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Esto es lo que pasa con el dinero de tu Afore tras tres meses sin empleo

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En caso de que te hayas quedado sin trabajo, el dinero que está en tu Afore dedicado a tus ahorros para el retiro no seguirá aumentando; pero tranquilo, que te decimos qué sucederá con ellos y cómo acceder a este fondo de dinero.

Cuando una persona está contratada de manera formal, su ahorro para el retiro iniciará a depositarse de manera automática en una cuenta de Afore. De manera que cada mes la cuenta de fondos para tu pensión irá aumentando.

De hecho, de acuerdo con las propias Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) estos recursos continuarán en tu cuenta aún cuando te hayas quedado desempleado. No obstante, entre más tiempo pase será más difícil que alcances una buena pensión.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) aun cuando un trabajador se encuentre inactivo, su Afore continuará operando con los mismos beneficios con los que se gozaba en su anterior empleo. Incluso, es posible seguir ahorrando bajo el propio esquema personal y acumular un buen rendimiento de su dinero.

El ahorro voluntario es una estrategia en la que las personas realizan aportaciones a su Afore. De esta manera aun cuando estén desempleados no perderán las semanas que ya llevaban cotizadas ante el instituto. Esto se puede realizar desde la app de banca personal o del Afore, así como en tiendas de autoservicio.

También existe una forma de acceder a los fondos de retiro de tu Afore en caso de que por el desempleo no cuentes con dinero. El monto máximo que se puede retirar es lo equivalente a 90 días de salario base de cotización. Pero ojo, que este tipo de transacciones solo se pueden realizar una vez cada cinco años. También toma en cuenta que este dinero sufrirá reducciones por la retención del ISR.

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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