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Semáforo COVID-19: 15 estados se quedan en rojo y 17 en naranja para la próxima semana

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Este viernes 2 de julio, el Semáforo de Riesgo Epidemiológico de la Secretaría de Salud clasificó en color naranja, en nivel de riesgo alto a 17 estados del país, mientras que otros 15 se ubicaron en rojo, nivel de riesgo máximo.

Los 17 estados en semáforo naranja son: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Yucatán, y Zacatecas.

Estos estados podrán retomar actividades con un aforo de 50% en gimnasios, spa, albercas y centros deportivos así como un 25% de aforo en cines, teatros, museos y eventos culturales.

Mientras que Baja California, Coahuila, Colima, Chiapas, Guanajuato, Estado de México, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz se mantienen en semáforo rojo, es decir, que solo se podrán realizar actividades esenciales.

Coahuila, Tamaulipas, Guanajuato y Chiapas son los estados que ya estaban en color naranja y esta semana han regresado al rojo.

En tanto que Guerrero, Hidalgo, Morelos, Oaxaca y Querétaro pasaron a color naranja.

El semáforo de riesgo que las autoridades de salud presentaron este viernes aplicará del 6 de julio al 12 de julio.

Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud, subrayó que si bien hay estados que ya se encuentran en color naranja eso no significa que es momento de que todos vuelvan a las calles o a las actividades normales, porque el riesgo de contagio sigue siendo alto.

“Recordar que transitar o haber transitado del color rojo al color naranja no es todos vamos a la calle, no es ya estamos en verde, no es ya estamos todos en nuestras actividades normales. Hay que seguir teniendo muchísima prudencia para salir a la calle para hacer nuestras actividades, para realizar actividades esenciales, invito a todas las personas del país a revisar en qué color del semáforo está su estado, particularmente, para poder así convivir entre todos en una sociedad donde nos cuidamos unos a otros”, señaló.

Fuente: Animal Político

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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