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Solicitan impuesto de 20% para las bebidas azucaradas

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 Por considerar que el impuesto de un peso por litro a las bebidas azucaradas establecido el año pasado ha cumplido con el objetivo de reducir el consumo de las mismas, pero que éste no ha sido suficiente, la asociación Alianza por la Salud Alimentaria (ASA) pidió que tal impuesto suba a un 20 por ciento, con lo cual se podría tener un mayor impacto en la salud de la población mexicana.

El organismo también solicitó que se elimine el IVA al agua embotellada en envases menores de 10 litros, con el fin de hacer económicamente más accesible el agua que las bebidas azucaradas.

“El impuesto ha mostrado su efectividad en reducir el consumo de bebidas nocivas para la salud, pero es necesario complementarloutilizando los recursos recaudados para el objetivo social por el cual fue aprobado”, señaló Luis Manuel Encarnación, coordinador de la Coalición ContraPESO, miembro de ASA.

Agregó que “las organizaciones de la ASA no desistiremos en exigir al gobierno que cumpla su promesa de utilizar los más de 18 mil millones de pesos que recaudó el impuesto en 2014 para la prevención de la obesidad y sus enfermedades asociadas, especialmente mediante el acceso al agua potable en escuelas con la instalación de bebederos”.

Un estudio realizado por el Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reveló que como consecuencia del impuesto que entró en vigor el 1 de enero del 2014 hubo una reducción promedio de 6 por ciento en las compras de bebidas azucarada durante el año pasado.

Sin embargo, comentó que la reducción fue aumentando a lo largo del año hasta alcanzar un 12 por ciento en diciembre.

Así, los resultados preliminares indican que las compras de bebidas azucaradas en los hogares se redujeron en todos los niveles socioeconómicos, observando una reducción mayor en el nivel más bajo.

Los hogares de menores recursos redujeron sus compras de bebidas azucaradas en 9 por ciento en promedio durante el 2014 y alcanzaron una reducción de 17 por ciento al final de este año.

Asimismo, los resultados demuestran que se registró un aumento del 4 por ciento en el consumo de bebidas sin impuesto, en especial agua embotellada, señalando que no se registró el consumo de agua no embotellada.

Al respecto, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, miembro de la ASA, señaló que “en los últimos meses de 2014 las familias más pobres no sólo habían reducido el consumo de bebidas azucaradas, sino que también estaban gastando menos en estas bebidas, ya que la baja del consumo alcanzó 17 por ciento hacia el final del 2014, esto quiere decir que la reducción está superando al impuesto y, por lo tanto, el total del gasto en bebidas azucaradas es menor”.

Por su parte, Fiorella Espinosa, investigadora de Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor, comentó que “estos datos son relevantestomando en cuenta que en México una diabetes complicada puede llevar a una familia a la bancarrota, el mayor gasto en salud por el consumo de bebidas azucaradas se da en las familias más pobres, convirtiéndose en una causa de pauperización”.

De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), una persona que vive con diabetes complicada gasta un promedio de 65 mil 896 pesos al año en el tratamiento médico, mientras que percibe un salario promedio anual de 61 mil 896 pesos, lo que es completamente insostenible.

El Financiero

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Recomendaciones para optimizar recursos en viajes de negocios

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Los viajes de negocios pueden abrir oportunidades importantes: cerrar acuerdos, visitar clientes, asistir a ferias, capacitar equipos o supervisar operaciones en otra ciudad.

Sin embargo, también pueden convertirse en un gasto elevado si no se planifican con cuidado. Vuelos, hospedaje, traslados, alimentos y cambios de último momento suelen afectar el presupuesto más de lo esperado.

Una forma de controlar mejor los costos es revisar con anticipación las Promociones en alquiler de auto disponibles para la fecha y ciudad del viaje. Contar con un vehículo puede ser práctico cuando la agenda incluye varias reuniones, traslados entre zonas distintas o visitas a clientes en horarios ajustados.

La clave no está solo en gastar menos, sino en usar mejor los recursos. Un viaje corporativo bien organizado reduce tiempos muertos, evita pagos innecesarios y permite que la persona se concentre en el objetivo principal: trabajar, negociar o representar a la empresa de la mejor manera.

Planificar con tiempo evita gastos innecesarios

Uno de los errores más comunes en viajes de negocios es dejar todo para el último momento. Cuando las reservaciones se hacen con poca anticipación, suele haber menos opciones y precios más altos.

Lo ideal es definir desde el inicio las fechas, horarios de reuniones, ubicación del hospedaje y medios de transporte. Con esa información es más fácil decidir si conviene rentar un auto, usar transporte privado por trayecto o combinar distintas alternativas.

También es importante revisar si el viaje realmente requiere más de una noche. A veces, ajustar horarios de vuelo o concentrar reuniones en una misma zona puede reducir gastos de hotel, alimentos y traslados.

Elegir hospedaje según la agenda, no solo por precio

Un hotel más barato no siempre representa ahorro. Si está lejos de las reuniones, puede generar más gasto en transporte y pérdida de tiempo. En viajes de negocios, la ubicación tiene un valor importante.

Conviene elegir hospedaje cerca de la zona donde se realizarán la mayoría de las actividades. Si habrá visitas a distintos puntos de la ciudad, entonces es mejor buscar una ubicación intermedia y revisar rutas antes de llegar.

También vale la pena considerar si el hotel incluye desayuno, estacionamiento, internet o espacios de trabajo. Estos servicios pueden parecer pequeños, pero ayudan a reducir gastos adicionales durante la estancia.

Organizar traslados con una estrategia clara

Los traslados suelen ser una de las partidas más variables en un viaje corporativo. Si la persona depende de taxis o aplicaciones para cada movimiento, el costo puede subir rápido, especialmente en horarios de alta demanda.

Rentar un auto puede ser conveniente cuando hay varias reuniones en el día, visitas a parques industriales, traslados fuera del centro urbano o necesidad de flexibilidad. También puede ayudar cuando el viaje incluye equipo, muestras, documentos o materiales que sería incómodo mover en transporte público.

Antes de decidir, conviene calcular cuántos traslados se harán, cuánto tiempo tomará cada uno y si habrá estacionamiento disponible. La opción más eficiente no siempre es la más barata en apariencia, sino la que permite cumplir la agenda sin retrasos ni gastos dispersos.

Crear una política de gastos clara

Cuando una empresa realiza viajes con frecuencia, necesita reglas básicas. Una política de gastos ayuda a evitar confusiones sobre qué se puede pagar, qué comprobantes se requieren y cuáles son los límites permitidos.

Esta política puede incluir montos máximos para alimentos, tipo de hospedaje, transporte autorizado, uso de autos rentados, viáticos y procedimientos de reembolso. Mientras más clara sea, menos tiempo se pierde después revisando cargos o corrigiendo comprobantes.

Para pequeñas empresas o emprendedores, no hace falta un documento complejo. Basta con una guía sencilla que indique qué gastos son necesarios y cuáles deben autorizarse antes.

Aprovechar herramientas digitales

Las aplicaciones de mapas, calendarios, facturación, control de gastos y reservaciones pueden facilitar mucho la administración del viaje. Tener todo organizado en el celular reduce errores y ayuda a tomar decisiones rápidas.

Por ejemplo, revisar rutas antes de salir evita trayectos innecesarios. Guardar comprobantes digitales permite rendir cuentas con mayor orden. Usar calendarios compartidos ayuda a que el equipo sepa dónde estará cada persona y en qué horarios.

También es útil llevar un registro diario de gastos. Esperar hasta el final del viaje puede provocar olvidos o pérdida de comprobantes.

Evitar cambios de último momento

Los cambios repentinos suelen ser costosos. Modificar vuelos, ampliar noches de hotel o cancelar reservaciones puede generar cargos adicionales. Aunque algunos imprevistos son inevitables, muchos pueden prevenirse con una agenda realista.

Antes de confirmar el viaje, conviene validar horarios con clientes, proveedores o equipos internos. También es recomendable dejar márgenes entre reuniones. Una agenda demasiado ajustada puede parecer eficiente, pero cualquier retraso puede afectar todo el día.

Si el viaje incluye traslados entre ciudades o zonas alejadas, esos márgenes son todavía más importantes.

Medir si el viaje valió la pena

Optimizar recursos no termina cuando la persona vuelve. Después del viaje, conviene revisar qué gastos fueron necesarios, cuáles pudieron evitarse y qué aprendizajes servirán para la próxima salida.

También es útil comparar el costo total con el objetivo del viaje. ¿Se cerró una venta? ¿Se avanzó en una negociación? ¿Se capacitó al equipo? ¿Se resolvió un problema operativo? Esta revisión ayuda a decidir cuándo un viaje presencial tiene sentido y cuándo puede sustituirse por una reunión virtual.

Viajar mejor también es administrar mejor

Un viaje de negocios bien planeado no tiene por qué salirse del presupuesto. La diferencia está en anticiparse, comparar opciones y tomar decisiones alineadas con la agenda real.

Revisar transporte, hospedaje, comidas, tiempos y posibles promociones permite usar mejor cada recurso. Cuando la movilidad está bien resuelta y los gastos están bajo control, el viaje deja de ser una carga operativa y se convierte en una inversión más ordenada para la empresa.

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