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Un somalí que llegó como refugiado a Canadá, ministro de Inmigración

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El Gobierno de Canadá ha nombrado a Ahmed Hussen, el primer ciudadano de origen somalí que se convirtió en miembro del Parlamento del país, como nuevo ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía. Hussen llegó como refugiado de guerra hace más de dos décadas, cuando solo era un adolescente.
La designación de Hussen la anunció este martes en Ottawa el propio primer ministro, Justin Trudeau, como parte de su renovación de Gobierno, que ha quedado compuesto de forma totalmente paritaria (seis hombres y seis mujeres) y es multicultural y diverso: su ministro de Defensa es el teniente coronel Harjit Sajjan, sij como otros dos miembros del Gabinete.
Uno de los cambios de mayor calado ha sido el de la titula de la cartera de Asuntos Exteriores: Stéphane Dion, que había sido crítico con Donald Trump, presidente electo de vecino del sur de Canadá, ha sido relevada por Chrystia Freeland, de origen ucranio y muy crítica con la Rusia de Putin.
Hussen, musulmán, sustituye en el cargo a John McCallum, que ahora irá destinado como embajador de Canadá a China. El nuevo titular de Inmigración, del Partido Liberal de Canadá, llegó a Canadá cuando tenía 16 años en condición de refugiado en 1993, informa la agencia Europa Press. Ahora se ha comprometido a ofrecer su «experiencia como inmigrante» pero también como abogado en materia migratoria y como alguien «que ha trabajado muchos años como activista y defensor de la comunidad», según recoge CBC.
El director ejecutivo de la Asociación de Ayuda al Inmigrante Somalí, Mahad Yusef, ha celebrado la decisión de Trudeau de llevar a Hussen a su Gabinete. «Es una muy buena noticia para nuestra comunidad», ha defendido.

Fuente: EL País

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Trump convoca cumbre en Miami con aliados para contrarrestar la influencia de China

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Donald Trump convocó a una cumbre presidencial en el hotel Doral de Miami con el objetivo de articular un bloque regional que enfrente la ofensiva de China en América Latina. El encuentro está previsto para el 7 de marzo y, por distintos canales diplomáticos, ya fueron invitados los presidentes Javier Milei de Argentina, Santiago Peña de Paraguay, Rodrigo Paz de Bolivia, Nayib Bukele de El Salvador, Daniel Noboa de Ecuador y Tito Asfura de Honduras.

Los mandatarios convocados mantienen una sintonía ideológica con Trump y son considerados socios estratégicos de su proyecto regional. La cumbre tiene un objetivo geopolítico definido: frenar el plan atribuido al gobierno de Xi Jinping para ampliar su influencia sobre los recursos naturales, la producción alimentaria y las principales rutas de comercialización en América Latina.

Hacia finales de 2025, la administración republicana publicó su Estrategia de Seguridad Nacional, en la que estableció el llamado Corolario Trump a la Doctrina Monroe. Este enfoque busca restringir la actuación de actores extrarregionales en América Latina. A ello se sumó una nueva Doctrina de Defensa de Estados Unidos que prioriza a la región y define mecanismos de disuasión frente a China.

En ese marco, hace pocos días Estados Unidos encabezó en Washington un encuentro global sobre minerales críticos, orientado a contener la influencia de Beijing sobre insumos considerados clave para la seguridad internacional y la economía mundial. Al término de esa reunión, Argentina, Bolivia y Paraguay firmaron acuerdos con el Departamento de Estado para marcar distancia de las ambiciones chinas en ese sector y, a cambio, recibir un trato diferencial para inversiones en esos países.

A inicios de 2026, Trump también emitió la orden ejecutiva titulada Ajuste de las importaciones de minerales críticos procesados y sus productos derivados a Estados Unidos. El documento subraya la necesidad de cooperación internacional para reforzar la seguridad minera del país, ante la dependencia total de importaciones de 12 minerales críticos controlados de forma monopólica por China.

Como parte de esta estrategia, Trump anunció la creación de una reserva estratégica de minerales críticos denominada Project Vault. La iniciativa combinará cerca de mil 700 millones de dólares de financiamiento privado con un préstamo de 10 mil millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos. Los aliados latinoamericanos serán priorizados en la asignación de estos recursos.

La Cumbre de Miami también evidenciará una división ideológica en la región. Mientras Argentina, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras y Ecuador se alinean con la visión internacional de Trump, Brasil, Colombia y México mantienen relaciones comerciales fluidas con China. A menos de cuatro semanas del encuentro, no se descarta que la Casa Blanca extienda nuevas invitaciones a otros mandatarios de la región.

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