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Salud y Bienestar

Sólo uno de cada cinco helados de vainilla son naturales: Estudio

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Una investigación de la agencia británica independiente de consumidores Which? ha revelado la paradoja del verano: La mayoría de helados de vainilla no contienen ni vainilla ni helado.

La vainilina, un saborizante sintético que suele extraerse del guaiacol, un derivado del petróleo, es lo que suele aportar el sabor a los helados y otros productos que no contienen vainilla natural.

La vainilla ya es la segunda especie más cara, por detrás del azafrán. A pesar de su cotización en los mercados internacionales, los productores malgaches solamente ganan un cuarto del precio de exportación.

A esto se le suma lo delicado del propio cultivo de la vainilla: Su polinización es manual y tan sólo puede realizarse durante parte de un único día, en las horas cuando la flor se abre. Solamente así podrá crecer una vaina, que al cosecharla, habrá que curarla al sol durante el día y fermentarla en cajas durante de la noche en un proceso que dura entre tres y seis meses.

El encarecimiento de la vainilla ha conllevado también conflictos en el campo, donde los campesinos se arman tanto como pueden para vigilar sus cultivos de los saqueadores que quieren hacerse con el preciado botín.

Por lo que respecta a la cuestión de los helados, según la investigación de Which?, la nata, la leche fresca y los huevos que definen a los helados están siendo sustituidos por productos más baratos a causa de una desregulación ocurrida en 2015.

Hasta entonces, la definición de helado tenía que ajustarse mínimamente a la receta tradicional, por la que cada dulce debía contener un 5 por ciento de lácteos grasos y un 2.5 por ciento de proteína de leche.

Agencias

Salud y Bienestar

La IA llega a los hospitales, pero el médico sigue al mando

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La incorporación de la inteligencia artificial en la medicina se ha convertido en uno de los avances tecnológicos más relevantes de los últimos años; sin embargo, especialistas de la Universidad Autónoma de Chihuahua advierten que estas herramientas deben entenderse como un apoyo y no como un sustituto del médico.

El doctor Carlos Eduardo Cañedo Figueroa, docente de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH, explicó que la inteligencia artificial ya está transformando la atención en salud al facilitar procesos como la interpretación de estudios de imagen, el análisis de grandes volúmenes de datos clínicos, la detección temprana de enfermedades y la personalización de tratamientos, lo que se traduce en diagnósticos más precisos y una atención más ágil para los pacientes.

No obstante, subrayó que la tecnología carece de aspectos esenciales del ejercicio médico, como el juicio clínico, la experiencia profesional y la capacidad de tomar decisiones éticas ante escenarios complejos. Señaló que, aunque la inteligencia artificial puede procesar información con gran rapidez, no puede reemplazar el criterio humano ni la relación médico-paciente.

Desde la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas se destacó que el futuro de la atención médica no radica en una competencia entre humanos y máquinas, sino en un modelo de colaboración. Por ello, la formación de nuevos profesionales de la salud debe integrar el uso de herramientas tecnológicas con una sólida preparación ética, humanista y científica.

Especialistas de la UACH coincidieron en que la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la calidad de la atención, siempre que el médico conserve su papel central como responsable del cuidado integral, humano y ético de los pacientes.

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