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Región Juárez pasará a semáforo naranja el lunes 22 de junio

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El gobernador Javier Corral, afirmó que Juárez y la región norte que abarca otros 9 municipios más, pasará el próximo lunes 22 de junio de semáforo rojo a semáforo naranja para la reapertura gradual y ordenada de actividades.

Señaló que esto generará que se reabran nuevas actividades laborales, económicas y sociales en ciertas proporciones, tal y como se indica en el semáforo.

“El próximo lunes va cambiar de color en Ciudad Juárez. Vamos a pasar del semáforo rojo al semáforo naranja y le he pedido a todos los comerciantes, a todos los industriales, los fabricantes, los directores de empresas, que nos ayuden a generar medidas estrictas de control sanitario, lo peor es que nos tengamos que regresar y, eso no es conveniente para nadie”, expresó el mandatario.

Durante su visita a la frontera, dijo que se reunió con organismos del sector empresarial de los distintos sectores de la economía juarense, para intercambiar información sobre cuáles son los indicadores que orientan el semáforo estatal para la reactivación económica y el regreso paulatino y seguro a las actividades económicas, educativas, recreativas y sociales.

“Nos reunimos con la Cámara Nacional de Comercio con el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación, el Consejo Coordinador Empresarial, con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), también la Asociación de Hoteles y Moteles de Ciudad Juárez, con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, con la Canacintra y con Desarrollo Económico de Ciudad Juárez, así como con miembros del Grupo Contingencia”, informó.

El gobernador indicó que esas reuniones sirvieron para establecer compromisos con el sector privado y con el sector económico de Ciudad Juárez, para hacer frente a una movilidad creciente en la frontera.

Dijo que para contrarrestar el efecto de esa movilidad “hemos pedido corresponsabilidad” para que se cumpla con las medidas de sana distancia, de control sanitario de higiene personal, así como de sanitización y de adaptación de espacios en los centros laborales.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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