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México

Taxistas golpean a chofer de Uber e incendian su auto en Mérida

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La calle 61, frente a Palacio de Gobierno de Yucatán, en Mérida, ha sido cerrada por los conductores de Uber, tras ser agredido uno de sus compañeros en la madrugada. El vehículo fue incluso incendiado por taxistas del Frente Único de Trabajadores del Volante.

El ataque a una unidad de la empresa Uber ocasionó una movilización de choferes de esa plataforma tecnológica que ofrece servicios de movilidad urbana ocurrido la madrugada de este jueves en la capital yucateca.

Según los primeros reportes, el chofer de Uber Carlos Rolando Ramírez Cabrera fue golpeado y su unidad quemada por dos sujetos que se hicieron pasar por clientes en la colonia San José Tecoh de la capital yucateca.

Anuar Vladamir Abraham Ley, familiar del agredido, indicó que se encuentra actualmente en la Cruz Roja de Oriente, de Mérida recibiendo atención médica por los golpes provocados por el sindicato de taxistas.

Conductores de Uber afirmaron que el agredido, de aproximadamente 60 años, fue dejado dentro de su automóvil, tras ser golpeado, mientras los taxistas incendiaron el vehículo, con el hombre dentro.

El agredido fue ayudado por los vecinos del lugar, mencionaron los conductores.
Señaló que se quedarán protestando frente a Palacio de Gobierno hasta que conversen con las autoridades.

Tras enterarse de los hechos compañeros del conductor agredido iniciaron una protesta frente a la sede del poder ejecutivo hace unas horas.
Cabe señalar que tales hechos ocurren luego de la amenaza abierta del Frente Único de

Trabajadores del Volante de iniciar acciones para sacar de operaciones a esa empresa de la entidad.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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