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México

Marcha de maestros, vigilada por 2,500 policías

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La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) destinó más de 2,500 policías para vigilar la marcha de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La Policía Preventiva capitalina destacó en un comunicado que los objetivos del operativo son garantizar la integridad personal y patrimonial de la población en general y de los participantes, así como prevenir actos de vandalismo, alteración al orden público y la comisión de actos ilícitos.

Explicó que las acciones policiales iniciaron desde la madrugada, cuando caravanas de autobuses con aproximadamente 15 mil maestros a bordo provenientes de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán, ingresaron a la urbe por las autopistas México-Puebla y México-Toluca.

Los integrantes de la Sección 22 de Oaxaca se concentraron en las inmediaciones de la Cámara de Diputados y los de la Sección 18 de Michoacán, en los alrededores de la explanada de la Estela de Luz, ubicada en la esquina de Paseo de la Reforma y Lieja.

Además existe coordinación estrecha con personal del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), el Sistema de Corredores de Transporte Público de Pasajeros del Distrito Federal, el Metrobús y los Transportes Eléctricos.

El objetivo es establecer comunicación para el monitoreo de grupos que utilicen transporte público de ese tipo para asistir a la marcha, observar e informar su actitud para tomar criterios preventivos de seguridad.

En coordinación con la Secretaría de Gobierno, se notificará a los inmuebles particulares, comerciales y de servicios del cierre momentáneo de sus establecimientos, al paso del contingente de la marcha que irá rumbo al Monumento a la Revolución.

EL Economista

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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