Los Toronto Blue Jays iniciaron la temporada 2025 sin grandes expectativas sobre Trey Yesavage, un joven lanzador que ni siquiera había lanzado una entrada en ligas menores. Su debut en A-ball se consideraba ya un logro. Sin embargo, el novato superó todas las previsiones y se convirtió en una de las historias más sorprendentes del béisbol este año.
Yesavage ascendió meteóricamente por las divisiones menores gracias a su dominio sobre los bateadores, hasta llegar al primer equipo de los Blue Jays, donde tuvo una breve pero destacada participación. El miércoles, durante el quinto juego de la Serie Mundial contra los Dodgers de Los Ángeles, el derecho de 22 años firmó una actuación memorable: 12 ponches en la apertura más larga de su carrera profesional, consolidándose como una de las piezas clave de Toronto en esta postemporada.
Su ascenso no solo ha sido deportivo, sino también económico. Tras firmar por 4 millones de dólares en el draft, Yesavage apenas había ganado unos 60 mil dólares como novato, debido a su corto paso por las Grandes Ligas. Pero su desempeño en octubre promete cambiar radicalmente esa cifra. Si los Blue Jays se coronan campeones, el lanzador podría triplicar o incluso sextuplicar su salario gracias a las ganancias que reparte la MLB entre los equipos participantes en playoffs.
En 2019, por ejemplo, los Nacionales de Washington se llevaron 29 millones de dólares del fondo de postemporada, con cada jugador recibiendo cerca de 382 mil dólares. Una cantidad similar podría convertir este mes en el más lucrativo de la carrera de Yesavage.
Con una efectividad de 3.46 y 39 ponches en 26 entradas durante los playoffs, el novato ha sido fundamental en la marcha de Toronto hacia el título. Aunque su contrato para 2026 seguirá siendo modesto, su talento y frialdad en el montículo ya lo colocan como una futura estrella.
Como él mismo dijo tras su última victoria: “Este cheque de los playoffs va a estar muy bien”. Y, a juzgar por su desempeño, lo tiene más que merecido.