No obstante, hay quienes beben agua justo antes de irse a dormir, un hábito que puede no ser tan saludable como se piensa.
La especialista en trastornos del sueño de Clínica Cleveland, Jessica Vensel Rundo, explica por qué se debe tomar en cuenta la cantidad de agua que se toma antes de acostarse.
En general, no recomendamos beber una gran cantidad de agua antes de acostarse, pero una pequeña cantidad es buena”.
Es importante tomar agua a lo largo del día. Foto: Pexels
¿POR QUÉ NO SE RECOMIENDA TOMAR MUCHA AGUA ANTES DE DORMIR?
Si bien mantenerse hidratado es importante, descansar bien por la noche es igualmente esencial y esto se puede ver afectado si te levantas en las noches al baño.
La especialista menciona que si el sueño se interrumpe un par de veces, no hay grandes efectos negativos, pero si tu descanso se ve interrumpido regularmente, puede ser hora de cambiar la rutina nocturna.
“Puede comenzar a interrumpir su sueño y puede hacer que tenga problemas para volver a dormirse”, dice la doctora de Clínica Cleveland.
Si su sueño se interrumpe constantemente noche tras noche, puede incluso conducir a la privación del sueño y empeorar la calidad de su sueño, explica.
«Tu sistema inmunológico no es tan efectivo después de experimentar algún tipo de privación del sueño”, destaca Vensel Rundo.
Si bien levantarse para ir al baño de vez en cuando no dañará su salud, es importante tener en cuenta que las interrupciones constantes del sueño pueden provocar una variedad de problemas.
Después de todo, el sueño está relacionado con todo, desde el sistema inmunológico hasta la salud mental, pues se ha demostrado que la privación intensa del sueño tiene un vínculo con:
Pérdida de memoria.
Infecciones.
Presión arterial alta.
Niveles altos de colesterol.
Aumento de peso.
Cáncer.
También es importante saber si tienes alguna afección que pueda provocar la necesidad de orinar con frecuencia.
Si es así, es posible que debas reducir tu consumo de agua incluso antes de acostarse.
Un estudio demostró que incluso beber agua una hora antes de acostarse no era suficiente para las personas que experimentan nocturia.
La incorporación de la inteligencia artificial en la medicina se ha convertido en uno de los avances tecnológicos más relevantes de los últimos años; sin embargo, especialistas de la Universidad Autónoma de Chihuahua advierten que estas herramientas deben entenderse como un apoyo y no como un sustituto del médico.
El doctor Carlos Eduardo Cañedo Figueroa, docente de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH, explicó que la inteligencia artificial ya está transformando la atención en salud al facilitar procesos como la interpretación de estudios de imagen, el análisis de grandes volúmenes de datos clínicos, la detección temprana de enfermedades y la personalización de tratamientos, lo que se traduce en diagnósticos más precisos y una atención más ágil para los pacientes.
No obstante, subrayó que la tecnología carece de aspectos esenciales del ejercicio médico, como el juicio clínico, la experiencia profesional y la capacidad de tomar decisiones éticas ante escenarios complejos. Señaló que, aunque la inteligencia artificial puede procesar información con gran rapidez, no puede reemplazar el criterio humano ni la relación médico-paciente.
Desde la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas se destacó que el futuro de la atención médica no radica en una competencia entre humanos y máquinas, sino en un modelo de colaboración. Por ello, la formación de nuevos profesionales de la salud debe integrar el uso de herramientas tecnológicas con una sólida preparación ética, humanista y científica.
Especialistas de la UACH coincidieron en que la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la calidad de la atención, siempre que el médico conserve su papel central como responsable del cuidado integral, humano y ético de los pacientes.