Pese a que el Estado de México es la segunda entidad con más casos activos de COVID-19 en el país, el pasado fin de semana cientos de personas acudieron a un baile masivo en el municipio de Chimalhuacán, en el que por cierto, no hubo ninguna medida sanitaria.
El evento nombrado “Duelo de acordeones” se llevó a cabo el pasado sábado 31 de julio en el Rodeo de Texcoco, ubicado en el kilómetro 25.5 de la carretera México-Texcoco.
Ahí se presentaron las agrupaciones musicales “Invasores de Nuevo León” y los “Cardenales de Nuevo León” frente a un centenar de personas que se arremolinaron en el escenario por más de tres horas. El costo del boleto fue de 180 pesos.
A través de redes sociales se difundieron fotos y videos del concierto, donde destacó la ausencia del cubrebocas en la gran mayoría de los asistentes, así como la nula sana distancia, esto a pesar de que en el cartel del evento se indicaron como obligatorios.
(Foto: boletia)
“Evento al aire libre con sana distancia / Núcleos sociales de 4 a 8 personas máximo / Uso obligatorio de cubrebocas”, se lee el arte del show.
Al respecto, muchos usuarios expresaron su enojó e indignación, señalando que los conciertos son un tema de cada fin de semana en el mismo sitio.
“Nada más cuando no encuentren cama en el hospital no le echen la culpa a López-Gatell”, “Y luego con la variante Delta que tiene la potencia de infectar una persona a 8 de un trancazo, contra las dos que contagiaba el virus original”, “No es la primera vez, cada fin de semana hay bailes y mucha gente asistiendo”, “Ya es más que claro que al mundo le vale la pandemia”, son algunos comentarios que se pueden leer en Twitter.
Con riesgo de subir a semáforo rojo
Hombre dentro de Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Polanco Unidad Coacalco con complicaciones causadas por Covid-19 (Foto: Infobae)
Ante el incremento de contagios en las últimas semanas, el Edomex retrocedió a semáforo epidemiológico color naranja (alto riesgo de contagio) a partir del pasado 26 de julio, por lo que el gobernador de la entidad, Alfredo del Mazo, anunció la reducción de aforos en distintos establecimientos con el propósito de disminuir el ritmo de transmisión del COVID-19. Sin embargo, es claro que muchos empresarios lo siguen ignorando.
De acuerdo con la Secretaría de Salud (Ssa), en la entidad se tienen registrados 11,684 casos activos de COVID-19; es decir, personas que presentaron síntomas en los últimos 14 días.
Tan solo en las últimas 24 horas se registraron 2,063 nuevos contagios, así como 62 muertes por la enfermedad.
En cuanto a la disponibilidad hospitalaria, el 56% de camas generales están siendo ocupadas, mientras que el 40% en la camas con ventilador para pacientes graves.
A pesar de que se trata del estado más poblado del país, no está entre los de mayor índice de vacunación contra el SARS-CoV-2, pues el 53% de la población mayor de 18 años tiene al menos una dosis.
Los primeros en este rubro son la CDMX (86%), Baja California (79%), Baja California Sur (76%) y Chihuahua (75%).
México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.
El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.
Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.
El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.
Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.