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Tom Cruise cumple 53 años

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Reconocido como uno de los mejores artistas de Hollywood, el estadounidense Tom Cruise cumple hoy 53 años de vida a la espera del estreno de la cinta «Misión imposible: Nación secreta».

Thomas Cruise Mapother IV nació el 3 de julio de 1962 en Syracuse, Nueva York.

Es hijo de Thomas Cruise Mapother III, un ingeniero electrónico, y de Mary Lee, profesora, cuyo matrimonio se disolvió cuando él tenía 12 años.

A los 14 años ingresó en un seminario católico de Cincinnati con la intención de convertirse en monje franciscano. Posteriormente, dejó el seminario e ingresó a la Escuela Superior donde se graduó.

Años más tarde se apartó de sus creencias católicas y se sumó a la iglesia de la Cienciología, pues según él, su nueva fe le curó la dislexia que padecía desde niño.

Al inicio de la década de los 80 empezó a estudiar arte dramático, al tiempo de realizar distintos trabajos con la intención de pagarse la escuela, por lo que empezó a tener contacto con el Séptimo Arte, y así realizó pequeñas interpretaciones en las películas «Guys and dolls» y «Taps».

En 1982 se estrenó «Rebeldes», de Francis Ford Coppola, quien incluyó a Cruise en el reparto y del que surgió uno de los cuadros de actores jóvenes más importantes de esa generación.

En 1986 trabajó con Tony Scott en «Top Gun», que fue un éxito comercial al recaudar 300 millones de dólares, después Martin Scorsese lo incluyó en el reparto de «El color del dinero», junto con Paul Newman.

En 1988 obtuvo fama con la película «Cocktail», de Roger Donalson, y para la cual se preparó por casi un mes sirviendo bebidas en clubes nocturnos de Nueva York. Un año después trabajó junto a Dustin Hoffman en «Rain man», ganadora del Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

La interpretación que hizo de un veterano de Vietnam que la guerra deja parapléjico, en la película «Nacido el 4 de julio», de Oliver Stone, estrenada a principios de 1990, lo hizo merecedor del Globo de Oro y candidato al Oscar como Mejor Actor Principal.

En «Misión imposible» (1995) fue el protagonista y productor, bajo las órdenes de Brian de Palma, y en 1996 rodó la comedia romántica «Jerry McGuire», en la que encarnó a un agente deportivo, y con la cual obtuvo un Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia y una nominación al Oscar de la Academia como Mejor Actor.

A finales de 1999 rodó «Magnolia», que lo hizo ganar el Globo de Oro como Mejor Actor y lo postuló al Oscar en la categoría de Actor de Reparto.

Tom Cruise ha contraído matrimonio en dos ocasiones, la primera en 1987 con la actriz Mimi Rogers, de quien se divorció en 1990 para casarse con Nicole Kidman, a quien conoció durante el rodaje de «Días de trueno».

Ambos adoptaron en 1993 a una niña, Isabella, y a un niño, Connor, y tras 11 años de sólido matrimonio, Cruise y Kidman se separaron en el año 2000.

Su divorcio causó controversia, porque se culpó a la actriz española Penélope Cruz de este rompimiento.

Después, Tom se relacionó de manera sentimental con Penélope, tras filmar «Vanilla sky» (2002), con quien estuvo tres años, para luego contraer nupcias con la actriz Katie Holmes, con quien tuvo a su primera hija biológica: Suri, quien nació el 18 de abril de 2006.

Entre sus filmes más recientes se encuentran «Misión imposible III», (2006), «Lions for lambs» (2007) y «Tropic thunder» (2008). En 2010 el actor participó en la película «Encuentro explosivo», en la que compartió créditos con Cameron Diaz y dio vida a «Roy Miller».

Durante 2011 Tom Cruise participó en «Misión imposible: El protocolo fantasma» y un año después estrenó «La era del rock»; en 2013, «Jack Reacher» y «Oblivion».

En 2014, Cruise estrenó la película «Al filo del mañana», cinta de ciencia ficción, en la que el actor forma parte de una guerra contra una raza extraterrestre en la que morir no es el final, sino parte de un proceso.

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Por qué el miedo a mostrar una estrategia de juego poco inteligente cuesta dinero

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El temor al juicio ajeno es uno de los obstáculos psicológicos más costosos en el mundo del poker. Esto se debe a que la necesidad instintiva de validación social suele llevar a los jugadores a tomar decisiones basadas en la imagen que proyectan y no en la rentabilidad matemática de la mano, lo cual provoca una fuga silenciosa pero continua de dinero. Muchos prefieren pagar una apuesta perdedora antes que reconocer que han sido superados por un farol o rehúsan hacer un «fold» adecuado por miedo a ser considerados débiles o temerosos por el resto de la mesa, sin darse cuenta que en este ámbito, la única métrica real del éxito es la calidad de las decisiones tomadas bajo incertidumbre.

Para aprender a distinguir el ego de la estrategia pura y vencer este bloqueo mental, es esencial practicar en entornos que proporcionen anonimato y una estructura técnica que facilite el aprendizaje sin presiones externas. Por esta razón, se sugiere como opción práctica explorar los distintos juegos de poker disponibles en plataformas con prestigio internacional, que poseen un software renovado y agrupaciones inteligentes de mesas. Esto permite al usuario acostumbrarse a tomar decisiones en ventanas sencillas y botones deslizantes que agilizan el proceso del pensamiento. Además, ofrecen una amplia gama de modalidades, como torneos PKO o Texas Hold’em, con inscripciones asequibles para todos los niveles de banca.

La influencia que tiene el temor al juicio de los demás en la rentabilidad de las manos

Este material está creado especialmente para los jugadores que aspiran a profesionalizar su enfoque y entender que el poker es, por encima de todo, un juego de información incompleta en el cual la opinión de los contrincantes no tiene valor monetario. Se enfoca en aquellos que quieren dejar de ser «jugadores egoístas» para transformarse en analistas de rangos y frecuencias que no temen quedar expuestos si la lógica respalda su movimiento, lo cual permite un desarrollo técnico mucho más rápido y sólido ante rivales que continúan atrapados en la necesidad de demostrar su valentía en cada bote.

Una de las principales ventajas de acudir a una plataforma con un nombre mundialmente conocido es la certeza de un espacio seguro y protegido, en el que el soporte está presente durante todo momento y el software está configurado para que la experiencia sea ágil. Esto permite jugar con varias mesas a la vez con una sola mano utilizando el modo vertical en dispositivos móviles, lo cual simplifica enormemente enfocarse en la estrategia general y disminuye el impacto emocional de cada jugada individual al dividir el foco entre múltiples situaciones de juego simultáneas.

El síntoma más evidente de este temor a parecer que la estrategia de juego no es muy inteligente es el hecho de realizar apuestas innecesarias solo para «ver qué tenía el otro». El jugador, en efecto, prefiere confirmar su sospecha de derrota con un «call» perdedor antes que soportar la incertidumbre de haber sido engañado. Esto es una trampa psicológica devastadora que ignora el concepto de valor esperado y da prioridad al alivio emocional momentáneo por encima del manejo eficaz del capital disponible en la mesa. Así, se regalan fichas que son esenciales para sobrevivir en las etapas avanzadas de cualquier torneo.

La trampa de los calls por presión del entorno social

Cuando nos enfrentamos a una gran apuesta en el river, la mente frecuentemente se halla en conflicto entre lo que determinan las probabilidades y lo que manda el orgullo. Esto lleva a numerosos jugadores a hacer «hero calls» injustificados solo para escapar de la burla de un rival agresivo que podría estar haciendo un farol. Este comportamiento deteriora sistemáticamente la tasa de ganancias a largo plazo. Lo cierto es que la mayor parte de los jugadores en niveles bajos e intermedios no farolean con la frecuencia necesaria para que estos pagos por despecho sean rentables, así que aprender a jugar de manera humilde es una de las habilidades más lucrativas que se pueden adquirir.

En juegos con conocidos o en ambientes con chat activo, este tipo de equivocaciones se ven potenciadas, pues el deseo de no parecer «explotable» oscurece la visión objetiva de la mano y hace que el jugador ignore que un «fold» disciplinado es el fundamento de un juego sólido y profesional. Un jugador que no tiene miedo de ser engañado es un jugador arriesgado, ya que toma decisiones únicamente basándose en la textura de la mesa y las tendencias del oponente, suprimiendo cualquier ruido emocional que pueda modificar el cálculo de la equidad requerida para seguir en el bote.

El fold apropiado ante la apariencia de debilidad

Sin embargo, la presión social impide que muchos abandonen de manera disciplinada cuando todas las señales señalan que han sido derrotados, simplemente porque no quieren ser asociados con un estilo de juego pasivo o «tight». Esto los lleva a participar en botes inflados utilizando manos marginales, lo cual solo hace que su rentabilidad a largo plazo se vea erosionada. En el poker, se premia la habilidad para reconocer cuándo las probabilidades no están de nuestro lado y no la obstinación de mantener una mano que ha perdido su valor comparativo frente al movimiento del adversario.

Cuando el jugador está más preocupado por lo que los demás piensan de él que por las tendencias reales de su oponente, pierde la habilidad de detectar faroles evidentes y hacer apuestas extremas debido al miedo a ser «check-raised» y quedar en ridículo frente a los espectadores. Esta dinámica solo se rompe cuando se admite que errar es parte del aprendizaje y que un «fold» inteligente es, muchas veces, la jugada más valiente y lucrativa en una partida de alto nivel.

Instrumentos para desensibilizar el ego en el juego

Para reducir estos sesgos, es muy útil emplear herramientas de práctica que incluyan variantes de retiro rápido como el SNAP o sit-and-go rápidos como el BLAST. En estos casos, la rapidez de las manos evita que el jugador se estanque emocionalmente en una sola decisión y promueve un enfoque más ágil y orientado al volumen. Esto permite que la repetición constante de situaciones parecidas desensibilice al usuario ante el temor a equivocarse y fortalezca su confianza en su propio sistema de toma de decisiones técnicas, por encima de cualquier consideración emocional o social..

Por último, tener acceso a una amplia gama de opciones y precios posibilita que el jugador expanda sus límites de manera responsable, adquiriendo la habilidad de manejar la presión de botes mayores sin que el temor a parecer poco inteligente obstaculice su juego ideal. Al fin y al cabo, el poker es un combate de resistencia mental en el cual quien mejor maneja sus emociones y sus fichas es quien prevalece sobre aquellos que todavía juegan en busca del aplauso o la aprobación de una mesa que, en realidad, solo aguarda su próximo error psicológico para quedarse con su stack.

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