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Sube el salario mínimo y aprieta a las PyMES: piden apoyos para evitar despidos y alza de precios

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El incremento del 13 por ciento al salario mínimo, que entró en vigor al inicio de 2026, representa un avance importante para la recuperación del poder adquisitivo de las familias, pero también plantea un desafío significativo para las pequeñas y medianas empresas, advirtió el maestro Isaac González Granados, docente de la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

El especialista reconoció que el aumento es una medida positiva desde el punto de vista social, al permitir que los trabajadores enfrenten mejor el costo de vida. Sin embargo, subrayó que las decisiones económicas tienen efectos en cadena y no ocurren de manera aislada.

Explicó que mientras las grandes empresas suelen tener mayor capacidad para absorber el incremento en la nómina, las PyMES enfrentan un escenario mucho más complejo. Negocios como tiendas de barrio, talleres o comercios locales podrían verse presionados si sus costos laborales aumentan sin que exista un crecimiento proporcional en sus ventas.

De no existir apoyos, alertó, esta situación podría traducirse en un alza de precios para los consumidores o, en el peor de los casos, en recortes de personal, afectando tanto al empleo como a la estabilidad económica local.

Ante este panorama, González Granados hizo un llamado a no dejar solas a las pequeñas empresas y a impulsar medidas de acompañamiento por parte de las autoridades, como subsidios temporales a las cuotas de seguridad social o periodos de gracia en el Impuesto Sobre Nómina.

Este tipo de apoyos, explicó, permitirían amortiguar el impacto inicial del aumento salarial mientras las empresas ajustan su productividad y modelo financiero, generando un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la viabilidad del sector productivo local.

Dinero

Global Money Week 2026 impulsa el diálogo sobre finanzas en los hogares

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En México, la conversación sobre dinero continúa siendo un tema ausente en muchos hogares, donde hablar de ingresos, gastos o deudas suele evitarse, lo que limita la comprensión colectiva de las finanzas personales.

De acuerdo con el análisis publicado en el marco de Global Money Week 2026, esta falta de diálogo contribuye a que los hábitos financieros no se transmitan entre generaciones. Actualmente, solo una de cada cuatro personas en el país elabora un presupuesto y apenas el 53 por ciento lleva algún control de sus gastos.

El documento señala que la ausencia de educación financiera no se reduce únicamente a la falta de información, sino también a la carencia de prácticas cotidianas que difícilmente se desarrollan si no forman parte de la vida familiar. No obstante, advierte que fomentar la educación financiera desde instituciones es insuficiente si no se acompaña de cambios en el entorno doméstico.

Especialistas destacan que la familia funciona como el primer sistema financiero, donde se adquieren las bases para entender conceptos como ahorro, gasto y planeación. Estudios citados indican que quienes crecen en entornos donde se abordan estos temas desarrollan mayor claridad en el manejo del dinero, independientemente del nivel de ingresos.

En el caso de la Generación Z, el acceso a herramientas digitales permite realizar operaciones financieras desde dispositivos móviles. Sin embargo, este acceso no siempre se traduce en comprensión. A nivel global, este grupo presenta un índice de gasto frente al ahorro de 1.93, lo que refleja que consumen casi el doble de lo que reservan, aunque algunos comienzan a modificar sus hábitos para mejorar su control financiero.

En México, existen instrumentos financieros disponibles para menores de edad, como cuentas de depósito, Afore para niños o Cetes. Pese a ello, su uso es limitado: en 2023, solo el 0.2 por ciento contaba con una cuenta de Afore y el 0.8 por ciento tenía un contrato de Cetes.

El texto destaca que acercar estas herramientas desde edades tempranas puede reducir la distancia entre el sistema financiero y la experiencia personal, permitiendo que niñas, niños y jóvenes comprendan de forma práctica cómo funciona el dinero.

Finalmente, se señala que iniciativas como Mi Cuenta Junior de Bankaool buscan facilitar este primer acercamiento, promoviendo la toma de decisiones financieras desde etapas tempranas. La reflexión central apunta a que integrar el tema del dinero en la vida cotidiana puede influir en la forma en que las personas enfrentan sus decisiones económicas.

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