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Vicente Fernández Jr. aseguró que su desaparición fue “un secuestro”

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Luego de su desaparición durante dos meses, el empresario Vicente Fernández Jr., hijo de don Vicente Fernández, aclaró las razones por las que esto ocurrió y argumentó que estuvo recluido en una clínica en contra de su voluntad.

Durante una entrevista con la edición de esta semana de la revista TVyNovelas, Vicente calificó de “secuestro” lo que vivió pues, según narró, aunque entró por su propio pie a una clínica que se encuentra en San Luís Potosí, una vez dentro, no se le permitió salir.

“Lo que viví fue una experiencia que no se la deseo a nadie; ya estoy en Guadalajara, gracias a Dios”, comenzó en entrevista. “Sí estuve ‘recluido’, pero no por las razones que dicen y no tengo por qué regresar ni para qué regresar. Estuve en San Luis Potosí en la Clínica 13 de febrero”.

La novia de Vicente Fernández Jr. estaría vendiendo una casa para ayudar a su pareja (Foto: Instagram / @vcientefrjr9)La novia de Vicente Fernández Jr. estaría vendiendo una casa para ayudar a su pareja (Foto: Instagram / @vcientefrjr9)

Posteriormente, el empresario explicó que una vez que se dio cuenta de que estaba siendo privado de su libertad, se dio aviso a su novia, Mariana González, quien a su vez dio aviso al resto de la familia. Asimismo, Fernández Jr, narró que fue la propia institución la que “lo bloqueó” y que no lo trató conforme a los derechos humanos.

“Fueron 66 días que no hubo comunicación con mi familia. Cuando estás incomunicado, duermes en una habitación con más compañeros y te cierran la puerta con candado por fuera con chapas especiales, era muy similar a estar en la cárcel. Por lo menos ahí tienes derecho a visitas obligatoriamente por semana, a llamadas, y aquí me bloquearon totalmente. Fue la institución la que me bloqueó”.

Yo acepté porque me dijeron que iba a ser un lugar donde iba a poder entrar y salir a la hora que quisiera (…) un paciente salió e informó a Mariana, ella se preocupó, preguntó por mí, y le dijeron que estaba intranquilo, molesto y que el trato no era cordial ni respetuoso conforme a los derechos humanos que debe tener cualquier paciente”, narró.

(foto: Instagram/@chicapicosa2)(foto: Instagram/@chicapicosa2)

Además, el empresario adelantó que está buscando emprender acciones legales en contra de la institución y, según narró hace una semana, también en contra de la revista que dio a conocer que su desaparición se habría debido a una supuesta adicción a las apuestas.

“Cualquier privacidad ilegal de la libertad es un secuestro”, aseguró. “(Las acciones legales) ya lo está viendo el licenciado Guillermo Pous”. Finalmente, Vicente aclaró que no entró a la clínica por adicciones, como se aseveró anteriormente; no obstante, no aclaró bajo qué circunstancias entró al establecimiento.

“Lo quero dejar muy en claro: no soy apostador, no soy ludópata, no soy drogadicto, no soy alcohólico y nunca he robado nada a nadie, mucho menos a mis padres, como andan diciendo por ahí (…) (Quiero) que todo quede claro y que las cosas sean vistas y dichas como son, no como lo que inventaron”.

(foto: Instagram/@chicapicosa2)(foto: Instagram/@chicapicosa2)

Fue el pasado Día del Padre, que se celebró en México el 22 de junio, que Vicente reapareció junto a su familia luego de poco más de dos meses de estar ausente en redes sociales y que se especulara sobre las razones detrás de su desaparición.

En ese entonces, Fernández Jr. lució un tanto desalineado rodeado de su familia, con una barba crecida y un atuendo distinto al que normalmente se le ve. Desde aquel día, el también cantante ha dado distintas entrevistas para aclarar en donde estuvo durante su desaparición que se hizo tan pública.

Revista

Beber hasta perder el control: el nuevo hábito que supera al “binge drinking” y prende alertas de salud

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Un patrón de consumo de alcohol más extremo que el conocido binge drinking comienza a preocupar a especialistas en salud pública, al ser identificado como más peligroso y cada vez más frecuente, especialmente entre adultos de mediana edad.

Investigaciones recientes advierten sobre el llamado “high-intensity drinking”, una práctica que consiste en consumir ocho o más bebidas alcohólicas seguidas en mujeres y diez o más en hombres durante una sola ocasión. Este nivel de ingesta supera ampliamente el estándar tradicional de consumo excesivo, definido como cuatro o cinco bebidas en un periodo corto.

De acuerdo con los estudios citados por especialistas en adicciones, este tipo de consumo puede elevar el nivel de alcohol en sangre por encima del 0.2 por ciento, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de intoxicación grave, apagones de memoria, accidentes, lesiones, hospitalizaciones e incluso la muerte.

Aunque durante años el consumo excesivo de alcohol se asoció principalmente con jóvenes universitarios, los datos muestran un cambio relevante. Mientras las tasas de binge drinking han disminuido entre jóvenes, el consumo de alta intensidad ha crecido entre personas mayores de 30 años, tanto hombres como mujeres, quienes reportan beber grandes cantidades en contextos sociales o como una forma de afrontar el estrés.

Especialistas señalan que este patrón no solo afecta a quien bebe, sino que también se relaciona con violencia, accidentes viales, daños materiales y conflictos familiares. Además, el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol aumenta conforme se incrementa la cantidad ingerida por ocasión.

Expertos subrayan que distinguir entre consumo excesivo y consumo de alta intensidad es clave, ya que el impacto en la salud y la seguridad es considerablemente mayor cuando se duplican las cantidades de alcohol. En este contexto, reiteran que la prevención y la concientización son fundamentales para reducir un hábito que, aunque normalizado en algunos entornos, representa un riesgo serio y creciente.

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