Un doblete de Ochoa y uno gol más de Granados en la recta final del partido ocasionaron que este martes el Tri de Raúl Gutiérrez, más allá de ser la Selección más dominante del mundo, esté a las puertas de algo inimaginable para el momento que vive el futbol mexicano, un Tricampeonato del Mundo.
Un inicio vertiginoso que combinó polémica, atajadas y temple tuvo el Argentina-México. Apenas se advertía de la ‘peligrosidad’ del apellido Grondona cuando el árbitro ya tenía la primera decisión polémica con un penal marcado por supuesta falta de Salomón Wbias sobre Suárez al minuto 2.
Y entonces apareció la autoridad en la portería, esa misma que metió al Tri a Semifinales en la angustia de tanda de penales ante Brasil. Raúl Gudiño se tendió a la derecha y sobrado sacó el disparo de Driuissi.
Ahora sí, millones de mexicanos que apenas abrían los ojos tenían un inmejorable «buenos días» y segundos después vieron salir el sol.
México tuvo su primera aproximación en un centro por derecha que la defensa argentina mandó a tiro de esquina, aún golpeada por el penal fallado, y así le abrió la puerta del gol al Tri.
En una excelsa jugada de pizarrón que buscó a Wbias en el punto de penal para que éste prolongará a segundo poste para la llegada de Ochoa, quien controló ante la pasividad albiceleste y después fusiló a Augusto Batalla y abrir el marcador.
Pese a que aún faltaban más de 80 minutos de juego, la desesperación se hizo presente en los sudamericanos comandados por Compagnucci que tiraban codazos, planchas y todo tipo de palabrería que la paciencia del silbante había consentido al grado del que el primer amonestado fue mexicano.
El Tri, en su papel de potencia y referente, respondió como mejor lo sabe hacer con clase, goles y futbol.
Nuevamente la táctica fija y el trabajo de Raúl Gutiérrez se presentó al minuto 21 cuando un recentro tras el cobro de una falta encontró a Ochoa a segundo poste, quien llegó barriendo a la cita y simplemente empujó el esférico para ampliar el marcador.
Argentina comenzó a derrumbarse de fea forma cuando Ibáñez se fue expulsado y ni la condescendencia del árbitro podía pasar por alto el planchazo que le puso a Govea antes del medio tiempo.
La cara de Grondona que hace 10 años tenía hundido a la Selecciones menores de México en el fracaso, hoy veía desolado como aquellas bases hoy le daban un bofetada desoladora al futbol pampero.
En el segundo tiempo un dato lo dijo todo. México tuvo la pelota más del 60 por ciento del tiempo contra los escasos 30 de Argentina que no pudo reaccionar con un hombre menos y aunque el Tri le dio algunas oportunidades al reinicio, pronto reacomodo y el partido fue cayendo en un letargo.
Mientras Campagnucci seguía dando cátedra de no saber perder y le metió un pisotón a Gudiño que el árbitro italiano vio en primera fila y no quiso marcar, el Tri respondió de nueva cuenta con goles. Granados recibió una gran asistencia de Govea para ponerse mano a mano con Batalla, fusilarlo y ahora sí, meterse de lleno en la Final por el Tricampeonato del Mundo.
Fuente: Medio Tiempo.
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