuestión tiene que ver con lo moral y lo que les digo es: ‘haz lo que quieres, que te valgan los demás, pero tampoco te obligues a hacerlo si eres tú quien lo cuestiona’. Y les ayuda mucho ver que un señor como yo se atrevió”.
Sin quererlo, de pronto Gonzalo se convirtió en un caso apoyado incluso por una comunidad feminista que se puso de su lado. “Yo sé perfectamente que en el caso de las mujeres hay un elemento más grave que es el body shaming, esta idea de que la mujer cuando muestra su cuerpo es expuesta como algo vergonzoso, pero ha sido bonito que mi caso ha servido justamente como apoyo para algo tan natural y divertido”.
“¡Mamá, ya tengo OnlyFans!” se presentará el 21 de mayo en el W139 (foro especializado en stand up) y el 4 de junio en el Foro Shakespeare.
A partir de ahora, así es el futuro que imagina Gon Curiel: stand up por las noches y modelo erótico de OnlyFans el resto del día. ¿Hasta cuándo? “Pues hasta que el cuerpo aguante, dice con una sonrisa.
El estreno de “Last Breath”, la nueva colaboración entre Kanye West y Peso Pluma, se convirtió en un fenómeno global al mezclar música urbana con referencias directas a la cultura popular mexicana.
El tema forma parte del álbum Bully, cuyo lanzamiento fue acompañado por una estrategia visual centrada en la lucha libre mexicana y símbolos icónicos del país.
Un lanzamiento con identidad mexicana
La campaña de Bully fue más allá de lo musical. Durante su presentación, Kanye West apostó por una estética inspirada en el pancracio nacional, incorporando máscaras de figuras legendarias como El Santo y Blue Panther.
El evento incluyó una listening party con rings de lucha libre y luchadores en escena, lo que reforzó la narrativa visual del álbum y generó amplia conversación en redes sociales.
“Last Breath”: fusión musical y cultural
La canción destaca por combinar español e inglés, además de integrar sonidos influenciados por la música latina. La participación de Peso Pluma aporta elementos de corridos tumbados, consolidando la presencia del regional mexicano en producciones globales.
Este sencillo marca otro paso en la colaboración entre ambos artistas, quienes previamente ya habían coincidido en otros proyectos musicales.
Homenaje al El Chapulín Colorado
El videoclip de “Last Breath” refuerza el enfoque cultural con múltiples referencias visuales. Entre las más destacadas está la aparición del “chipote chillón”, el icónico objeto del personaje creado por Roberto Gómez Bolaños.
En una de las escenas, un niño utiliza este símbolo dentro de un ring de lucha libre, fusionando el imaginario del entretenimiento mexicano con la narrativa del video.
Además, se incluyen guiños a figuras internacionales como Tiger Mask, ampliando el diálogo cultural que propone el proyecto.
Impacto global
La colaboración entre Kanye West y Peso Pluma no solo resalta por su propuesta sonora, sino por convertir a la cultura mexicana en el eje central de una producción de alcance internacional.
El resultado es un proyecto que utiliza la música y lo visual como puente entre audiencias, posicionando elementos tradicionales mexicanos dentro de la conversación global contemporánea.