Quienes creían que su aspiración a la Casa Blanca era una más de sus excentricidades, no podían esperar que Donald Trump alcanzara el protagonismo que ha tenido en los medios en Estados Unidos en los últimos días.
Su nombre y su imagen han sido de lo más repetido en la prensa de este país desde que anunció su postulación para ser el candidato republicano en las presidenciales de 2016.
El magnate estadounidense no sabía la tormenta que iba a desatar con sus explosivas palabras sobre los inmigrantes mexicanos que llegan a EE.UU., a quienes tildó de «traficantes de drogas y violadores».
O quizá sí lo sabía.
Desde aquel discurso pronunciado el pasado 16 de junio, varias cadenas de televisión y otras empresas han roto los contratos que tenían con él.
Artistas y patrocinadores se han distanciado de su figura.
Pero al mismo tiempo, según sondeos difundidos esta semana, su popularidad entre los votantes del Partido Republicano ha subido hasta colocarlo segundo en las preferencias republicanas por detrás de Jeb Bush.
La cadena de televisión por cable Reelz anunció este jueves que emitirá el concurso Miss USA del 12 de julio.
Univisión, la principal cadena en español de Estados Unidos, fue la primera en anunciar la rescisión del contrato que tenía con Donald Trump para la emisión de los concursos Miss Universo y Miss USA, ambos dentro de la Organización Miss Universo de la que es copropietario el multimillonario.
El contrato, de cinco años, se firmó el pasado mes de enero, días después de la última edición del certamen de belleza que se celebró en Doral, Florida.
BBC Mundo intentó averiguar la cantidad exacta que supone el contrato con Univisión, pero ninguna de las fuentes consultadas quiso dar una respuesta precisa.
Sin embargo, la reportera del diario estadounidense The Washington PostJanell Ross cifró el valor del contrato exclusivo de cinco años en US$13,5 millones, de los que al parecer Miss Universo ya recibió US$2,5, según le dijo el abogado de Trump, Michael Cohen, a la periodista.
Esto sin contar los ingresos por publicidad y patrocinio del concurso.
La última edición de Miss Universo fue seguida por 7,6 millones de telespectadores, la audiencia más alta de los últimos 5 años.
La ruptura del contrato, por tanto, le supone a Trump la pérdida de varios millones de dólares, al menos a corto plazo.
A largo plazo puede salir ganando, en caso de que la justicia le dé la razón en la demanda que interpuso contra Univisión por US$500 millones, por la ruptura unilateral de un contrato blindado.
Sin apenas tiempo para digerir la noticia sobre Unvisión, la cadena estadounidese NBC -propietaria conjunta con Trump de la Organización Miss Universo- se sumó al descontento y rompió todos los vínculos profesionales con él.
Así, no sólo quedó en el aire la emisión televisiva de Miss USA -que se celebra el próximo 12 de julio- y Miss Universo, sino que Trump perdió su trabajo como presentador del programa Celebrity Apprentice, una versión renovada del popularThe Apprentice (El aprendiz), que en su versión estadounidense presentó Trump.
La comunidad latina ha demostrado el creciente poder que tiene en EE.UU.
Cuánto pierde Trump por quedarse fuera de estos programas no está claro. El propio Trump dijo en 2011 que cobraba US$65 millones anuales por presentar The Aprentice.
NBC desmintió este dato en aquel momento, señalando que la cantidad es mucho menor.
En cualquier caso, se puede decir que Trump ha perdido al menos entre US$30-40 millones por dejar de presentar Celebrity Apprentice.
Todavía no se han anunciado medidas contra NBC, aunque el entorno de Trump estudia la posibilidad de interponer una demanda similar a la de Univisión.
Y la tienda por departamentos Macy’s, con sede en Nueva York, EE.UU., puso fin a su relación comercial con el magnate y eliminará de forma gradual la línea de ropa para hombre de la marca Trump que vende en sus tiendas desde 2004.
La colaboración entre Donald Trump y Macy’s comenzó en 2004.
Las regalías que obtuvo Trump por esta colección alcanzaron los US$3,2 millones entre 2005 y 2007.
Es razonable pensar que las cifras se han mantenido estables desde entonces, por lo que Trump ha ganado en torno a US$1 millón al año por su relación con Macy’s.
Otras cancelaciones sin tasar
El multimillonario mexicano Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo según la lista que elabora la revista Forbes, también anunció la cancelación de todos los proyectos con Trump.
En concreto, el portavoz de Slim, Arturo Elias Ayub, indicó la suspensión de un proyecto de la productora Ora TV con Trump, del que no se dieron más detalles.
Además, el emporio mediático mexicano Televisa, líder en América Latina, también anunció que no hará proyectos con Trump y no transmitirá Miss Universo.
No todo son pérdidas
A falta de una cuantificación económica exacta de lo que significan estas decisiones y a la espera de nuevos anuncios de socios o colaboradores, podemos calcular que Trump ha perdido decenas de millones de dólares en estos últimos días.
Teniendo en cuenta que su fortuna asciende según él a US$9.000 millones y, según Forbes, a US$4.000 millones, los daños para su bolsillo no son todavía de gran impacto.
Algunos analistas indican que Trump se beneficia de la publicidad que recibe.
Se podría decir que la imagen del magnate, la llamada marca Trump, es la que sale más perjudicada de toda la polémica.
El voto latino probablemente lo ha perdido, pero eso no parece preocuparle. Trump ha subido de forma considerable en las encuestas de intención de voto de los republicanos y los independientes afines a ellos.
En cada uno de sus actos de campaña aprovecha la agitación actual para desmarcarse de lo que considera «políticos que son todo palabrería y no hacen nada».
«El público estadounidense está listo para un líder que tiene un historial probado de éxitos», subraya desafiante.
Un discurso que cala entre una parte de la ciudadanía que considera que Trump se ha atrevido a decir lo que muchos piensan pero callan.
El actor mexicano Eduardo Verástegui volvió a generar polémica tras emitir nuevas críticas contra el cantante puertorriqueño Bad Bunny, a quien señaló por los mensajes que, desde su perspectiva, transmite su música.
Las declaraciones se dieron durante un acto en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde Verástegui participó como invitado en una celebración dedicada al cantante Emmanuel. En ese contexto, el exintegrante del grupo Kairo dialogó con medios de comunicación y reiteró su postura.
“No escucho música que degrada”, afirmó el actor, en referencia al contenido de las canciones del intérprete urbano. Asimismo, hizo un llamado a los artistas a utilizar su talento con fines positivos. “Los talentos que Dios nos dio deben usarse para hacer de este mundo un mejor lugar, que eleven la dignidad del ser humano”, expresó.
Durante la misma conversación, Verástegui también habló sobre su trayectoria personal. Señaló que en el pasado tomó decisiones de las que hoy se arrepiente, y aseguró que es posible cambiar. “Nunca es tarde para cambiar. No es que toda la vida haya pensado como ahora, hubo años en que no asumí mis responsabilidades e hice cosas de las que me arrepiento”, declaró.
El intercambio forma parte de una serie de señalamientos recientes del actor contra Bad Bunny, los cuales se intensificaron después de la participación del cantante en el Super Bowl 2026 y tras recibir el Grammy al Álbum del Año.
En redes sociales, Verástegui ha publicado mensajes en los que cuestiona los estándares de la industria musical y compara al puertorriqueño con artistas como Frank Sinatra, Adele y Stevie Wonder. En dichas publicaciones, criticó el contenido de las producciones del artista urbano y su impacto en la audiencia.
El actor también sostuvo que la música del cantante “no le sirve a la sociedad” y expresó que su influencia puede afectar a los jóvenes. En mensajes posteriores, calificó sus producciones como “basura cultural” y aseguró que responden a una estrategia que, según su visión, influye en las expectativas sociales.
Las declaraciones han generado diversas reacciones en redes sociales, donde usuarios han cuestionado la postura de Verástegui. El actor mantiene una presencia activa en temas públicos y ha sido vinculado con posturas conservadoras, además de su cercanía con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.