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¿Por qué se está derritiendo el Himalaya? China e India, los culpables

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Las partículas de hollín que aceleran el deshielo de los glaciares del Himalaya y del Tíbet provienen en su mayoría de combustibles fósiles de China y del subcontinente norte de India, según un estudio publicado hoy por la revista Nature.

La identificación del origen de estas partículas, llevada a cabo por la Academia de Ciencias China, podría proporcionar una mejor orientación para futuras acciones de mitigación de la contaminación.

La mayor causa de disminución de los glaciares se debe sobretodo a la presencia de carbono u hollín, pues la magnitud del calor irradiado por estos aerosoles calienta el aire y la superficie del hielo.

Son muchos los glaciares, situados dentro de la meseta del Himalaya y del Tíbet, que están disminuyendo.

Esto afecta a miles de millones de personas que dependen del agua del deshielo.

El autor del estudio, Shichang Kang, y sus colegas usaron una técnica de huellas de doble carbono-isótopo para identificar la firma química del carbón negro que recuperaron en la atmósfera y la superficie de la nieve del Himalaya y la meseta tibetana.

Esta técnica permitió a los investigadores distinguir entre el tipo de fuente (biomasa o combustibles fósiles) y la región de origen.

Las muestras recuperadas en el norte de la meseta tibetana indican que el carbón negro es predominantemente de fuentes de combustibles fósiles chinos (que representan alrededor del 66% de las muestras).

Mientras que en las del Himalaya, las partículas de carbón negro también estaban compuestas por biomasa pero su origen procedía de la Llanura Indogangética, región en el norte del subcontinente Indio.

En general, el hollín proviene de la combustión, ya sea en cocinas tradicionales, calderas de edificios, plantas de carbón o el diésel de los vehículos.

Excelsior

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Amenaza comercial por Groenlandia: Trump sacude a Europa con aranceles para forzar la venta de la isla

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales del 10 por ciento a las exportaciones de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero, como medida de presión para concretar la compra de Groenlandia y en respuesta al despliegue militar europeo en ese territorio ártico.

De acuerdo con información difundida por Europa Press, el gravamen se elevará al 25 por ciento desde el 1 de junio y permanecerá vigente hasta que se formalice un acuerdo de adquisición. La tarifa afectará a todos los bienes enviados desde esas naciones hacia el mercado estadounidense y endurece el pulso con aliados de la OTAN que mantienen presencia militar en la isla.

Trump reiteró que Groenlandia es estratégica para la seguridad global ante el interés de China y Rusia en la región, y sostuvo que Dinamarca carece de capacidad para defenderla. “Solo Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald J. Trump, puede participar en este juego”, afirmó el mandatario, quien vinculó la eventual integración del territorio al sistema de defensa denominado “Cúpula Dorada”, necesario —dijo— para proteger incluso a Canadá.

La reacción europea fue inmediata. Los gobiernos de Dinamarca y de Groenlandia rechazaron cualquier intento de adquisición forzada y recibieron el respaldo de diversos líderes del continente. Según la BBC, los países involucrados consideran el Ártico un espacio de seguridad compartida que debe gestionarse dentro del marco de la OTAN, sin acciones unilaterales. Algunas naciones enviaron contingentes limitados a la isla para subrayar su relevancia estratégica.

En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense viajó a Groenlandia para dialogar con autoridades locales y danesas. El senador demócrata Chris Coons explicó que el objetivo fue escuchar de primera mano las posturas de la población y trasladarlas a Washington, mientras en el Capitolio surgieron iniciativas para frenar cualquier intento de anexión.

El presidente estadounidense insistió en que Dinamarca no tiene medios reales para resguardar el territorio y, en tono irónico, aseguró que “su única protección ahora mismo son dos trineos tirados por perros, y uno de ellos es nuevo”. Para Trump, la incorporación de Groenlandia es un asunto de seguridad nacional impostergable.

Ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia sostuvieron reuniones en la Casa Blanca para explorar salidas diplomáticas y evitar una escalada mayor. Un funcionario danés reconoció la presión constante de Washington desde 2019, aunque descartó que se haya puesto sobre la mesa la opción militar.

El mandatario dejó abierta la posibilidad de negociar, al invitar a Copenhague y a los países implicados a dialogar, pero subrayó que Estados Unidos ha protegido a Europa durante décadas y espera reciprocidad en este momento decisivo.

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