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¿Quienes són? Las 26 figuras clave del narcotráfico y crimen organizado que México entrega a EE.UU

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En una de las operaciones más amplias de cooperación judicial entre México y Estados Unidos en los últimos años, el gobierno mexicano transfirió este martes a 26 integrantes de alto perfil del crimen organizado para que enfrenten cargos en cortes federales norteamericanas.

Se trata de líderes, operadores financieros, jefes de seguridad y productores de droga vinculados a organizaciones como el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas, los Arellano Félix, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios y células independientes. Las acusaciones incluyen narcotráfico a gran escala, homicidios, secuestros, lavado de dinero y, en un caso particular, tráfico de personas.

Washington considera que estos individuos fueron responsables de enviar toneladas de cocaína, metanfetamina, fentanilo y heroína a territorio estadounidense. La entrega se dio bajo el compromiso de que ninguno enfrentará la pena de muerte.

No es la primera vez que México ejecuta un operativo de esta magnitud: en febrero ya había extraditado a 29 acusados, incluido Rafael Caro Quintero. En esta nueva lista aparecen nombres con historiales sangrientos y operaciones internacionales de gran alcance.

Entre ellos destaca Enrique Arballo Talamantes, alias El Junior, uno de los principales operadores de “Gente Nueva” —brazo armado del Cártel de Sinaloa—, condenado en México por homicidio y secuestro, y ahora requerido en Nuevo México por conspiración. También figura Luis Raúl Castro Valenzuela, El Chacho, presunto lugarteniente de Ismael “El Mayo” Zambada, acusado de traficar drogas a Pennsylvania y Delaware.

La lista incluye perfiles de alto poder como Abigael González Valencia, líder financiero del CJNG y fundador de “Los Cuinis”, cuñado de El Mencho, o Servando Gómez Martínez, La Tuta, exjefe de Los Caballeros Templarios, implicado en asesinatos y secuestros en Michoacán.

Otros casos llaman la atención por su especialidad criminal: desde un bioquímico identificado como “el mejor cocinero” de fentanilo en Latinoamérica, detenido en Mexicali, hasta Abdul Karim Conteh, ciudadano de Sierra Leona con nacionalidad mexicana, acusado de encabezar una red internacional de tráfico de personas y lavado de dinero.

Entre los entregados también hay figuras cercanas a los Guzmán Salazar —Los Chapitos—, como Kevin Alonso Gil Acosta, “El 200”, jefe de seguridad de Iván Archivaldo; Mauro “N”, piloto especializado en vuelos con cargamentos de droga; y “El Piyi”, responsable de la estructura de seguridad del grupo tras la captura de El Nini.

Otros nombres relevantes:

El Cachetes, Daniel Pérez Rojas, cofundador de Los Zetas y operador en Guatemala.

Pablo Edwin Huerta Nuño, El Flaquito, líder del Cártel de Tijuana e implicado en un intento fallido de asesinato contra Ovidio Guzmán.

El llamado Mero Mero, tío de Ovidio, acusado de traficar fentanilo y coordinar grupos de choque.

Jesús Guzmán Castro, El Chuy o El Narizón, operador de Los Mayos con presencia en Nueva York y Carolina del Sur.

En su mayoría, los acusados enfrentarán procesos en cortes federales de Nueva York, Arizona, California, Texas, Virginia, Georgia y Colorado. Salvo Conteh —cuyo máximo castigo sería de 45 años—, todos se exponen a sentencias de cadena perpetua.

El operativo no solo marca un nuevo episodio en la cooperación judicial entre ambos países, sino que también envía un mensaje de presión directa a las cúpulas criminales: los líderes y operadores que sobrevivan a las disputas internas en México podrían terminar rindiendo cuentas en tribunales estadounidenses.

México

Polémica nacional: vocera de Morena afirma que el narco “es uno de los mayores empleadores de México” y el partido se deslinda

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Una fuerte controversia se desató a nivel nacional luego de que Adriana Marín, titular del área de Comunicación del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, afirmara que el narcotráfico es uno de los principales generadores de empleo en el país, declaración que provocó una oleada de críticas en redes sociales.

Las palabras de Marín fueron emitidas durante una mesa de debate juvenil realizada en noviembre de 2025, pero retomaron relevancia en días recientes tras viralizarse fragmentos del encuentro. En dicho espacio, la funcionaria abordó la complejidad de combatir al crimen organizado y sostuvo que en diversas regiones del país el narco representa la única alternativa laboral para miles de personas.

Durante el debate, en el que participó Edson Andrade, convocante de la marcha de la Generación Z contra la violencia del crimen organizado, Marín cuestionó la legitimidad de dicha movilización y criticó la narrativa de la oposición. Al ser interrogada sobre los resultados de la estrategia de seguridad federal, argumentó que la erradicación del narcotráfico enfrenta obstáculos estructurales.

“El narcotráfico es uno de los mayores empleadores a nivel nacional. Recluta alrededor de 160 mil a 185 mil personas y cada semana se requieren cerca de 350 más para sustituir a quienes son detenidos o asesinados”, afirmó. Añadió que la problemática se agrava porque el Estado y la iniciativa privada no han generado suficientes oportunidades laborales en ciertas zonas del país.

Las declaraciones generaron una inmediata reacción negativa, al ser interpretadas como una justificación del crimen organizado y una minimización del daño social provocado por la violencia. Ante el escándalo, el Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso capitalino emitió un comunicado para deslindarse de los dichos de su colaboradora.

En el pronunciamiento, Morena aclaró que las expresiones fueron realizadas a título personal durante el programa de debate juvenil Razonados, organizado por La Razón de México, y que no representan la postura oficial del grupo parlamentario ni de sus integrantes.

Al mismo tiempo, el partido denunció que Adriana Marín ha sido víctima de acoso digital tras la difusión de sus comentarios, por lo que llamó a frenar los ataques en su contra. Morena calificó dichas agresiones como inaceptables y aseguró que buscan intimidar a quienes participan en espacios de discusión pública.

El episodio reavivó el debate sobre la estrategia de seguridad, la falta de oportunidades económicas en diversas regiones del país y el papel del discurso político frente a la violencia del narcotráfico, en un contexto marcado por una alta sensibilidad social ante este fenómeno.

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