Conecta con nosotros

México

Regreso a clases será esencial “aunque el semáforo esté en rojo”: Hugo López-Gatell

Published

on

subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, informó en la Conferencia Nacional del Gobernadores (CONAGO) que el sector educativo será considerado como una actividad esencial ante la pandemia por COVID-19, por lo que se liberará la posibilidad legal de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) “llame a clases presenciales aunque el semáforo epidemiológico esté en color rojo”.

 

En reunión virtual con los gobernadores, el funcionario anunció lo siguiente: “Semáforo en este momento vigente, que presentamos públicamente hace un par de semanas y que se publicó en el Diario Oficial de la Federación hace unos días, requiere que liberemos la posibilidad legal de la SEP de poder llamar a las aulas cuando se tienen semáforos superiores al amarillo”.

 

En este sentido, López-Gatell expresó que el ajuste se hará para distinguir que el sector educativo tiene una alta prioridad, al igual que las actividades que fueron consideradas como esenciales desde la jornada de la “Jornada Nacional de Sana Distancia”, la cual estuvo vigente en México del 23 de marzo al 30 de mayo del 2020 con el fin de evitar la propagación del coronavirus.

 

Tras casi 16 meses sin clases presenciales, Hugo López-Gatell anunció la posibilidad de que el las actividades del sector educativo sean consideradas como esenciales pese a tercera ola por COVID-19 (Foto: Karina Hernández / Infobae México)

Tras casi 16 meses sin clases presenciales, Hugo López-Gatell anunció la posibilidad de que el las actividades del sector educativo sean consideradas como esenciales pese a tercera ola por COVID-19 (Foto: Karina Hernández / Infobae México)

En la sesión virtual también participó Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), quien reafirmó que el regreso a las aulas será considerado como una actividad esencial, “de modo que no está sujeta a restricciones, aún cuando tengamos semáforo rojo”. A través de su cuenta oficial de Twitter, la funcionaria enfatizó que actualmente se enfrentan al reto de “atajar” la pandemia y de permitir el regreso estratégico a las actividades escolares presenciales con las medidas necesarias.

Cabe destacar que, el subsecretario anunció, en conferencia de prensa, que el pasado 15 de junio se presentó ante el Consejo Nacional de Salud una iniciativa que permitiera modificar algunos aspectos de la metodología para aplicar el semáforo de riesgo epidemiológico, ya que aún con el color que indica el riesgo máximo de contagio, no habría cierres absolutos y que las actividades públicas, principalmente las educativas, no estarían sujetas al cierre.

 

El epidemiólogo indicó que la situación actual es distinta a la del inicio de la pandemia cuando se tomaron medidas más severas de distanciamiento social para mitigar el contagio del virus SARS-CoV-2. No obstante, en México se alcanzó un nuevo récord de contagios, pues para el corte del 04 de agosto, la Secretaría de Salud informó sobre 20 mil 685 casos nuevos.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) declaró el pasado 24 de julio que las clases presenciales iniciarán el próximo mes de agosto “llueva, truene o relampaguee” y, durante su gira por el estado de Veracruz, el ejecutivo dijo que “ya fue bastante” de clases a distancia y también apuntó que el Gobierno Federal está listo para el regreso a las aulas, pues México ha mantenido las escuelas cerradas por más de 53 semanas, convirtiéndose así en el país de América Latina que más tiempo ha tardado en abandonar el sistema de clases híbridas o cien por ciento virtuales.

 

 

“Nada sustituye a las clases presenciales, es bueno el sistema de educación a distancia, pero no es lo mismo, el cual es el segundo hogar y es donde se socializa el conocimiento y donde aprender con la participación de maestros, maestros, madres y padres de familia y estudiantes”, señaló el presidente de México.

 

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

Published

on

México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

Continuar Leyendo
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Más visto