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Reportaron células Covid 35 fiestas ruidosas interrumpidas durante fin de semana

Personal adscrito a las denominadas Células COVID, cuya labor es detectar e impedir actos contra la salud colectiva, intervinieron en 35 fiestas en igual número de domicilios, nueve eventos con ruido excesivo y levantaron cinco actas a personas que no acataron la instrucción de parar las molestias que generaban y dispersar a los presentes.

Inspectores de Gobernación y de la Policía Municipal integraron durante viernes y sábado, 4 células de inspección que hicieron recorridos por toda la ciudad entre las 22:00 y las 03:00 horas para atender reportes al 9-1-1 y ubicar domicilios donde se realizaban las citadas reuniones.

Durante el operativo, las células COVID efectuaron la detención de seis personas intransigentes que se encontraban en un domicilio de la avenida Equus y Parque Parterre, en Jardines de Oriente, participando en una reunión con música y escándalo que molestaba a los vecinos y de riesgo para la salud ante probables contagios de coronavirus.

Óscar González Luna, subsecretario del Ayuntamiento, dijo que además se interrumpió una celebración religiosa, se presentaron cinco actas circunstanciales en lugares que laboraban fuera del horario establecido, hubo 15 detenidos en total, se supervisaron 14 centros comerciales y se cerraron 41 establecimientos por no contar con las medidas establecidas.

Agregó que por poner en riesgo la salud también fue necesario cerrar 37 puestos ambulantes, realizar un decomiso de cerveza y realizar recorridos en siete tianguis en diferentes puntos, con el retiro nueve vendedores.

Es importante que la comunidad aplique las medidas preventivas básicas para impedir contagios por coronavirus, como son lavado de manos tan frecuente como sea posible, uso correcto de cubreboca y mantener la sana distancia, pues será de esta manera como se pueda avanzar a la siguiente fase en la semaforización.

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Opinión

El valor de mañana. Por Itali Heide

Itali Heide

El año 2020 llega a su fin, depositando unos últimos recuerdos antes de lanzarnos a la incertidumbre del 2021. El año se acaba, pero nos deja mucho en qué pensar. Sin duda alguna, esta Navidad no se sentirá igual que en otros años, en ningún hogar. Habrá menos regalos debajo del árbol, más preocupaciones en la mente y sillas huecas cargando el vacío en los hogares donde llegó un adiós.

Vienen buenas cosas en el próximo año: los programas de vacunación contra el COVID están en marcha, esquinas del mundo vuelven a cobrar vida poco a poco, y un nuevo año es un gran lugar para decidir empezar de nuevo. Si en algo podemos estar de acuerdo, es que este año ha sido una curva de aprendizaje en cada área de nuestras vidas. Las repercusiones sociales, económicas y políticas se sentirán en los años que vienen, marcando en la historia cómo reaccionó la humanidad ante la inevitabilidad de la naturaleza y la globalización.

De aquí al 31 de enero, no alcanzaremos la paz mundial. En todas partes del mundo, las ideologías y creencias que compartimos y evadimos han polarizado familias, comunidades, estados, países y continentes. No resolveremos estos conflictos en los próximos días, ni semanas, pero será un reto que enfrentaremos todos los días. En nosotros está el futuro inminente: ¿escogeremos empatía o división?

El mundo no puede seguir siendo el mismo. Dentro de nuestras diferencias, tenemos que encontrar el común denominador: asegurar que el mundo hoy sea mejor de lo que fue ayer. Esto significa sacrificar el yo quiero por el mundo necesita. Yo quiero salir sin consecuencia, el mundo necesita que me quede en casa. Yo quiero que mi candidato gane, el mundo necesita que la democracia funcione. Yo quiero que todo vuelva a la normalidad, el mundo necesita que construyamos una nueva y mejorada normalidad. Yo lo quiero todo, pero el mundo necesita, con que sea, algo.

Este año nos hizo reflexionar la respuesta global ante el cambio en tiempos de crisis. (Imagen: Quino Al)

Sin importar en qué área del espectro político, cultural, social o económico nos encontremos, todos tendremos que sacrificar algo. Sea regalar un poco de paz mental, soltar culpa ideológica o empatizar con quien no estemos de acuerdo, nos encontraremos con la naturaleza humana. Cuestionar, probar y cambiar de opinión se vale, y ahora más que nunca es una herramienta que nos demuestra qué sectores de la humanidad necesitan nuestra atención.

La incertidumbre y la confusión marcaron los últimos doce meses. De todas las emociones existentes en el mundo, no habrá uno que no se sintió en este año. Podríamos pensar que es un año desperdiciado, lamentando las risas que pudieron ser y los abrazos que nunca fueron, las lágrimas que abundaron y las despedidas inesperadas. Podríamos pensar que no valió la pena vivirlo, pero estaríamos equivocados. La sociedad jamás ha poseído una oportunidad tan inminente de crecimiento colectivo. Aquellos que han escuchado los susurros de los acontecimientos que marcaron este año, serán los líderes del mundo que necesitamos. Sea cual sea el futuro que nos espera, quienes creen en el valor de mañana lo sostienen en sus manos

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