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Opinión

Precampañas 2018: Fotografía de la inmadurez electoral en México

“Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo”

Carlos Toulet Medina

 

Me levanté el lunes pasado comulgando con una declaración anterior de El Bronco, refiriéndose “ventajosamente” al recurso público (monetario y no) destinado a los precandidatos de partidos políticos para el proceso electoral de este año.
Lo recordé y refiero ya que, al finalizar el nefasto periodo de precampañas, la conclusión de su servidor después de escuchar y analizar las estrategias de los 3 que juegan al momento, la ideología es -y muy seguramente seguirá siendo- el gran ausente en la mesa de argumentos que construyen el criterio del electorado.
Traigo varias horas de nomás no hallarme…
Y es que los componentes ideológicos de nuestro sistema electoral se gestionan en negociaciones políticas que privilegian a unos pocos -los de siempre- y se someten a expectativas de falsos triunfos.
¿A qué me refiero?
A que estaría bueno entender si en verdad los 3 “precandidatos” formales y próximos candidatos a la Presidencia de la República, son de verdad favorecidos por el conocimiento, entendimiento y sentir de la población en México.
Pretender que esos tres personajes engloban el sentir ideológico del pueblo mexicano es muy mezquino.
Más complicado e incomprensible es entenderlo cuando según la progresía millennial, existen incentivos para la división de opiniones tales como: seguridad; desigualdad; corrupción; segmentación social; rezago cultural; equidad de género; racismo; entre muchos otros.
Antecedentes negativos ante estos conceptos, los 3 tienen. Las propuestas oportunistas ante ellos están a la orden del día -y con errores graves-.
No existe a mi gusto y dentro de estos 3, una figura que dignifique la política actual y que, en su perfil, más allá de su discurso, llame a la unidad y consenso en temas prioritarios.

Rebasar por la derecha se empieza hacer costumbre. Lo radical y contradictorio de las propuestas y visiones expuestas al momento, son por demás mustias y no ayudan a mitigar la falta de criterio del electorado.
Sin criterio, un elector define su voto influenciado más por aspectos de carácter emocional que por aquellos de naturaleza racional. Las ideas con fondo y forma no permean como debieran en la sociedad.
Hoy encontramos que la mayoría de los constructores de opinión, disfrazados de objetividad y con una notoria hemiplejia moral, llaman a la sociedad a construir este criterio -a favor o en contra- de los contendientes a la presidencia, sin entender que el debate político y la oferta marquetera no alimenta experiencias, sino productos.
Hoy se ignora y desestima con falsa rigurosidad intelectual y ética, el trabajo de quienes SI, durante meses de estudio y análisis, desmenuzan los problemas del país para proponer políticas públicas que beneficiarían al país. Se les pone por debajo de posturas electoreras baratas e intrascendentes buscando adquirir aceptación social.
Al cliente lo que pida, así está el mercado.
Entonces la crítica de que los procesos electorales transcurren ayunos de ideologías fuertes tiene su fundamento en la premisa de que el electorado obtiene lo que merece.
Para revertir esa realidad y alcanzar el objetivo de un voto mayoritariamente racional y de verdad útil, se requiere de una importante inversión del Estado para mejorar nuestra incipiente cultura política y cívica, acompañado por un esfuerzo para mejorar la calidad de nuestro modelo educativo, porque, aunque todos estamos expuestos a ser manipulados emocionalmente, lo cierto es que esa posibilidad aumenta cuanto mayor es el vacío educativo del ciudadano.
Ojalá y la razón nos adopte un día como país. Ojalá algún día rompamos las estúpidas barreras mentales y todo aquello de lo que somos presos. En ese momento la inercia pondrá en las boletas a los verdaderos merecedores del voto y a quienes, en conjunto, podamos arropar en un proyecto de país y un gobierno incluyente.
Como sociedad somos corresponsables, pero no se nos pueden pedir madurez electoral. Me gustaría imaginar que nosotros también estemos hartos de seguir siendo incrédulos e irresponsables con el voto.

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Opinión: Cuando el ego es más grande que los proyectos, por Diana Avitia

En un vuelo de regreso a casa hace un año, platicaba con una persona, él traía un libro en mano y después de unos minutos me recomendó su lectura, Principios que funcionan de Colin Powell, me dijo que él no creía en casualidades pero que con base en nuestra plática tenía la necesidad de recomendármelo, hoy es uno de mis tesoros. Contiene consejos del como conducirse en la vida y como líder, para llegar a un resultado de manera efectiva, caerían de perlas estos consejos a la actual administración federal en varias decisiones que aparentan ser viscerales.

“Evita que tu ego este tan allegado a tu posición que cuando esta se desmorone, tu ego caiga con ella”, principio que aplica también a la inversa, evitar que el ego al obtener una posición de poder se eleve por los cielos, esto a colación porque…

El anuncio la semana pasada que hace el presidente donde declaró desierto el concurso para construir la refinería de Dos Bocas, señalando que la realizarían Pemex y la Secretaría de Energía aún y cuando tres grandes compañías mundiales, especialistas en el tema, elegidas por él mismo, le dijeron que no es posible hacer una de ocho mil millones de dólares presupuestados y que en tres años no se puede tener lista, esto dio pie a debates, opiniones encontradas y análisis.

Este lunes recibimos otra noticia; el refinanciamiento de Pemex. Se firmó un acuerdo con tres bancos, que extendía un crédito revolvente a Pemex, por 8 mil millones de dólares, pasando de una tasa del 4.3% al 4.85% y de un periodo que teníamos inicial para saldarla de tres ahora serán cinco años, con los bancos JP Morgan, HSBC y Mizuho Securities. Una jugada muy neoliberal que sirvió para dar respiro a las finanzas y hacer frente al inminente vencimiento de obligaciones, pero ojo estos 8 mil millones no tienen que ver para nada con los que se necesitan para la construcción de Dos Bocas, para esta obra hay un presupuesto alterno y una partida extra, esta jugada fifí era necesaria y también hay que decirlo algunos dicen que ya estaba planchada desde la anterior administración, según los ojos de los que saben una decisión acertada.

En Chihuahua ya estamos hartos de los “mentados” refinanciamientos, nos dicen que no es deuda pero usando un poco de sentido común, no hace falta mas que manejar una tarjeta de crédito básica para saber a pequeña escala lo que esto significa; no puedo pagar en el plazo establecido, así que hago un acuerdo en el que pido al banco más tiempo para saldar mi deuda adquirida con sus respectivos intereses, agrego tiempo para pagar, obviamente los intereses se suman al monto inicial y sí, es mas lo que terminaremos pagando. Finalmente es deuda, y las deudas duelen, es políticamente incorrecto decir que no podemos pagar, mejor digamos “rediseñamos el crédito que ya teníamos”, eso suena más bonito. La construcción de la refinería nos deja claro que la búsqueda de opciones de energías limpias hoy por hoy, no es una prioridad, el mundo moderno avanza y ve a las energías limpias como el futuro y en México pues seguimos usando carbón.

La planta Lázaro Cárdenas, de Minatitlán, Veracruz, sólo continúa trabajando al 40% de su capacidad, mientras que la Antonio Dovalí, de Salina Cruz, Oaxaca se encuentra a 60% y la Francisco I. Madero, de Ciudad Madero, Tamaulipas, aún sigue sin operar, de acuerdo con autoridades y trabajadores de Pemex. ¿Porque no inyectamos capital a lo que ya está construido?, ¿Dos bocas es sólo un capricho?, ¿fue otra decisión temperamental?.

Todo presidente quiere dejar un legado, pero según viejas prácticas este tiene que ser uno que se palpe, que se vea, uno que cuando las personas pasen digan; “esto lo hizo él”, un apapacho al ego del político. Nadie le desea fracaso al nuevo mega proyecto, todos queremos que resulte, que la jugada del presidente calle bocas, el panorama no es alentador, el mercado no juega con sentimentalismos ni ilusiones y los bancos no hacen nada que no les sea beneficioso.

La realidad es que no estamos escuchamos a calificadoras y eso no da buena señal a la inversión extranjera. La semana pasada empezó a correr el rumor que aseguraba que Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia había presentado su renuncia, de todos es bien sabido que Romo no necesita de su puesto para vivir, un empresario brillante que pesa, que le sabe a los números y al dinero. A las pocas horas esto se desmintió, que no nos sorprenda en poco tiempo sea una realidad. Al ser interceptado por la prensa en un foro organizado por Credit Suisse, el funcionario y empresario coincidió en que era posible alcanzar crecimientos de 4%, número prometido por AMLO, pero reconoció que el primer trimestre negativo del año «nos dió una cachetadita”. Al siguiente día por la mañana el presidente desautorizó esto y dijo que la cachetada se la dio a la corrupción, quitándole peso a las palabras del empresario y señalando que la economía “va requetebién”, no es la primera vez que se exhibe y desacredita a un miembro del gabinete en la mañanera.

Esta es la segunda desconocida a Romo, el prometió certidumbre a empresarios durante toda la campaña y reconoció que la decisión de no seguir con el aeropuerto de Texcoco le dolió. Contra la opinión de los organismos expertos en la materia el presidente tomó la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco, vía consulta popular, muy polémica, por cierto. Obra que tenía 33% de avance, estaba financiado por el sector privado en 70%, frenar su obra y construir otro en Santa Lucía va a costar 66% más caro que terminar NAIM según el Colegio de Ingenieros Civiles.

Y no olvidemos el tren maya, mega obra anunciada con bombo y platillo, solamente el monto solicitado para realizar los estudios para la construcción del Tren Maya aumentó 710%, al pasar de 120 a 972 millones de pesos, así es, leyó bien aumento un ¡710%!.

Todo lo anterior sumado a programas asistenciales que pretenden ampliar el número de beneficiados, en lo personal soy creyente de estos sistemas, si hubiera el capital suficiente para cubrirlo. No dudamos que las intenciones sean las mejores, pero las decisiones suenan temperamentales y sin sustento. El presidente tardó tanto tiempo en encumbrarse que se entiende un poco la lucha por dejar un legado, por hacerse notar, pero sería bueno escuchar a los que saben, esperemos no venga una desbandada en su gabinete, también suena la renuncia de Ebrard, el escuchar a tu equipo enriquece, las decisiones lineales hemos visto son impositivas y tajantes, apoyarse de los suyos antes de que esto caiga en crisis, sólo podemos cerrar con otro consejo del general Powell en relación al trabajo del gabinete; “la lealtad es enérgica en el desacuerdo, pero leal en la ejecución”, y hasta este día no hay quien aconseje al presidente con firmeza y lo haga reflexionar, ahí se demuestra la verdadera lealtad, sigue rodeado de quienes agachan la cabeza, eso no le ayuda y esto definitivamente no pinta bien.

 

 

 

 

 

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Opinión: La marcha de los… ¿whitexicans?, por Diana Avitia

El pasado fin de semana casi todos estábamos concentrados en nuestro ritual dominguero cuando repentinamente las redes sociales se incendiaron, el motivo; la marcha del silencio o como le denominaron varios seguidores del sistema; “la marcha fifí”, escandalosa no por el número de asistentes, si no por la carga de simbolismos que contenía, en política no existen las casualidades, la forma es fondo y todos estamos inmersos en ella, actores políticos, gobierno, sociedad civil.
Ésta marcha convocada por la organización Chalecos Amarillos MX, según cifras no oficiales logró congregar a poco más de 15 mil personas que protestaron en contra de las políticas y decisiones del mandatario federal, otros medios arrojan cifras más pequeñas. Todos estas personas estuvieron desde las once de la mañana listos para expresar su sentir, el punto de reunión fue el Ángel de la Independencia, desde ese ahí marcharon cargando pancartas con consignas dirigidas al presidente; exigiendo justicia, otras tantas en contra de la cancelación del aeropuerto, muchas rechazando el recorte de recursos a estancias infantiles, la falta de apoyo a mujeres víctimas de violencia, contracción de la economía, despidos injustificados, por otro lado, también hay que decirlo, aunque realmente fueron casos contados hubo mantas de agresión a seguidores de AMLO y también por la contraparte provocadores que quisieron incendiar el evento, en resumen aquí pasó de todo.
A esta manifestación se unieron algunas marchas menores en diversas ciudades del país, entre estas; Querétaro, Guadalajara, Saltillo, San Luis Potosí, León, Toluca y Aguascalientes. Hubo muchas cosas que analizar en este evento. Involuntariamente los que les hicieron el caldo gordo a los organizadores fueron precisamente los férreos seguidores del presidente, especialmente su ejército de twitteros que no dejaron un solo momento de insistir en el tema, lo mismo de siempre, sus peleas absurdas por quien estará en la cima de los “trending topics” que dicho sea de paso esto socialmente tiene una incidencia mínima, sirve absolutamente para nada.
Y como en estos movimientos siempre se presentan los oportunistas, quienes no dejaron pasar la oportunidad para tergiversar el propósito de la manifestación y hacer que todo se trate de ellos, tenemos a los expresidentes Calderón y Fox, el primero con su llamado para unirse a la estructura
de lo que pretenden convertir en un partido político, el segundo, nuestro imprudente y nada elocuente expresidente de botas que para hacerse notar todavía más, el señor eligió ir vestido de negro a una convocatoria donde expresamente se solicitaba ir de blanco, porque no puede faltar la amiga incómoda que va a la boda de blanco y en esta ocasión esa amiga incómoda fue Vicente Fox, hubo otros que a mi parecer solo hicieron presencia y esto no es pecado, como Quadri y Belaunzarán entre otros, están en su pleno derecho de hacerlo. Lo cierto es que la oposición se palpa desdibujada, desorganizada, no existe hasta este momento alguien que sea el rostro opositor, ese que encabezará dignamente, conforme pasen los días veremos si este personaje saldrá a la luz o simplemente nos quedaremos esperándolo.
Todos los exmandatarios han pasado por este tipo de exigencias así que no es nada nuevo, el formato de la marcha fue clásico, nada del otro mundo, lo que realmente llama la atención es el corto periodo que el gobierno lleva en función, es importante que se ponga atención a este movimiento, que hoy es débil, pero puede albergar un futuro prometedor, los detractores a las políticas que se implementan no son pocos, pero están dispersos y no encuentran entre si otra coincidencia que no sea el disgusto por AMLO, pero en la guerra política no hay nada que identifique mas a los detractores que un enemigo en común, ya encontraran el camino para el acuerdo.
Se le cuestionó en la mañanera del lunes al presidente acerca del tema, no podíamos esperar a escuchar que es lo que tenía que decir, pero como la mayoría de las veces no sorprendió su respuesta, señalaba que no era monedita de oro y que eran necesarios los contra pesos para el
bienestar común. Todos sabemos que al presidente no le gusta que le lleven la contra, la crítica le causa escozor, su gobierno es lineal y las ordenes no se discuten. La segmentación de la ciudadanía es clara y en ese sentido urge que deje de referirse a los ciudadanos como tecnócratas, fifís, conservadores, detractores y demás, no puede exigir respeto si él no lo está brindando.
Esto que pasó es el primer llamado de atención, las primeras palmadas al hombro, él sabe perfectamente como es que esto opera, es una pequeña semilla que empieza a gestar y puede acabar en un movimiento grande, justo como el inició el suyo; con marchas, movilizaciones, campamentos, no se nos puede olvidar que quien era el opositor principal en el país por más de 18 años fue precisamente Andrés Manuel López Obrador y se las sabe todas. Hoy quien pretende realizar un movimiento opositor, está en pañales y falta mucho para que articule una maquinaria como la que tenía el hoy presidente en su momento. No se puede minimizar esto, pero sobre todo no se debe de ridiculizar, los que marcharon en su mayoría sí tenían las características fifís por excelencia, eso fue evidente y por ello no conecto con el público, fue un poco superficial.
El circo sigue y a ello abonó el exsenador y exsecretario del trabajo Javier Lozano cuando subió una foto errónea, al asignar a la marcha una imagen que realmente había sido tomada en una manifestación contra la inseguridad, pero cuando de un lado caen en esto, del otro salta para variar el Secretario Jiménez Espriú para “trollear” a la marcha AntiAMLO con un desafortunadísimo twitt en el que hacia mofa de la baja convocatoria y a su parecer absurda de asistentes, pero cuando pensábamos que esto se terminaba Denise Dresser le responde y lo deja en la lona al señalarle que lo que era realmente ridículo es que apoyara proyectos inviables.
La polarización en nuestro país siempre ha existido, pero no recuerdo algún otro momento de estos tiempos modernos en que ésta allá estado tan palpable, tan clara, que doliera tanto pues. No debe dejarse en saco roto este intento, el presidente sigue gozando al día de hoy de un nada
despreciable 60.3% de aprobación, aun después de la caída de 7.5 puntos desde el primer cierre de la encuesta que Mitosfky hace para El Economista, el aprobaAMLOmetro sigue alto, ya hubiera querido el expresidente Peña acercarse a ese 60 de aprobación, la reciente caída se atribuye a dos
factores; inseguridad y polarización, aun cuando esta última es notable, el presidente conserva su base de votantes pero también expulsa al resto y una sociedad inmersa en una guerra de insultos diarios simplemente no funciona, esto es un engranaje, el buen político llega a consensos, a veces se gana a veces hay que ceder, todo por el bien común, solo van 5 meses, se puede redireccionar el barco y ser un poco más incluyente o se puede seguir por el mismo camino, el de siempre, donde hay buenos y malos, fifís y chairos, ese camino que todos sabemos jamás nos ha dejado avanzar.

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Opinión: Pobre, una palabra difícil de pronunciar, por Diana Avitia

Este fin de semana pasado en una reunión de amigos hablábamos de como nos daba gusto que a uno de ellos le fuera bien en su negocio negocio, se esforzó y por ello lo felicitábamos, surgió el inevitable comentario de todo clasemediero señalando que a diferencia del marcado esfuerzo de
esta persona a otros la situación de vida les había regalado exactamente lo mismo, solo así, por el simple hecho de nacer en el privilegio y entramos a ese debate, de como para unos cuesta el doble y otros desde la ventaja juzgan sin saber, con desdén, yo comentaba que lo que realmente nos
afectaba no era la descarada ventaja o comodidad ajena, era la desigualdad y el clasismo, el hecho de ver como el trabajo muchas de las veces no da fruto.
Una amiga mostraba un afiche muy interesante que circulaba en twitter para ejemplificar, era la historia de vida de dos personas, desde el nacimiento hasta la vida adulta; al inicio se mostraban dos columnas, ambas con la imagen de un bebé, un niño y una niña. La segunda imagen de cada columna mostraba como cada uno iba al kínder, el niño a un preescolar privado, la niña a uno público llevada por su abuela, su mama trabajaba, luego se ve como el niño entra a un colegio llevado en vehículo particular, la niña en cambio desde pequeña sola en camión a escuela pública, luego la secundaria y preparatoria, la niña siempre con trabajos extras. Luego en la universidad la imagen del joven en una habitación amplia, cómoda, con herramientas, no trabaja, becas en el extranjero mismas que sabemos impagables para alguien de clase social baja. Sigue la historia; ella estudiando y trabajando de mesera, sin herramientas para la escuela, aportando a su familia. Se gradúan; la imagen muestra como el jefe da la bienvenida a una empresa al joven, reconociéndolo pues sus padres “casualmente” eran amigos. La joven continua en busca de empleo, en el cuadro final ella esta mesereando en una fiesta de la empresa donde le toca atender al joven, hace su trabajo, se retira y el comenta acerca de ella; “me molesta el conformismo, ciertas personas no tienen aspiraciones”.
Me encantaría que la historieta estuviera fuera de la realidad, que exagerara la situación, pero lamentablemente es el día a día en nuestro país la empatía es escasa, la polarización es absurda, el suelo parejo no existe, el esfuerzo es poco premiado y la brecha social es la mayoría de las veces
impenetrable y cada vez más amplia. La bandera de la cuarta transformación es la lucha por el “pueblo bueno”, en el discurso no se pierde oportunidad para mencionar la empatía con la gente, es cierto, la realidad es que las personas vieron en el presidente no a un candidato, si no, esperanza, un hombre que dirigía su mensaje a los necesitados. Escuchar a un líder que se dirija con pasión y tan directamente a un sector agrada, el sentimentalismo mueve masas. Admito que siempre me han movido esos discursos, me identifico totalmente, cuando las palabras son buenas y la intensidad está en el orador, remito la imagen de mi padre llegando cansado de la obra, las manos destrozadas para darnos todo, como yo ¿a cuántos los movió eso?, creo que la respuesta exacta es; treinta millones, mismos que sienten y que votan.
La política social del gobierno del presidente Obrador inició con la puesta en marcha de varios programas, algunos de ellos condicionados, como Jóvenes Construyendo el Futuro, misma que necesita pulirse, pero es buena, a pesar de todos los ataques genuinamente creo que tendría mucho para dar llevada correctamente y la Beca Benito Juárez, otros de transferencias no condicionadas, como el Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad.

Además, se relanzó el Programa de Pensión para Adultos Mayores, incrementando los montos y los destinatarios. Esas decisiones expresan con claridad el nivel de compromiso que la nueva administración federal quiere hacer sentir. Pero el sentimentalismo no lo es todo, como estrategia de campaña es excelente, político que no provoca emoción no sirve, es mas, que se retire, pero la campaña a la realidad dista mucho, no digo que el presidente no tenga buenas intenciones, pero veamos las cifras frías.
Asentemos esto en conceptos, El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social CONEVAL en su última emisión de resultados señala que México tiene un porcentaje de pobreza sumamente alto, 43.6% de la población se encuentran en situación de pobreza, esto equivale a
53.4 millones de mexicanos, hace otra distinción y arroja la cifra de pobreza extrema con 9.4 millones, es el 7.6% de la masa total. Nuestro estado se encuentra en una media nacional, 30.6% de la población en esta situación, en los extremos se encuentran Nuevo León con un 14.2% y Chiapas con un escandaloso 77.1%.
Pero lo más básico; ¿qué es ser pobre?, según el CONEVAL entra en esta característica aquel que tenga carencia en dos rubros. El primero es; problemas de ingreso basados en la canasta básica d alimentos, bienes y servicios. El segundo; tener al menos una carencia social, por ejemplo; educación (rezago nacional de 22.1 millones), salud, seguridad social, calidad de la vivienda (rezago 15.9 millones) y acceso a la alimentación. La pobreza extrema esta al interior de la pobreza y se refiere a la población que sufre todavía más, una combinación de menor ingreso y tres o más
carencias sociales Siempre he entrado a debate cuando se trata de los apoyos sociales a personas de escasos recursos, soy partidaria de muchos de estos programas, entiendo también como a muchos les causa rechazo diversas situaciones, tienen razón al decir que muchos políticos usan estos como
herramientas electoreras, también creo que otros lo hacen con una buena intención. Gracias a experiencias laborales pasadas recorrí casi la totalidad de colonias de mi municipio, fue un placer hacerlo y por ello quedé infinitamente agradecida, en ese sentido tuve el mejor de los jefes, hay colonias son iguales a la mía, necesitan algún apoyo pero están bien en lo general, muchas otras urgen de la mano gubernamental para levantarlas, tanto estructural como socialmente, pero todas tienen un común denominador; cuando las personas perciben que un programa tiene como fin
genuino ayudar a la colonia tienen la mejor disposición.
Estos índices son el hilo conductor de la política social, al menos eso se dice y suena bien, sin embargo, la ruta es muy tardada, acortar brechas es un trabajo enorme considerando la distancia que existe entre la cúpula y la pobreza extrema. Los números han mejorado desde el 2010, esto va avanzando, pero de manera lenta, ¿realmente estamos haciendo lo necesario?, los indicadores señalan que tendremos un México a largo plazo con suelo, techo, mejorado en infraestructura esperemos así sea, pero el problema de fondo es la inversión social, no nos ayudarnos unos a otros pues, la misma historia del cangrejo una y otra vez, esto es un problema cultural va de la mano con otros más complejos de segregación y clasismo. La estrategia no está funcionando, el sexenio pasado teníamos en total 5400 programas sociales sumando estatales y federales, muchos surgen de ocurrencias políticas, algunos son eficientes. El tema de fondo realmente es la política económica, el poder adquisitivo es el talón de Aquiles y es la clave para realmente avanzar.

La palabra pobre causa escozor a la clase privilegiada, esa palabra está prohibida en su vocabulario, es motivo de aversión, casi un pecado pronunciarla. No es cuestión de victimización, si no de realidad, ver el panorama tal y como es, dejemos el egoísmo a un lado, basta de cargarle
todo el paquete a la clase media, hay quienes tienen y eso no es un pecado, es un privilegio y como tal conlleva responsabilidad social, las políticas públicas y económicas se deben aplicar.
Tomar realmente como guía de política social y el cumplimiento de los derechos sociales contenidos en nuestra constitución y que mejor si comenzamos con chispas de humanidad, estamos escasos de esos gestos. Necesitamos ser más agresivos en acortar brechas, buscar la integración social y si es necesario forzarla.

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