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Revista

Serie revive el caso de El Mochaorejas y reabre debate sobre el secuestro en México

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Con el estreno de la serie “El Mochaorejas”, producción original de ViX, el nombre de Daniel Arizmendi López volvió a colocarse en la conversación pública, al retratar uno de los casos criminales más violentos y recordados de la década de los noventa en México.

Arizmendi López es considerado uno de los secuestradores más notorios del país por el método con el que operaba. Durante años, su nombre fue asociado al auge del secuestro que se registró en distintas regiones del territorio nacional, delito que en ese periodo alcanzó niveles alarmantes y generó un clima generalizado de temor.

De acuerdo con los antecedentes del caso, Arizmendi inició su actividad delictiva en la adolescencia, cuando se dedicaba al robo de autopartes en el Estado de México. A los 15 años fue detenido por primera vez y, tras recuperar su libertad por ser menor de edad, continuó cometiendo delitos en distintos municipios de la entidad.

Con el paso del tiempo, integró una banda dedicada al secuestro que operó en varias zonas del país, dando inicio a una de las etapas más oscuras en materia de seguridad. Su forma de presionar a las familias consistía en mutilar las orejas de las víctimas y enviarlas como prueba de vida para exigir el pago del rescate. El propio Arizmendi reconoció en una entrevista televisiva haber realizado estas amputaciones con tijeras.

Entre las personas afectadas se encontraban jóvenes y adultos mayores. En uno de los casos, una mujer fue la única víctima a la que le fueron cortadas ambas orejas. Se estima que el número de personas secuestradas por la banda alcanzó al menos 200, de las cuales algunas fueron asesinadas.

El primer secuestro atribuido a Arizmendi ocurrió en 1995, cuando privó de la libertad al propietario de una gasolinera. Ante la negativa de la familia a pagar el rescate, decidió amputarle una oreja y enviarla a sus familiares, marcando el inicio del modus operandi que lo haría ampliamente conocido.

En agosto de 1998 fue detenido a las afueras de su domicilio. Posteriormente, las autoridades lo sentenciaron a 400 años de prisión, condena que cumple actualmente en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, en el Estado de México.

La serie aborda su trayectoria criminal entre 1996 y 1998 a través de una versión ficcionada basada en la investigación de la periodista Olga Wornat y se estrenó el 23 de enero en la plataforma ViX Premium.

Deportes

Cruz Azul ayudó a Jessy a recuperar una palabra tras sufrir un derrame cerebral

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Los partidos de Cruz Azul se convirtieron en una de las pocas cosas que permanecieron intactas en la vida de Jessy después de sufrir un accidente cerebrovascular, una situación que afectó su capacidad para hablar y expresarse.

De acuerdo con el testimonio de su esposa, Susy, durante meses las palabras tardaban en salir. Sin embargo, mientras veía un partido entre Chivas y Cruz Azul junto a su familia, Jessy pronunció la palabra “gol”, un momento que representó una señal importante para sus seres cercanos.

“La pasión por su equipo jamás la perdió”, relató Susy, con quien Jessy ha compartido 18 años de vida.

Antes del accidente, seguir los partidos del equipo cementero formaba parte de su rutina diaria. Según su familia, Jessy vivía cada encuentro con intensidad, celebrando, reclamando jugadas y reaccionando constantemente frente al televisor. También acudía al estadio junto a sus familiares, donde disfrutaba del ambiente, los cánticos y la convivencia alrededor del futbol.

Tras el accidente cerebrovascular, los encuentros de Cruz Azul continuaron formando parte de su vida. Sus hermanos comenzaron a compartirle información sobre el equipo, los resultados y los cambios en la temporada, situación que, poco a poco, generó nuevas reacciones en ella.

Con el paso del tiempo, los partidos dejaron de ser solamente entretenimiento y se transformaron en una forma de conexión emocional y expresión personal.

La familia de Jessy también tuvo la oportunidad de visitar las instalaciones de La Noria y convivir con jugadores de Cruz Azul. Durante la visita, la aficionada recorrió la tienda oficial, recibió abrazos, convivió con la mascota Blu y participó en actividades con futbolistas del equipo entre fotografías, autógrafos y regalos.

“Yo noté que disfrutó todo. Estuvo muy cómoda. Está muy agradecida”, comentó Susy.

Para la familia, Cruz Azul representa ahora algo más que un equipo de futbol. Según compartieron, la afición se convirtió en una motivación para seguir adelante después de que la vida de Jessy cambiara por completo a raíz del accidente cerebrovascular.

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