La discusión del denominado Plan B de la reforma electoral continuó la noche de este miércoles en el pleno del Senado de la República, en medio de confrontaciones entre legisladores y sin que Morena cuente, por sí solo, con los votos necesarios para su aprobación.
Para avalar la propuesta se requiere mayoría calificada, es decir, al menos 86 votos de los 128 senadores. Sin embargo, Morena dispone de 67 escaños, por lo que necesita el respaldo de legisladores del Partido Verde y del Partido del Trabajo para alcanzar la cifra requerida.
Durante la sesión, diversos senadores subieron a tribuna para fijar postura, lo que derivó en momentos de tensión. La confrontación se intensificó cuando la senadora del PAN, Lilly Téllez, abordó temas que no estaban directamente relacionados con la iniciativa, lo que llevó a la presidenta del Senado, Laura Itzel, a solicitar que se le retirara el uso de la palabra.
Posteriormente, se registró un intercambio entre Téllez y el senador de Morena, Saúl Monreal, quien defendió uno de los puntos incluidos en la propuesta al afirmar que la revocación de mandato se mantendrá, pese a que versiones indican que podría eliminarse la posibilidad de realizar este ejercicio en 2027 junto con las elecciones intermedias.
El Plan B impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum busca, entre otros aspectos, reducir los privilegios en congresos locales y ayuntamientos, así como fortalecer los mecanismos de consulta popular. De acuerdo con la mandataria, la propuesta también contempla establecer un tope al presupuesto destinado tanto a los congresos estatales como al propio Senado.
Sheinbaum ha señalado que el objetivo es redirigir recursos hacia necesidades locales, además de abrir la posibilidad de que ciertos temas electorales, como el financiamiento a partidos políticos, puedan someterse a consulta ciudadana, lo cual actualmente está restringido.
La discusión se mantiene en el pleno sin que hasta el momento se haya alcanzado un acuerdo para la aprobación de la reforma.